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Segunda ola: Reflexiones sociales desde el campo médico -->

Segunda ola: Reflexiones sociales desde el campo médico

¿Qué está sucediendo y hacia dónde vamos con la pandemia por SARS-CO2 que ha producido la COVID 19, la enfermedad producida por este virus que ha transformado nuestras vidas? Hay muchos aspectos para valorar y creo que nos va a dejar grandes enseñanzas cuando volvamos a la normalidad.

Dr. Daniel R. Miranda – Médico Pediatra – Rector Universidad Maza

Esa normalidad que conocíamos en el 2019 no será como antes porque los cambios paradigmáticos producidos a todo nivel (sanitario, educativo, económico, social y cultural) han sido trascendentes. Esta enfermedad indudablemente ha modificado las interrelaciones personales y los vínculos afectivos, y ha generado sobre todo conflictos políticos partidarios. Lamentablemente debería haber hecho todo lo contrario: habernos unido más que nunca en la toma de medidas entendibles y razonables.

¿Qué pasó con nuestra comunidad, con nuestra sociedad? En un primer momento se tomaron medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio, el ASPO, que fueron importantes; lo mismo que el distanciamiento social, porque evitó algo fundamental: el colapso del sistema sanitario. La Argentina, en todos sus ámbitos de internación de pacientes con esta grave enfermedad, no tuvo que elegir entre quién vivía y quién no. Creo que esa ha sido una de las grandes fortalezas que tuvo el ASPO y el DISPO. Pudimos estar o no de acuerdo, pero el sistema sanitario no colapsó. Esto quiere decir que todos recibieron las atenciones correspondientes del equipo de salud, formado por médicos, enfermeros, kinesiólogos, terapistas ocupacionales, bioquímicos, farmacéuticos, personal de salud mental -cada vez más necesario-, y el resto de los integrantes: todos cumplen un rol fundamental.

El equipo de salud tiene que ser protegido, entonces surge la pregunta: ¿Quién cuida a los que nos cuidan? El personal de salud al momento actual está extenuado, cansado, por lo tanto esta segunda ola que ya toca las puertas de cada una de nuestras casas viene con una carga y una mochila muy importante de estrés emocional, físico, social, y esto es lo que deben entender nuestros gobernantes. Esto ha perjudicado a lo económico y ha repercutido en aumentar los niveles de pobreza e indigencia pero en este momento estamos al comienzo de un segundo brote que no sabemos cómo va a finalizar. Realmente tenemos que tomar medidas que son muchas veces antipáticas para algunos grupos de la sociedad. Indudablemente cualquiera que se tome a nivel gubernamental no le va a gusta a algún sector, pero en este momento es necesario aplicar medidas restrictivas y controladas. Debe primar el sentido común, el criterio y por lo tanto elaborar las estrategias sanitarias y preventivas más acordes a la situación.

La sociedad, con un comportamiento individualista, no cumple con lo básico: como es el uso de barbijo, el lavado de manos, elementos de protección fundamentales en cualquier sociedad donde exista un brote epidémico o una pandemia. No podemos echarle la culpa a los adolescentes porque todos somos responsables de su comportamiento. Tenemos que entender que la responsabilidad es social y para que exista esto lo primero que debe existir es responsabilidad individual.

Estamos todos cansados de este tipo de medidas pero esto ocurre a nivel global: no hay lugar del mundo que haya quedado ajeno a estaS situaciones antipáticas de confinamiento, de aislamiento, de falta de reuniones sociales y vínculos afectivos, de disfunciones a nivel familiar, pero lamentablemente es la única forma de enfrentar a un virus sumamente agresivo del cual la comunidad científica no tiene prácticamente experiencia necesaria para saber cómo va a evolucionar. No sabemos todavía si las vacunas son efectivas por seis meses, por un año, o como en el caso de la gripe tendremos que hacer vacunaciones periódicas por la capacidad de mutación que tiene el SARS-CO2.

Seguimos buscando culpables y es una forma de restar: consensuemos, estemos más juntos que nunca y este es un pedido a quienes tienen el privilegio de haber sido elegidos para gobernarnos. Deberían estar dando el ejemplo oficialismo y oposición. Si no hay ejemplo de comunión y de unión difícilmente vaya a haber respuestas por parte de la comunidad. Creo que debemos reflexionar analizando los números porque detrás de cada número hay un enfermo, un muerto y detrás de cada muerto y enfermo hay una familia. Ese muerto y esa familia podemos ser nosotros y necesitar del sistema sanitario.

