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Los Girala: Una familia libanesa con 112 años de raíces -->

Los Girala: Una familia libanesa con 112 años de raíces

“Esta es una clásica historia de inmigrantes no europeos. De abuelos libaneses”, comparte sobre su familia Daniel Girala, tercera generación en Chacras de Coria y quien lleva adelante el aserradero ubicado en la calle Roberto De LaMotta (antigua 6 de setiembre).

“Mi abuelo José Girala vino en 1908 a Chacras de Coria. Tenía un tambo, me contaba mi padre (Moisés), en la calle Álzaga del Barrio 25 de Mayo, donde después, muchos más tuvieron reparto de leche”, dice Daniel Girala. Este era entonces un pueblo de pocos habitantes.

Su abuela Yesuhie Yazbek, en cambio, llegó en 1924 de la misma región montañosa del Líbano. Y aunque ya se conocían, fue durante su visita a Chacras para reencontrarse con sus parientes de apellido Azar, como se unieron en matrimonio en 1926. Yesuhie venía por tres meses y se quedó hasta 1966, año en que nació Daniel, el responsable del histórico aserradero de la calle Roberto De La Motta y quien comparte el devenir de su numerosa familia.

Moisés fue el primero de ocho hermanos. Le siguieron Miguel, Alberto, María, Alfredo, Gerardo (quien recientemente compuso una canción inspirada en Chacras de Coria), Esther (dueña del Restaurante Árabe de calle Loria) y Antonio. “La historia de mis abuelos es de gente muy humilde. José pudo comprar un terreno donde construyó su casa, que es donde vivo ahora, en una época bastante convulsionada del país. Tanto es así, que las calles recibieron el nombre 6 de septiembre -perpendicular a Uriburu-, nombres muy relacionados al golpe de Yrigoyen”, explica.

José se las rebuscaba vendiendo género y mercadería, como muchos libaneses de la época. En su carretela salía temprano por las mañanas a recorrer distintas fincas de la zona. A la noche regresaba para reencontrarse con su descendencia y su compañera, una experta de la huerta y una madre dedicada a la crianza. De a poco fueron progresando y afianzaron amistades entre encuentros religiosos, juego de cartas, partidos de fútbol, retretas en las temporadas de verano y salidas a boliches como los de Jelacich.

Con la actividad industrial creciente en el distrito, los hermanos Girala aprendieron el oficio de la madera y con sus ahorros, Moisés compró su primera máquina para darle forma a su aserradero. El taller continúa abierto y guarda la mística de aquellos primeros años de trabajo incansable. “Aquí se pueden procesar desde troncos grandes hasta durmientes, que es lo que más hago, así como cortes de madera dura. Me gusta la música, siempre quise dedicarme a eso y un poco músico me siento, pero mi oficio es la madera”, expresa Daniel, hermano de José Luis, Maricel, Miguel Ángel y Ana María. Son veintitantos los nietos de José y Yesuhie, y unos 80 los bisnietos dispersos por distintas geografías: Brasil, Mar del Plata, Uruguay.

Canción a Chacras de Coria: “Privilegio Mendocino”

Gerardo Girala, ingeniero electromecánico, vive en la costa del mar argentino hace 40 años junto a su compañera sanjuanina. Con los recuerdos a flor de piel compuso una canción inspirada en esta tierra, que más tarde grabó a distancia y en cuarentena, con sus hermanos Esther y Antonio. En el estudio de Diego Girala, primo de Daniel, los versos y la música cobraron vida y ritmo en “Privilegio Mendocino”, disponible en YouTube.

Daniel es quien comparte los fragmentos de esta historia. Lleva toda su vida en Chacras: 54 años. Conoce cada recoveco de su tierra, los vecinos de antaño, las costumbres antiguas. Guarda recuerdos con lujo de detalle y una manera de compartirlos que parece parte de un libro. Escucharlo hablar es una manera de conocer la identidad de este mapa. Un dato de color regresa ahora a él: “Mi tío me decía que yo era el único comunista de la familia y también que el Che Guevara había estado en Chacras de Coria, de visita en la casa de unos parientes”. Aunque le costó creerlo, con el tiempo supo que el dato era certero y hasta había sido publicado.

Sobre este y otros detalles pintorescos hablaremos más adelante… Para escuchar la canción: https://www.youtube.com/watch?v=3xoD9IHYFgs&feature=youtu.be&ab_channel=DiegoJirala

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La secreta vida del general San Martín en Europa -->

La secreta vida del general San Martín en Europa

Poco se sabe sobre este prócer después de la gloriosa campaña libertadora que realizó en Sudamérica desde su llegada a Buenos Aires en 1812 hasta su partida en 1824.