Vamos al invierno y un mayor hacinamiento. Algo que no tuvimos el año pasado gracias a las medidas que se tomaron es que no había otras patologías concomitantes como virosis respiratoria que afecta a niños, adolescentes y también a la población adulta. Los más vulnerables son los niños y las personas de edades mayores. Este año por esta liberación y la falta de cumplimiento de las medidas básicas mencionadas, hará que no solamente tengamos COVID 19 sino otras infecciones respiratorias que nos van a confundir en los diagnósticos y llevarán a sobre diagnosticar y sobre demandar el sistema sanitario para ver si es o no COVID 19. También puede pasar que algún médico deba decidir quién está más grave y quién tiene más posibilidades de vida para ocupar una cama y esa sea una dura realidad.

Nadie saldrá como era antes. Todos hemos tenido un gran aprendizaje en mayor o menor medida. Deberíamos invitar a que nuestros gobernantes, del partido que sean, visiten los hospitales, las terapias intensivas, los centros de salud COVID 19 y las morgues. Sería muy importante las condolencias colectivas ecuménicas como se hacen en otros países del mundo. Cinco minutos por semana oficialmente se dan para los familiares que han perdido un ser querido, un amigo, en esta situación de pandemia. Espero que este mensaje sirva para reflexionar. Lo digo como médico, como rector de una universidad a la que asisten adolescentes y adultos jóvenes, pero sobre todo lo digo como ser humano: tenemos más que nunca que ser humanos.

“Cuidarse ahora para reencontrarse pronto”. Como dice el lema de nuestra universidad.

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Drogas, Cerebro y Comportamiento -->

Drogas, Cerebro y Comportamiento

“Bajo el efecto de las drogas no te importa nada, sólo quieres aislarte del mundo y conseguir una paz interior que no se consigue en estado normal”, confesó Kurt Cobain. Las drogas alteran la conducta, pero, ¿todas las drogas tienen el mismo efecto en nuestro cerebro?

Por Lic. Cecilia C. Ortiz – Neuropsicóloga y Mgter. en Neurociencias*

Sin lugar a dudas este tema agobia nuestra cotidianeidad y es que, lamentablemente, cada vez más jóvenes, y no tan jóvenes, recurren a ella. Pero ¿qué es, o qué denota la palabra “droga”? La OMS dice que es “cualquier sustancia que, en el interior de un organismo viviente, puede modificar su percepción y estado de ánimo, la facultad de procesar información a partir de la percepción, la característica subjetiva de valorar la información y la conducta”.

Es decir que droga es cualquier elemento ajeno a nuestro cuerpo que, una vez incorporado, genera cambios en nuestra manera de concebir la realidad y de comportarnos conforme a ella.

Desde el punto de vista jurídico, y siempre teniendo en cuenta que todas las drogas son nocivas para nosotros, se distingue entre drogas legales e ilegales. El primer grupo incluye aquellas sustancias cuya producción y comercialización está contemplada por las leyes, es el caso del alcohol y del tabaco. Dentro del segundo grupo, están las sustancias cuya producción y compraventa es ilegal y clandestina.

En general, las drogas generan dependencia física y psicológica y, de acuerdo al efecto que tienen, pueden dividirse en tres grandes grupos:

-          Depresoras: Enlentecen el funcionamiento del cerebro, inclusive pudiendo conducir al coma a través de un proceso de “adormecimiento” de las funciones cognitivas. Es el caso de: alcohol, ansiolíticos (alprazolam, diazepam, lorazepam), opiáceos (morfina, codeína), hipnóticos, solventes.

-          Estimulantes: Aceleran el funcionamiento cerebral, induciendo a una aceleración del pensamiento que puede desembocar en hiperactividad, como las anfetaminas y la cocaína y, en menor grado, la cafeína y la nicotina.

-          Alucinógenos: Alteran el funcionamiento del cerebro, dando lugar a distorsiones perceptivas y/o alucinaciones, como el LSD, los hongos alucinógenos, floripón y algunos derivados químicos del cannabis.

Al hablar de drogas es importante revisar algunos conceptos:

Si tenemos algún padecimiento físico o psicológico, el médico nos receta una droga. Nosotros hacemos un uso prescrito de esa sustancia, que estipula una dosis (debidamente planificada por el especialista) y un tiempo determinado. La finalidad es mejorar la dolencia.

Cuando se pierde el control sobre el uso de la sustancia, se despierta un ansia, es decir, un impulso intenso e indominable para incorporarla. La persona se ha hecho adicta al efecto de la droga en su cuerpo. Esto conduce al abuso, patrón desadaptativo de ingesta, que se manifiesta por una conducta compulsiva y recurrente a consumir. Muchas veces conduce a evadir obligaciones y a someterse a problemas interpersonales, sociales y legales.

Cuando, a pesar de la aparición de problemas significativos asociados al consumo, la persona reincide autoadministrándose la droga, hablamos de dependencia, lo que señala que se ha perdido la voluntad y el control. La dependencia abre el círculo vicioso de abstinencia – ansia / compulsión – abuso.

La dependencia física implica intensas alteraciones en la fisiología y en la neurotransmisión que conducen a que nuestro organismo necesite la sustancia adictiva para mantener su homeostasis.

La dependencia psicológica supone una sensación de satisfacción y motivación psíquica que ayuda a evadirse de una realidad muchas veces dolorosa, generando sensación de placer y evitación de sensaciones desagradables.

El abordaje siempre es interdisciplinario y, en algunas circunstancias, requiere internación, sobre todo si hay riesgo de vida para el paciente.

Sin lugar a dudas es un tema complejo, multicausal, que afecta no solamente al paciente, sino también a su grupo familiar y social próximo. Salir no es fácil, pero tampoco imposible. Como siempre digo, la realidad es dolorosa, pero nosotros podemos optar por no sufrir, depende de dónde elijamos posicionarnos.

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Salud integral: Yoga de la mano de Natacha Giorgis -->

Salud integral: Yoga de la mano de Natacha Giorgis

Tras dos décadas de aprendizajes y viajes, la

Después de 20 años de vivir fuera de la provincia, tras un largo camino de estudio y aprendizaje de la mano de grandes maestros de Yoga de Argentina, India, Israel, España, Brasil y otras partes del mundo, regresó a su tierra natal con el entusiasmo de compartir la experiencia de lo que el Yoga puede aportar en la calidad de vida de las personas.

“El Yoga que enseño se basa en las enseñanzas de B.K.S. Iyengar y la tradición Satyananda. Hago énfasis en el sano uso del cuerpo buscando la alineación correcta a través de la biomecánica, el desarrollo de la conciencia y la re educación postural, junto a técnicas de respiración y meditación, con una visión terapéutica acorde a las necesidades y condición física de las personas”, explica Natacha Giorgis.

“Con una práctica regular de Yoga reforzás el sistema inmunológico, reducís la ansiedad y el estrés, fortaleces músculos y huesos, disminuís dolores crónicos y posturales, creás armonía con vos, las personas y el mundo”, detalla sobre esta experiencia física y espiritual que comparte los lunes y miércoles a las 18.30 hs. -al aire libre- en un bello rincón de Chacras o en clases privadas a domicilio.

Contacto: Natacha Giorgis – 261 2316006 / natachagiorgisyoga@gmail.com

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Huerta en Casa: Reconectar con la Madre Tierra -->

Huerta en Casa: Reconectar con la Madre Tierra

Asociar plantas ayuda a la biodiversidad

El acto de cultivar tus alimentos de forma orgánica o agroecológica te conecta con la vida. De esta forma cuidás la biodiversidad y producís sin agroquímicos. En el artículo pasado indicamos lo importante que es la biodiversidad de plantas en una huerta, por eso ahora abordaremos la asociación de cultivos, ya que es una de las prácticas que favorecen a incrementarla.

Paola Studer*

¿A qué se llama asociación de plantas en la huerta? La asociación es una práctica muy común en una huerta orgánica. Consiste en sembrar o plantar juntas aquellas plantas que, por diferentes motivos, se complementan beneficiándose entre sí.

¿Cómo asociamos? Esto significa, cómo debo hacer para juntar plantas y que no se perjudiquen entre ellas. Te informo 4 criterios:

  • Plantar o sembrar plantas de raíz (remolacha, zanahoria) con verduras de hojas (lechuga, escarola, espinaca).
  • Plantar o sembrar plantas de crecimiento vertical (puerro) con otras de crecimiento horizontal (lechuga).
  • También puede incluir plantas que repelen insectos.
  • Y también sumar plantas que hospedan insectos.