Por Carlos Campana

La actividad de San Martín en Europa fue tan interesante como la que realizó en tierras americanas, pero con gran influencia como civil. Además, se rodeó de reconocidos hombres de la alta sociedad, británica, belga y francesa. A pesar de sus enfermedades que lo tuvieron a mal traer, supo también disfrutar de placenteros lugares para descansar definitivamente del fragor de las batallas que lo honraron como militar.

El 21 de febrero de 1824 José de San Martín y su hija partieron desde el puerto de Buenos Aires, en la fragata francesa “Le Bayonnais” rumbo a Francia. La nave -luego de dos meses de viaje-, llegó al puerto del El Havre. El Libertador y su niña fueron entonces retenidos por las autoridades por llevar en su equipaje periódicos que atentaban contra la monarquía de ese país. Esto retrasó su viaje a Londres, donde pensaban residir.

El 4 de mayo finalmente llegaron a Southampton en el Reino Unido y partieron en diligencia hacia la capital británica, donde fueron recibidos por amigos como el británico James (Diego) Paroissien, gran colaborador de la campaña y quien le consiguió  alojamiento. Sin embargo, el Padre de la Patria alquiló una casa en Park Road, en la elegante zona residencial de Marylebone y puso a su hija Mercedes en un excelente colegio llamado Hampstead College.

Establecido allí, el prócer realizó una importante vida social. A principios de agosto de aquel año viajó a Escocia invitado por su amigo James Duff, conde de Fife, para ser nombrado ciudadano ilustre de la ciudad de Banff, en el condado de Banffshire. El evento se desarrolló con una gran. Posteriormente regresó a Londres para ir meses después hacia Bruselas.

Bélgica, el país elegido

En 1825, Bélgica  fue su nueva residencia y junto a su hija y su Justo Rufino se alojaron en un edificio de la calle Rue de la Fiancée 14, en Bruselas. En esta ciudad, San Martín se rodeó de destacados políticos, comerciantes y científicos. Entre otras actividades participó como miembro de la logia masónica “La Parfaite Amitié”. Prueba de esto fue la entrega de una medalla que sus miembros le hicieron al Libertador  con su imagen de perfil acuñada por el masón Jean Henrie Simon. En 1829, el Padre de la Patria intentó regresar a la Argentina, pero ante la anarquía que existía en nuestro territorio retornó a Bélgica.

En la capital belga siguió con su rutina, pero aquejado por una artritis reumatoidea, su médico le recomendó viajar periódicamente a las aguas termales de Aix-la-Chapelle, en la ciudad alemana de Aquisgrán, para aliviar sus dolores.

El 24 de agosto de 1830, estalló una revolución en los Países Bajos que concluyó con la independencia de Bélgica. Ante estos acontecimientos, el alcalde de Bruselas -Barón Louis de Wellens- y varios revolucionarios le ofrecieron al general José de San Martín el mando de sus tropas, lo que éste rechazó. Propuso, en cambio, a su camarada y amigo, el general español Juan Van Halen y Sartí. Los incidentes hicieron que padre e hija marcharan hacia París para radicarse definitivamente en Francia, mientras que su hermano Justo Rufino lo hizo en España. El joven falleció en Madrid, dos años más tarde.

Francia, reposo final

Los San Martín se instalaron en una casa en calle Rue Providence 18, en pleno centro de París. En aquel momento, se produjo en Europa la epidemia de cólera-morbo, que atacó a los centros urbanos más importantes de ese continente. El cólera llegó a Gran Bretaña y a fines de marzo de 1832, se extendió a Francia causando la muerte de miles de ciudadanos. Debido a esta situación, el héroe de Maipú y su hija se establecieron en una casa de campo en Montmorency (a unos 15 kilómetros al norte de París), pero ambos contrajeron la enfermedad en la que José estuvo a punto de morir.

En diciembre de ese año, Mercedes Tomasa se casó con Mariano Balcarce, y tiempo después serían padres de dos hijas. En 1834, el vencedor de los Andes, adquirió por 13 mil francos -una fortuna por aquel entonces- la pequeña mansión de Grand Bourg que fue su residencia por más de una década. En ese lugar recibió la visita de notables personajes americanos  como Sarmiento, Bustamante, el poeta Ascasubi y Juan Baustista Alberdi entre tantos otros.

Un correntino en ItaliaA fines de 1845 y principios de 1846, viajó acompañado de su mayordomo a Italia y recorrió, primero la ciudad de Florencia para ir a Nápoli, donde se alojó unos días en hotel de Le Crocelle cercano al puerto. Cabe destacar que el prócer manejaba con fluidez el idioma italiano. Allí visitó una serie de lugares y se cree que llegó hasta las ruinas romanas de Pompei. Posteriormente se estableció en la ciudad de Roma, en el Hotel Minerve, en el Palazzo di Conte. Actualmente perdura con el mismo nombre y allí se encuentra una placa de mármol que hace referencia a su estadía-. En ese lugar sufrió una convulsión que casi le cuesta la vida y gracias a la intervención del argentino Posadas logró salvar su vida. Después de varios días, regresó a Francia.