¿Qué beneficios tiene asociar? Además de aportar biodiversidad hay otros aspectos positivos:

  • Se aprovecha mejor el espacio del cantero o el mesón de cultivos

También puedo asociar plantas de crecimiento rápido (rabanito, lechuga), con especies de crecimiento lento (zanahoria, repollo).

  • Las plantas no compiten por los nutrientes de suelo: por ejemplo, las hortalizas de hoja que tienen raíces más superficiales extraen fundamentalmente nutrientes de la parte más superficial del suelo, mientras que plantas como la papa o la zanahoria extraen a mayor profundidad.
  • Se evita el crecimiento de malezas: de esta forma el suelo está cubierto por las hortalizas y de esta manera las malezas tienen menos espacio y luz para crecer.
  • Se favorece el control de plagas y enfermedades: al incluir en la huerta plantas que pueden ayudar a repeler insectos o atraerlos, ayudo a los cultivos principales.

¿Ejemplos?

Tomate+albahaca+caléndula; maíz+poroto+zapallo; habas+zanahoria; zanahoria+lechuga; lechuga+rabanito; etc. Espero que esta información te sirva para empezar o continuar con tu huerta en casa.

En la próxima columna seguiremos compartiendo tips para que puedas tener una Huerta en Casa desde los inicios y mantenerla. Para eso te invito a que me escribas y me compartas tus dudas y preguntas y así responderlas en el siguiente artículo. Te dejo este email: huertaencasa1320@gmail.com

*Paola es Ing. Agónoma. Creadora del Proyecto Huerta en Casa y Directora de Fundación ConSus. Se desempeña también como Investigadora, Extensionista y Docente de Agroecología en la Facultad de Ciencias Agrarias UNCuyo. Además es Coach en Educación, Trainer espiritual, Consultora independiente en Agricultura Sustentable, Orgánica y Biodinámica.

Huerta en Casa es un proyecto de consciencia global que promueve un cambio de vida aprendiendo a producir alimentos sanos donde estemos en contacto con la Madre Tierra y sepamos producir alimentos sanos, sin productos tóxicos.

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Un síndrome neurológico y psicológico: La abulia, o las ganas de no tener ganas -->

Un síndrome neurológico y psicológico: La abulia, o las ganas de no tener ganas

Sensación de vacío, falta de voluntad. ¿Qué pasa cuando nuestro motor interno se para? “¿Para qué levantarme?”, “Después lo hago, si da lo mismo”, suelen decir las personas que padecen este síntoma. Nada agradable, sin dudas. Ni para ellos ni para su entorno.

Por Lic. Cecilia C. Ortiz*

La palabra abulia deriva del griego “a” (sin) y “boul”, que significa deseo, y es un síndrome neurológico y psicológico específico que implica pérdida de la voluntad para tomar decisiones, focalizarse en objetivos y tener la motivación para lograrlos. Para el abúlico, el slogan sería “todo da lo mismo” y el “¿para qué me voy a molestar en hacerlo?”, el mensaje publicitario. José Ingenieros dice que los abúlicos juzgan la vida sin vivirla.

Las personas que sufren este síntoma se muestran con bajos niveles de energía, desinteresadas por todo y todos. Ningún estímulo o actividad las motivan. Les cuesta iniciar y terminar cualquier tarea, que siempre aparece como titánica. Me acuerdo de una paciente que decía: “Es como si tuviera que escalar el Everest con cada cosa que tengo que hacer”. Obvio, ante semejante desafío, es casi imposible emprender una acción.

Cualquier motivo es siempre la mejor excusa para no terminar (o empezar) algo. Esto se puede observar a nivel doméstico, laboral y/o hasta en las relaciones interpersonales.  Uno puede invitarlo a donde sea, nunca le parecerá una buena idea. No le interesa estar con gente, no le interesa relacionarse. En casos extremos, al abúlico hasta le cuesta hacerse de comer.

La abulia se manifiesta con pérdida de espontaneidad al hablar, dificultad para iniciar una conversación, distractibilidad fácil. El lenguaje es monótono, incompleto y sin afecto, aunque su contenido es normal. Desde el punto de vista cognitivo, puede notarse un enlentecimiento general, con marcada dificultad para tomar decisiones (sobre todo rápidas), alteración de memoria inmediata y reducción de los movimientos espontáneos.

A nivel emocional, pueden pasar dos cosas. O bien el paciente siente una angustia profunda, acompañada de tristeza y culpa, o bien hay embotamiento emocional, es decir, la persona no puede reaccionar afectivamente a hechos significativos.

La abulia es un síntoma que acompaña enfermedades psiquiátricas y neurológicas. En la Enfermedad de Alzheimer, es un síntoma característico que suele llamar la atención de los familiares. En la depresión se presenta con frecuencia. Los pacientes están desesperanzados, desmotivados, con sensación de futuro desesperanzador. En la esquizofrenia la abulia lleva al paciente a modificar su forma habitual de actuar; también puede permanecer como síntoma luego de un brote.

Además, encontramos síntomas de abulia en muchos de nuestros adolescentes, acompañando trastornos alimentarios (obesidad, anorexia, bulimia), consumo de sustancias (drogas, alcohol) y hasta como consecuencia del bullying. En los adultos, puede aparecer como secuela del acoso laboral (“burn out”) y del estrés crónico.

Capítulo aparte merecen las posturas que aclaman que nuestros jóvenes y adultos jóvenes enarbolan la bandera de la abulia como característica generacional.

¿Cuáles son sus causas?

Pueden ser muy variadas. Desde las neurociencias sabemos que hay alteración en las áreas frontales del cerebro, en los ganglios de la base del mismo y en las zonas relacionadas con la motivación y la iniciación de los movimientos. Estas lesiones pueden estar causadas por muerte neuronal (deterioro demencial), ACV, TEC, infecciones. No es raro encontrar abulia en personas anémicas o con trastornos metabólicos.

El tratamiento depende de la enfermedad de base. Siempre será farmacológico, acompañado por terapia psicológica. Resulta muy útil, también, la terapia de apoyo familiar, para impartir estrategias de afrontamiento.

¿Cuáles son los síntomas a los que debemos prestar atención?

1)      Disminución de la actividad motora y verbal espontánea.

2)      Intervalos prolongados para responder a preguntas u órdenes.

3)      Incapacidad para llevar a cabo tareas.

Es poco común que el paciente acuda por propia voluntad. Por lo general, es traído por la familia, ya que resulta llamativo el cambio conductual.

Hay que prestar especial atención cuando una persona mayor se muestra abúlica, ya que podría ser síntoma precoz de algún proceso demencial.

Los marineros dicen que a norte oscuro, temporal seguro. Si hay algo que afecta al ser humano es perder el rumbo, soltarle la mano a aquella razón que nos mueve y nos guía, porque se desvanece el motivo para levantarnos cada día. Pero, como sabemos, los temporales pasan, las ganas de no tener ganas pueden transformarse en más ganas de ganas y el Everest, bueno, todavía será un objetivo difícil, pero, quizás, ya no imposible.

*Neuropsicóloga y Mgster. en Neurociencias. Contacto: licceciortiz@gmail.com

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Bebida detox para pasar el calor -->

Bebida detox para pasar el calor

Temperaturas tan altas como las de estos días nos invitan a sentirnos livianos pero sobre todo, a mantenernos hidratados por el bien de nuestra salud. Aquí va entonces una sencilla receta para tener a mano, fresca en la heladera, que además de ser exquisita, ayuda a reducir los depósitos de grasa acumulados en el cuerpo.

Ingredientes necesarios:

  • 8 vasos de agua
  • 1 cucharada de ralladura de jengibre
  • pepino fresco, pelado y cortado en trozos finos
  • medio limón cortado en pedazos
  • 12 hojas de menta

Mezclar primero los ingredientes indicados con agua. Dejar reposar la mezcla durante la noche para que los mismos liberen sus propiedades. Cuando tenga sed, tome esta bebida. Por lo menos durante 4 días, preparar agua fresca todos los días para notar los resultados. ¡Salud!

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Crisis de cuidado: el cuidador “quemado” -->

Crisis de cuidado: el cuidador “quemado”

Las crisis de cuidado son definidas como un cambio brusco o una modificación importante en el desarrollo. Marcan la necesidad de abandonar modos de funcionamiento para adoptar otros más acordes a los requerimientos de la situación nueva.

Por Lic. Cecilia Ortiz*

Hay diferentes tipos de crisis, por supuesto. Algunas son previsibles y acotadas a un tiempo determinado, como cuando tenemos hijos. Sabemos que la crianza llevará un tiempo, pero en algún momento, los niños crecerán y dejarán de demandar.