Los últimos tiempos del Libertador

En 1848, estalló en París una revolución que derrocó al rey Luis Felipe. Ante estos sangrientos acontecimientos, el general San Martín se trasladó a Boulogne Sur Mer para intentar viajar en barco al Reino Unido y radicarse en ese país. Pero al restablecerse el gobierno francés, sumado a un delicado estado de salud, decidió alquilar una propiedad en la Grand Rue 105 de esa localidad. Allí pasó sus últimos meses junto a su hija y su familia. Fue en esa casa donde falleció el 17 de agosto de 1850, a los 72 años de edad.

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Historias del Pago: El Día de la Independencia y su repercusión en Mendoza -->

Historias del Pago: El Día de la Independencia y su repercusión en Mendoza

En nuestra provincia la noticia de la independencia de las Provincias Unidas del Sud se conoció a fines de julio. A principios de agosto, José de San Martín, el entonces gobernador intendente de Cuyo, dispuso que la fecha de fidelidad al acta de emancipación fuese el 8 de agosto.

Por Carlos Campana

Luego del levantamiento y derrocamiento contra el gobierno del Director Supremo Carlos de Alvear, a fines de abril de 1815, se formó un gobierno provisorio que disolvió la Asamblea de 1813 e impulsó mediante un Estatuto Provisional, la convocatoria a una Asamblea General Constituyente” en la que se eligieron representantes de cada provincia.

Posteriormente se determinó que los diputados se reunirían en la ciudad de San Miguel de Tucumán para elegir a los representantes en una elección indirecta. Los objetivos principales de este congreso eran la “declaración de la Independencia” y la adopción de una Constitución que organizara el Estado (ésta tardó más de 40 años en ejecutarse).

A mediados de junio de 1815, los miembros del Cabildo de Mendoza se reunieron y eligieron a los doctores Juan Agustín Maza y Tomás Godoy Cruz, como representantes de Cuyo. Estos viajaron a Tucumán y participaron en la primera sesión, el 20 de marzo de 1816. Cabe destacar que en este congreso, sus miembros eran renovados mensualmente.

El 3 de mayo se abrió la sesión y, con 23 votos sobre 25, Juan Martín de Pueyrredón fue elegido como Director Supremo de las Provincias Unidas de Sud América. El flamante representante apeló siempre a la participación activa de las provincias en las decisiones del gobierno.

El martes 9 de julio de 1816, a las 14 horas, se iniciaron las sesiones y se discutió el proyecto de Declaración de la Independencia. Los representantes proclamaron la existencia de una nueva nación libre e independiente de España. El diputado sanjuanino Francisco Narciso Laprida preguntó: “¿Queréis que las Provincias de la Unión sean una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?”.

Todos los diputados contestaron afirmativamente. De inmediato, se labró el “Acta de la Emancipación”. Un aspecto que suele quedar en el tintero a la hora de recordar este suceso trascendental fue que días después del acto de desvinculación con el reino español, se volvió a declarar la Independencia, con un artículo adicional.

La causa se debió a un persistente rumor que, a espaldas de los diputados, se estaba gestionando un protectorado portugués. Los diputados aceptaron que a la Declaración de la Independencia se le introdujera una modificación. El nuevo párrafo decía: “…una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli y de toda otra dominación extranjera”.

¿Un nuevo monarca?

En los comienzos de julio de 1816, algunos políticos decidieron plantear la designación de una forma de gobierno monárquica, representada por un descendiente inca. La posible designación de esta nueva manifestación de gobierno sorprendió a muchos. Esto fue rechazado rotundamente por los diputados de Mendoza, pero a pesar de la oposición, la idea de un monarca inca cobró forma y hasta se planteó la regencia por parte de la corona portuguesa. Pero la posición de Maza y Godoy Cruz era muy firme; su objetivo era crear una república.

El Festejo en Mendoza

Se blanquearon los frentes de las casas y las calles se adornaron con flores y gallardetes, como se acostumbraba en aquella época. En la mañana del 8 de agosto de 1816, en la plaza mayor de nuestra ciudad -hoy Pedro del Castillo- se reunieron las tropas y gran parte del pueblo para celebrar la jura de la independencia de la península ibérica y del rey Fernando VII.

En la ceremonia, el coronel mayor José de San Martín juró en la sala capitular junto a sus jefes y oficiales la declaración. Después el pueblo hizo lo propio y le tocó el turno a las tropas del batallón de infantería Nº 11, algunos de los escuadrones de granaderos a caballo, el piquete del batallón del N° 8 y las milicias cívicas de Mendoza.

En la tarde del 9 de agosto, se organizó en la plaza una corrida de toros a la que acudieron autoridades y público en general. Por la noche se lanzaron fuegos de artificio, que fueron contemplados por muchos mendocinos que se reunieron en la calle de la Cañada -hoy Ituzaingó- y la plaza principal. En los tres días sucesivos se realizaron bailes en distintas casas, que duraron hasta la medianoche.

Días después de esos actos, el Gobierno de las Provincias Unidas, decretaba la creación del Ejército de los Andes y designaba como General en Jefe al entonces gobernador de Cuyo, José de San Martín.

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Historias que emocionan: Triunfo de vida en época de pandemia -->

Historias que emocionan: Triunfo de vida en época de pandemia

Raúl Hernández acaba de celebrar su graduación en una escuela secundaria en Miami, donde vive. Este hecho de alegría y triunfo toma una forma muy especial al recordar quién es Raúl Junior para Chacras de Coria.

Por Onelia Cobos

Hijo de nuestra ex vecina de calle Pueyrredón, nuestra querida Marta Giuliani, profesora en varias escuelas del departamento antes de mudarse a Miami a vivir, la historia de Raúl “enamora”, como dice una de sus amigas, periodista colombiana.

Recordamos que nació con una parálisis cerebral que le ha permitido vivir con una capacidad diferente. Desde la silla de ruedas que lo transporta por el mundo, ha permitido a su cerebro evolucionar y usar un coeficiente mental de inteligencia muy alto. Su personalidad ha potenciado el área del optimismo y la felicidad y la singular integración de valores como el amor filial y de los amigos, profesores, instituciones médicas y terapéuticas.

Rehabilitar la Vida, parece ser el mensaje permanente de su existir.

Una larga fila de autos pasa por el frente de su casa con globos y bocinas que tocan a celebración de triunfos. Raúl, sentado, saluda envuelto en satisfacción y agradecimiento a la Vida y a los suyos.

En Chacras de Coria, una abuela emocionada, Francisca, se deleita con los videos de un celular que no maneja pero que sus hijos prenden para ella. En ellos, la enorme cantidad de amigos que rodean a su nieto le hacen sentir muy de cerca el triunfo de la cosecha de Amor de Raúl Junior.

La calle Pueyrredón está casi vacía. Estamos en cuarentena. Pasan pocos autos. La poca gente que con permiso transita lo hace con barbijos. El escenario que se ha creado por un virus desconocido es el de una guerra.

Contrasta inevitablemente el mundo de los amigos, la alegría y la esperanza de Raúl con el mundo invadido por un enemigo universal contaminante, sembrador de muerte y desesperanza. Y sin embargo, parece que Raúl y su mundo están para regalarnos la fuerza del poder hacer y el misterio de la recuperación.

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Historias del Pago: Cólera en Luján de Cuyo -->

Historias del Pago: Cólera en Luján de Cuyo

La alarma se encendió en diciembre de 1886, tras la muerte de una humilde mujer en el distrito del Plumerillo, departamento de Las Heras: la temida epidemia de cólera había llegado a Mendoza. Días posteriores se propagó por toda la Ciudad y también en el departamento de Luján de Cuyo.

Por Carlos Campana

La enfermedad comenzó a propagarse en nuestro país tras el arribo de un barco proveniente de Nápoles -Italia- al puerto de Buenos Aires, cuyo ingreso había sido prohibido en Brasil y Montevideo, ya que algunos tripulantes estaban enfermos. Entonces, el cólera comenzó a propagarse rápidamente en la Ciudad y en poco tiempo se extendió en gran parte del territorio argentino. Tal vez, la imprudencia de los funcionarios de ese momento al no tomar medidas preventivas hizo que el flagelo llegara rápidamente hasta nuestra provincia.

Cuando las malas noticias llegaron a Mendoza, el gobernador Rufino Ortega ordenó la creación de un comité de higiene integrado por reconocidos médicos locales. Además, decretó una cuarentena por siete días, a realizarse en la misma frontera, para cada persona que quisiera ingresar a la provincia. Sin embargo esto fue mal visto desde Buenos Aires y el ministro del Interior, Eduardo Wilde, ordenó revocar la decisión, ya que atentaba contra el buen desarrollo de las actividades comerciales.

Ante tal presión, Ortega levantó la medida. Al mismo tiempo, Luis Lagomaggiore ordenó para la Capital, urgentes medidas sanitarias: quemar la basura, desinfectar letrinas con cal, regar y mantener impecables las veredas y casas, entre otras. Para asistir a los enfermos, el Hospital San Antonio, ubicado en la Cuarta Sección, fue transformado en “Lazareto de coléricos”, pero como fue insuficiente para atender la gran afluencia de pacientes, se organizaron lazaretos auxiliares en domicilios particulares. En esta acción no sólo participaron médicos locales y de otras provincias.