Pero hay otras inesperadas, que nos toman por la espalda y no nos dan tiempo de prepararnos. Las crisis de cuidado entran en este apartado. Un accidente, una enfermedad, hacen que, de repente, un miembro del sistema se vuelva dependiente y arrastre a todos a reorganizarse para recobrar homeostasis.

Estas crisis son repentinas (aparecen de golpe), inesperadas o imprevistas (no pueden anticiparse), son masivas (afectan a muchas personas al mismo tiempo), requieren respuestas urgentes y pueden desembocar en mejoramiento o en empeoramiento de la situación.

La primera sensación es de caos. Las personas pueden sentir que la situación se les va de las manos, que pierden el control y que no saben cómo actuar o seguir.

Nuestro cerebro está hecho para adaptarnos al medio, pero cuando enfrenta una situación nueva y, obviamente, no sabe cómo actuar, como primer recurso gatilla señal de alarma. Es como si nos dijera: “¡Ojo! De ésta no sabemos cómo vamos a salir!”. El concomitante emocional es el miedo. Tenemos temor a lo que desconocemos, a las situaciones que nos enfrentan a lo incierto.

Y, como, justamente, las crisis de cuidado conllevan esa atemporalidad, ese “no se sabe hasta cuándo”, nos asustan, nos paralizan en un principio. La primera respuesta es hacer aquello que nos ha dado resultado antes. Y sabemos que cuidar es dedicarse.

Así es como los familiares directos del paciente, por lo general cónyuge, padres o hijos, comienzan a dejar de lado su vida para hacerse cargo de los cuidados, asumiendo el rol de “cuidador principal” y acarreando la “certeza” de que “nadie lo hará mejor que yo”. Puntapié inicial para que le cueste delegar su función y para que se hunda cada vez más en un mar de responsabilidades y preocupaciones. Es lo que se entiende como “cuidador quemado”.

Para el resto de los allegados, es la situación más cómoda. Nadie debe renunciar a nada, porque alguien ya lo hizo.

Los síntomas del síndrome del “cuidador quemado” son:

A nivel físico: Irritabilidad. Sensación de cansancio y agotamiento. Dificultad para dormir, concentrarse o recordar información importante. Molestias gástricas. Consumo excesivo de sustancias (alcohol, tabaco, tranquilizantes).

A nivel emocional: Cambios de humor y/o estado de ánimo. Descuido de propias necesidades (no ir al médico, por ejemplo). Dejar de lado actividades que provocan placer (como hobbies). Aislamiento social (deja de juntarse con amigos). Desmotivación, desinterés. Sentimientos crecientes de resentimiento. Tensión con el enfermo.

Es muy importante que el cuidador entienda que lo que siente es esperable ante la situación que le toca. Porque la culpa no se hace esperar, lo que suma angustia y ansiedad al cuadro.

El cuidador deberá aprender a delegar, tolerar que las cosas se hagan de otra manera y, por sobre todo, contar con una red de apoyo, que pueda no solamente contenerlo desde lo emocional sino también desde una estrategia de cuidados, en el que puedan organizarse “postas” para que todos puedan intercalar intervalos de cuidados con intervalos de tiempo personal.

Lo primordial frente a este tipo de crisis es pasar de la pregunta: “¿Por qué me pasó esto?” a “¿Para qué me está pasando esto?”, que posibilitará empezar a transitar el duelo y tomar un rol activo en la defensión de los propios intereses. Entender que para cuidar primero hay que cuidarse es fundamental.

Las crisis pasan y otras, seguro, van a surgir. Nuestro cerebro debe entrenarse lo suficiente para ser flexible a los cambios. Después de todo, como dijo Albert Einstein: “Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis, todo viento es caricia.”

*La autora es Neuropsicóloga y Magíster en Neurociencias.

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Una de las principales causas de demencia -->

Una de las principales causas de demencia

Mitos y Verdades sobre la Enfermedad de Alzheimer

A nivel mundial se destinan costos importantes para su investigación, ya que hay incógnitas sobre su inicio, factores de riesgo y métodos preventivos. Circulan aseveraciones o creencias que no son del todo ciertas y que nos llevan a tomar medidas inadecuadas. Les presentamos algunas de ellas…

Por Lic. Cecilia C. Ortiz – Neuropsióloga y Mgster. en Neurociencias

¿El Alzheimer es una demencia? Cuando hablamos de demencia, decimos que es un síndrome: un conjunto de signos y síntomas que progresivamente afecta las facultades mentales ocasionando pérdida de autonomía en el paciente. Existen diferentes enfermedades que producen demencia y la enfermedad de Alzheimer es una de ellas. También hay otras como Parkinson, ACV, Enfermedad por Cuerpos de Lewy, demencia fronto-temporal, traumatismos de cráneo, etc.