En ese momento se constituyó una comisión de la Cruz Roja integrada por inmigrantes españoles e italianos, como el ibérico Antonio San Romerio -quien fue presidente de la Cruz Roja- y otros del denominado “Comité Popular”. Entre ellos figuraban Sebastián Samper, Antonio Gigli, Ventura Gallegos, Jacinto Álvarez, Carlos Alurralde o Adolfo Puebla, con la misión de ayudar a las víctimas.

El vibrión que arrasó con todo

Pese a los cuidados, la enfermedad se propagó y en nuestra provincia fallecieron entre 2 mil y 4 mil personas, de las cuales un millar pertenecieron al departamento de Luján de Cuyo. Los casos fatales se registraron en plena villa de esta localidad. Como las camas para los pacientes no eran suficientes, se recurrió a la atención domiciliaria de médicos particulares y extranjeros. La Ciudad quedó desolada y como los empleados municipales se negaron a enterrar los cuerpos, la tarea debió ser realizada por los internos de la Penitenciaria.

Recurso de vital importancia en épocas de catástrofes, la prensa de Mendoza comunicó a los pobladores medidas para evitar la enfermedad. Las indicaciones iban desde evitar las frutas y los desarreglos con bebidas alcohólicas, la extenuación física y los cambios bruscos de temperatura, hasta la conveniencia de comer carnes y pescados fritos o asados, y la prohibición de beber y usar agua de acequias. En los primeros meses del año siguiente, la epidemia comenzó a mermar produciéndose menos víctimas fatales hasta que finalmente, en marzo de 1887 desapareció.

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Historias del Pago: El día que el ferrocarril llegó a Chacras -->

Historias del Pago: El día que el ferrocarril llegó a Chacras

Hace 127 años sucedió este hecho que le cambió la vida a una pequeña población gracias a que dos hombres emprendieron la utopía de vencer la Cordillera de los Andes para unir Argentina y Chile.

Por Carlos Campana

Los hermanos Juan y Mateo Clark tuvieron un sueño: unir Mendoza con Santiago de Chile, a fines del siglo XIX, por el camino de Uspallata. Una vez realizado este tramo, lo llamaron Ferrocarril Trasandino. Para muchos funcionarios resultaba una tarea imposible de realizar, pero los Clark se convirtieron en los artífices del proyecto.

Juan y Mateo, hijos de una argentina llamada Tadea Torres y Quiroga, viuda del mendocino Francisco Javier Godoy, se casó más tarde con con el escocés James Clark, asentado en Valparaíso en 1827. Allí, el matrimonio se estableció y nacieron sus cinco hijos: Santiago, Juan, Roberto, Mateo y Carlos.

Con el tiempo, los emprendedores Juan y Mateo montaron su

empresa y con la Sociedad Clark & Cía. construyeron la primera línea telegráfica que unió Valparaíso y Santiago con Buenos Aires, inaugurada oficialmente el 23 de julio de 1872.

Diecisiete años después, la compañía inició los trabajos para construir un ferrocarril entre Argentina y Chile por El Juncal, tras definir que dicho trazado era el más adecuado para ese proyecto. Esta idea se concretó con el apoyo de los gobiernos de ambos países.

Sarmiento detrás del proyecto

El 5 de noviembre de 1872, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, se promulgó la ley 538, que dio el puntapié inicial para la construcción del Ferrocarril Trasandino.

La ejecución del proyecto, su administración y explotación comercial fue otorgada a una firma británica dirigida por los hermanos Clark, quienes presentaron en 1886 los estudios efectuados sobre el llamado camino de Uspallata.

A pesar de los problemas financieros que tuvo la empresa, se siguió con el ambicioso proyecto y se idearon varias etapas para desarrollar esta titánica empresa. Cientos de obreros trabajaron en ambos lados de la Cordillera, dinamitando rocas, cavando túneles y tendiendo las vías férreas, aunque diferentes acontecimientos políticos hicieron que las tareas fueran suspendidas en varias ocasiones.

En Chacras de Coria se construyó la primera estación que se denominó “Paso de los Andes” pero que luego de la inauguración se la llamó, habitualmente, la “estación de Chacras”.

El ramal continuaba con la estación Blanco Encalada, Cacheuta, Potrerillos, Guido y Uspallata. Ese fue el primer tramo de aquella vía férrea que quedó habilitada en 1891. Posteriormente se ejecutaron los otros trabajos, que quedaron totalmente concluidos con la inauguración del túnel trasandino, el 5 de abril de 1910.

El tren pasó por Chacras

El domingo 22 de febrero de 1891 quedó inaugurado el primer tramo que unió Mendoza con Uspallata. La estación de Chacras, se llenó de banderas argentinas y también de una gran cantidad de público que asistió al acto de inauguración.