¿Es normal perder la memoria con la edad? Nuestro cerebro envejece, como ocurre con el resto del cuerpo. Los olvidos de información reciente, el enlentecimiento psicomotor, la dificultad para tomar decisiones de manera rápida son síntomas de una vejez normal. Ahora bien, no todos los olvidos son benignos: si nos dificultan la vida cotidiana entorpeciéndola, si nos llevan a perder datos relevantes (turnos, citas, eventos importantes, nombres de seres queridos, dónde se han guardado elementos de utilidad), si son llamativos para nuestro entorno, resulta beneficioso consultar con un especialista. Muchas veces, por asumir que “es propio de la edad” dejamos pasar un tiempo valioso.

¿Es hereditaria la enfermedad de Alzheimer? Se conocen dos variantes de la enfermedad. Una, que es de muy baja incidencia (aproximadamente el 1% de los casos) es hereditaria. Se presenta en sujetos jóvenes (35 años), con historia de Alzheimer de inicio temprano en por lo menos dos generaciones anteriores. La presentación más común es la esporádica, lo que significa que NO ES HEREDITARIA, aunque sí genética, es decir que la persona ya nace con la predisposición a padecer la enfermedad.

El principal factor de riesgo es la edad: a mayor edad, más posibilidades de desarrollarla. Luego, hay otros factores, algunos con mayor incidencia que otros, como: historia de alteración vascular, nivel educativo alcanzado, actividad física, hábitos alimentarios, historia de traumas de cráneo o exposición a sustancias tóxicas durante períodos largos.

La enfermedad de Alzheimer empieza con alteraciones en la memoria. La forma de inicio más frecuente incluye alteraciones en la memoria inmediata, pero ésta no es la única forma en que puede manifestarse la enfermedad: apatía (disminución o pérdida de interés en actividades que antes eran importantes), tendencia al aislamiento, cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, alteraciones en el lenguaje (dificultad para encontrar palabras o para comprender lo que otros dicen), alteración en la escritura, alteración en el juicio crítico, pueden ser síntomas indicativos de Alzheimer. Lo ideal es que a partir de los 50 años, si hay algún cambio en la forma habitual de ser o en el normal desenvolvimiento en la vida cotidiana, se lleve a cabo una consulta con especialista.

Si tenés Alzheimer, nada se puede hacer. La enfermedad es progresiva y crónica y aún no existe una cura. Sin embargo, el tratamiento consta de cuatro patas fundamentales: medicación, estimulación cognitiva, actividad física y social. Está fundamentado por cuantiosos estudios que estas pautas, si bien no logran que la enfermedad retroceda, garantizan un enlentecimiento en la progresión y/o presentación de síntomas, que logra mejorar la calidad de vida del paciente y su contexto familiar, ya que garantizan mantener autonomía y aliviar cargas por cuidado. La estimulación cognitiva o “gimnasia mental” es un factor de suma importancia para postergar el avance de los síntomas.

Sostengamos un estilo de vida saludable evitando factores de riesgo y, sobre todo, comprendamos que el diagnóstico de Alzheimer no es una sentencia de muerte. Se puede hacer mucho para que nuestros pacientes tengan una vida digna.

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Sensibilización sobre el Cáncer de Mama -->

Sensibilización sobre el Cáncer de Mama

Octubre es establecido por la Organización Mundial de la Salud como mes de concientización sobre esta enfermedad que afecta a tantas personas, especialmente a las mujeres. En Argentina se detectan entre 15.000 y 20.000 nuevos casos por año. La detección precoz es fundamental para encontrar un tratamiento adecuado.

Por Dra. Ernestina Masiá

Como no es posible prevenir ni evitar la enfermedad, lo único que podemos hacer es detectarla precozmente, antes de que produzca síntomas y la paciente se palpe un nódulo, de esta manera se puede elegir el tratamiento más adecuado, menos agresivo, con mejores resultados y un pronóstico más favorable. Para ello, la mujer debe realizarse los estudios mamarios de control (mamografía y ecografía mamaria).

La Sociedad Argentina de Mastología recomienda realizar una mamografía anual a partir de los 40 años en las mujeres que no tienen antecedentes familiares de cáncer mama y en caso de tenerlos, 10 años antes de la edad de presentación en el familiar. Realizando estos controles rutinarios antes de la presentación de los síntomas, la mayoría de las pacientes logra curarse.

Uno de los síntomas más frecuentes por el que consultan las mujeres es el “dolor mamario”, que la mayoría de las veces no tiene consecuencias importantes. Le sigue la palpación de una dureza, pero también pueden aparecer cambios en la piel, hundimientos, retracciones, derrames por pezón o bultos en la axila.

Los principales factores de riesgo son el ser mujer y la edad, puesto que la posibilidad de desarrollar un cáncer de mama aumenta con los años. Los factores de riesgo que podemos modificar es cuidar nuestro peso, moderar el consumo de alcohol, no fumar y realizar una actividad física, adecuada y permanente en el tiempo.

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Enfermedad de Alzheimer: Cuando los olvidos golpean nuestra puerta -->

Enfermedad de Alzheimer: Cuando los olvidos golpean nuestra puerta

Las estadísticas marcan que cada 3 segundos una persona cae víctima de esta enfermedad. El 21 de setiembre se conmemora el Día Mundial de la Enfermedad de Alzheimer.

Por Lic. Cecilia C. Ortiz / Neuropsicóloga

“El Alzheimer tiene un costo social y emocional altísimo, porque no sólo provoca el desgaste cerebral del paciente, sino también el de su familia”, escribe la investigadora Ana Martínez Gil. Olvidan dónde dejaron o guardaron algo, mensajes, qué comieron, están más repetitivos, no les salen las palabras que quieren decir. También desmotivados, apáticos, huyen de las actividades sociales, se quedan en blanco; en fin, los pacientes con Alzheimer ya no son los mismos, pero habitan el mismo cuerpo. Terrible y dolorosa realidad que deben enfrentar cada día los familiares.

La Enfermedad de Alzheimer es una de las causas más frecuentes de demencia. La edad de comienzo es a los 65 años, pero recientes investigaciones marcan que entre 10 a 15 años antes, ya han comenzado los cambios en el cerebro que posteriormente ocasionarán los síntomas. Gracias a los avances en medicina, prevención, promoción de la salud y las condiciones sanitarias, la expectativa de vida ha aumentado.

En nuestro país, las personas mayores de 65 años representan el 10,2% de la población total y la expectativa de vida es de 76,6 años. El riesgo de padecer Alzheimer aumenta exponencialmente con la edad, esto indica que tenemos un número interesante de personas en riesgo de padecer el mal. A nivel mundial, en el año 2015 había 46,8 personas afectadas. Se calcula que en 2030 habrá 131,5 millones. En Argentina, las estimaciones indican que en 2050 habrá poco más de 500.000 pacientes con Alzheimer.

Los costos de la enfermedad son altísimos, teniendo en cuenta las visitas médicas, los fármacos, el personal dedicado al cuidado. Pero el precio emocional de hacerle frente a los déficits del ser querido, los cuidados diarios, es inconmensurable. La familia, los allegados a los pacientes, deben recibir apoyo que los ayude a transitar el duelo y a asumir los cuidados de la mejor manera posible. Hoy sabemos que hay muchos síntomas que pueden evitarse implementando las conductas adecuadas. Es importante que, como sociedad, tomemos conciencia de que informarse ayuda a derribar mitos y a prevenir.

¿A qué síntomas debemos estar atentos?

  • Alteración de memoria. Dificultad para recordar eventos recientes. El paciente repite o pregunta varias veces lo mismo.
  • Dificultad para encontrar palabras adecuadas o para nombrar objetos.
  • Cambios marcados en la forma habitual de ser: apatía, depresión, desinhibición, irritabilidad.
  • Dificultad para llevar a cabo acciones o para tomar decisiones.

¿Qué se debe hacer?

Como primera medida, consultar a un especialista. Él será quien realice las primeras evaluaciones y solicite los estudios complementarios adecuados. Y, sobre todo, nunca olvidar que los pacientes no hacen lo que hacen a propósito. No buscan deliberadamente hacernos pasar un mal momento. Simplemente tratan de adaptarse, como pueden, a una realidad que a ellos también los supera.

El 21/09 se conmemora el Día Mundial de la Enfermedad de Alzheimer para recordarnos que es importante tener en cuenta, comprender y respetar a quienes hoy ya no pueden recordar.

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