Desde la estación de Mendoza partió muy temprano el tren que daba por habilitado el primer tramo de la línea del ferrocarril trasandino. Entre sus pasajeros se encontraban importantes funcionarios de la Nación, el representante de Chile en nuestra provincia, autoridades provinciales y empresarios. Entre ellos viajaban varios periodistas de los diarios locales, quienes relataron en sus páginas aquel acontecimiento.

Luego de un recorrido de 16 kilómetros, el convoy pasó por Chacras, en donde los pobladores saludaban aquel “caballo de vapor” para luego proseguir hasta la estación de Blanco Encalada y Uspallata.

Por casi 100 años, el ferrocarril fue un eficaz medio de transporte que benefició a miles de personas en este distrito y que hoy lamentablemente, es sólo un recuerdo.

FOTO: Archivo del Centro Cultural Argentino de Montaña.

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Mirada al pasado: Cuando un aluvión casi arrasó con Chacras -->

Mirada al pasado: Cuando un aluvión casi arrasó con Chacras

En pocos días se cumplirán 50 años de la más trágica catástrofe que tuvo Mendoza y que afectó también al distrito. Nos referimos al aluvión del 4 de enero de 1970 que conmovió a toda la comunidad.

Por Carlos Campana

Fue en una calurosa tarde del domingo, un 4 de enero. Muchos mendocinos todavía lo recuerdan: luego de la lluvia estival en los cerros del sudoeste de la Ciudad de Mendoza, un fuerte aluvión bajó. El primer llamado de emergencia comenzó en la zona del Zanjón de los Ciruelos. Luego, el canal Zanjón Frías cedió y el torrente se calculó en unos 300 metros cúbicos por segundo. Se inundó parte del Palacio de Gobierno, arrastrando automóviles y rompiendo algunos puentes que cruzaban el canal. Las aguas siguieron bajando por la Avenida San Martín, llevándose a su paso toda clase de elementos e inundando los negocios.
La principal calle de Mendoza mostraba entonces una fisonomía desconcertante. Los sectores más castigados fueron los de la zona aledaña al Dique Frías. El torrente arrastró las precarias casas y se llevó a varias personas. En EL Puente Olive, Godoy Cruz, la fuerza del temporal se hizo sentir, ya que arrancó el puente e inundó la zona. Un testigo de aquel trágico suceso, que vive en el Barrio Juan XXIII, inaugurado en aquel entonces, nos decía: “Desde mi casa veíamos cómo el agua arrastraba los féretros del cementerio de Godoy Cruz”.

Chacras bajo el agua
Esto produjo que en nuestra localidad el agua corriera con gran potencia arrasando todo lo que tenía a su paso. El aluvión inundó calles y casas, y fueron evacuadas muchas familias, otras se refugiaron en los cerros. También las aguas inundaron los comercios principales de Chacras. Además el torrente arrastró puentes en los principales accesos.

Todo se debió a la intensa precipitación, concentrada en una zona que escurría el Zanjón Frías. Ésta hizo su irrupción en un dique seco y el canal de descarga no alcanzó a evacuar el exceso del líquido, lo que provocó que el nivel del agua superara el coronamiento del dique, originando su rotura y destrucción.
En ese instante, la masa de agua que liberó al desmoronarse, produjo una acumulación de líquido, de una altura de 15 metros en el embalse y con una capacidad de 6 millones de metros cúbicos que se trasladaron hacia zonas de Godoy Cruz y la Ciudad. Los daños materiales, superaron los nueve mil trescientos millones de pesos, más de 1.000 automóviles quedaron chocados o destruidos y 1.500 personas resultaron evacuadas.

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Historias del Pago: Cuando el marqués de Sobremonte pasó por Chacras -->

Historias del Pago: Cuando el marqués de Sobremonte pasó por Chacras

Muy poco se conoce que a fines del siglo XVIII, visitó Luján de Cuyo, uno de los personajes más controvertidos que tuvo la historia del virreinato del Río de la Plata.

Por Carlos Campana

Nos referimos a don Rafael Sobremonte y Núñez, más conocido como el marqués de Sobremonte, quien llegó a Mendoza con la idea de construir una toma de agua en nuestra localidad.

Este particular personaje nació el 27 de noviembre de 1745 en Sevilla (España) y sus padres lo bautizaron con el nombre de Rafael.

Sus progenitores se llamaban Raimundo de Sobremonte y Castillo y María Ángela Núñez Angulo y Ramírez de Arellano. Su padre fue un importante magistrado de la Real Audiencia en aquella ciudad española.

Con apenas 13 años, Rafael ingresó al ejército como cadete de las Reales Guardias Españolas. Unos años después viajó por primera vez a las colonias americanas y estuvo en varias ciudades de América Hispana.

Regresó a la península con el grado de brigadier y posteriormente, fue nombrado inspector general de infantería. Partió luego hacia Buenos Aires -capital del entonces virreinato del Río de la Plata- y ocupó el cargo de secretario del virrey.
En 1783, se le concedió la función de gobernador intendente de Córdoba del Tucumán y se asentó en aquella provincia en donde también gobernaba a Cuyo. Don Rafael, fue uno de los gobernadores más progresistas que existió en aquel momento. Su visión fue de suma importancia en aquella época, por sus grandes obras públicas que construyó, no solamente en Córdoba sino también en Mendoza, San Luis y San Juan.

Durante su gestión fundó varias ciudades y creó una línea de fuertes y fortines para defenderse de algunas tribus de pueblos originarios, dentro de los cuales se encontraba el de San Rafael quien fue bautizado en honor a su nombre.

Luego ocupó otros cargos públicos como subinspector de tropas de milicias y presidente de la Real Audiencia de Buenos Aires para luego ser nombrado virrey del Río de la Plata desde 1804 hasta 1807, año en que fue destituido por Santiago de Liniers. Regresó dos años después a España en donde falleció en enero de 1827 en la total pobreza.

Pisando tierras lujaninas

En 1788, el marqués de Sobremonte llegó a Mendoza luego de realizar un largo viaje desde la ciudad de Córdoba.

En nuestra ciudad fue recibido por la alta sociedad mendocina que le rindió pleitesía como era de costumbre, entre las personas de gran abolengo.

Las inquietudes progresistas de este personaje, llevaron a que una parte de los representantes del cabildo local armara una reunión con el fin de plantearle la construcción de un dique o toma para contener el agua que bajaba desde el río Mendoza y que en épocas estivales inundaba toda la ciudad y sectores aledaños.

Sin pérdida de tiempo el marqués y sus súbditos partieron hacia la pequeña localidad de Luján de Cuyo. Allí visitaron el lugar -hoy llamado Las Compuertas- para escuchar las propuestas edilicias de la construcción de aquel gran proyecto llamado “La Toma de la Ciudad”.

Se conoce por algunos documentos, que pasó por los campos de “Chacras de Coria” para también visitar otros lugares del actual departamento lujanino. De regreso con algunos funcionarios a la aldea mendocina, puso en marcha su proyecto y contrató al constructor Josef Comte quien inició la obra de lo que hoy se la conoce como la “Toma de los Españoles”. Luego partió hacia su residencia en la ciudad de Córdoba.

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Historias del Pago: Sociedades de inmigrantes en Luján de Cuyo -->

Historias del Pago: Sociedades de inmigrantes en Luján de Cuyo

Desde mediados del siglo XIX, miles de inmigrantes viajaron desde Europa y otras partes del mundo para establecerse en Mendoza y por supuesto en el departamento de Luján de Cuyo.

Por Carlos Campana
Italianos, españoles, franceses, británicos, rusos, polacos, sirios y libaneses llegaron con la esperanza de progresar y de cumplir un sueño: el de vivir en paz, en una época convulsionada por las guerras y el hambre.

Provenientes de Italia, desembarcaron en Mendoza una cantidad numerosa de ciudadanos, que en su mayoría cruzaron el Atlántico hasta nuestro país por el puerto de Buenos Aires. Los menos, pasaron por la Cordillera de los Andes vía Chile. Muchos de ellos se volcaron directa o indirectamente a la industria de la vitivinicultura y los empresarios industriales invirtieron sus fortunas en bodegas que le dieron a Mendoza un gran porvenir en lo económico en el siglo XX.
Esta colectividad, después de un tiempo de establecida, fundó diferentes sociedades en la provincia. También lo hizo en suelo lujanino y en setiembre de 1926 quedó constituida la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos de Luján de Cuyo, con Desiderio Moretti como primer presidente. En 1948, dicha institución cambió su nombre por “Sociedad Italiana”.
Desde aquella fecha, esta sociedad se dedicó exclusivamente a los eventos culturales, sociales y deportivos. En lo cultural hizo hincapié en mantener el espacio de sus tradiciones de las diferentes regiones. Otros de los eventos de suma importancia fue recordar los días patrios de aquel lejano país. Muchos apellidos ilustres pasaron en el seno de la Comisión Directiva. Hoy, a casi cien años de su fundación, la institución sigue aportando sus tradiciones a la sociedad lujanina en las instalaciones de calle Balcarce 357.

Por su parte, la Sociedad Española fue fundada el 15 de octubre de 1916 y no el 12, como la tradición dice, pero se tomó esta última fecha para recordar la Fiesta Nacional de España. La institución se creó bajo el nombre de Asociación Patriótica Española y de Socorros Mutuos de Luján.
Su primer presidente fue Gaudencio Hugalde y entre los fundadores se encontraron españoles muy reconocidos, como Serrano, Lucena, Fernández, García, Ortega, María, Roig, Palomo, Escayola, Carou, Andreu, Valenzuela, Abella, Guerrero, Vallcanera, entre otros.
Sus comienzos fueron de mucho esfuerzo para quienes integraron la comisión directiva y sus socios. Había que construir una institución que contuviera las necesidades de los inmigrantes hispánicos y este grupo de entusiastas lo hizo. Iniciaron una actividad socorriendo al español que necesitaba ayuda para luego darle curso a una intensa actividad referida a la cultura de la madre patria.

En 1974, se cambió el nombre por Sociedad Española de Luján.

La primera sede funcionó en donde fue el Cine Colón, que soportó dos incendios. La Sociedad Española sigue trabajando desde hace más de un siglo en la realización de eventos deportivos y culturales en su edificio de calle Colombres y Bustamante, donde hay además una biblioteca. Su actual presidente es Manuel Manzano Ortiz.

Los primeros inmigrantes de la colectividad libanesa llegaron a estas tierras por 1880, algunos de los cuales se establecieron para trabajar la tierra; en cambio otros iniciaron las actividades comerciales e industriales. Fue una de las últimas instituciones de colectividades que se estableció en Luján de Cuyo.
Fueron varias las familias que se radicaron en Luján, entre ellos podemos mencionar apellidos como Abraham, Dip, Juan, Achem, Elaskar, Masud, Abdala, Barud, Farés, Isuani, Hakim, Manzur, Yamin, Mucarsel, Miguel, Nahman Caram entre otros.
Estos inmigrantes siguieron llegando a principios del siglo XX perseguidos por las guerras y en el departamento encontraron la paz y la prosperidad que buscaban. En 1925, la colectividad fundó la Sociedad Libanesa, que se unió para afianzar sus costumbres, cultura y tradiciones que traían desde aquella lejana tierra. La sede actual de la  Sociedad Libanesa, funciona en calle Taboada y Sáenz Peña, en Luján de Cuyo.

Miembros de la sociedad libanesa en 1930

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Giovanni Gronchi: El presidente italiano que visitó Chacras

En la década del ‘60 por primera vez un mandatario llegó al pueblo. Durante su visita relámpago despertó la curiosidad de los vecinos del distrito, que salieron a las calles a saludarlo.

Por Carlos Campana

Durante el otoño de 1961, el pueblo de Chacras de Coria tuvo el gran honor de recibir por primera vez a un presidente extranjero. El mandatario había llegado de Italia pasando primero por la Ciudad de Buenos Aires, donde fue recibido por el entonces presidente Arturo Frondizi, para luego recalar en Mendoza y pasar por Luján de Cuyo. Aunque la visita fue por unas horas, todos vieron al destacado doctor Gronchi para saludar al pueblo local y en especial a su comunidad italiana.

Giovanni Gronchi y su esposa llegaron al aeropuerto de “El Plumerillo” un mediodía y fueron recibidos por el entonces gobernador de la provincia, Ernesto Ueltschi y su comitiva. Después de los saludos protocolares, ambas delegaciones partieron para recorrer las calles de la Ciudad de Mendoza, donde una multitud esperaba por las arterias principales para ver al mandatario.

Posteriormente, la comitiva se dirigió a la Plaza San Martín, donde también se congregaron un cuantioso público interesado en presenciar la visita. Allí homenajearon al General José de San Martín y una hora más tarde partieron al Cerro de la Gloria para posteriormente almorzar.

La visita prosiguió hacia Guaymallén, Maipú y Luján de Cuyo. En el primero de estos departamentos, el presidente Gronchi presenció los actos de colocación de la piedra fundamental en donde se erigiría el Hospital Italiano, un proyecto que desde  hacía muchos años la colectividad italiana bregaba. Contó además, con la presencia del entonces gobernador mendocino. Ambos se encaminaron por la vieja Avenida de Acceso hasta la calle Urquiza, en donde prosiguieron el viaje.

Al llegar a la localidad maipucina, la comitiva ítalo-argentina visitó algunas bodegas en donde el mandatario disfrutó súbitamente de los buenos vinos mendocinos. Pero faltaba lo mejor…

Cuando Chacras fue una fiesta

Después de recorrer el departamento de Maipú, Giovanni Gronchi y su esposa fueron llevados en automóvil oficial al departamento de Luján de Cuyo para desembocar en Chacras de Coria.

Allí, todo el mundo salió a las principales calles para agasajar al destacado ciudadano italiano y en la plaza principal las personas vitorearon su nombre, con la presencia de escolares y abanderados.

Cuando el automóvil que conducía al doctor Gronchi se detuvo frente a la iglesia, una muchedumbre se abalanzó sobre él para expresarle su afecto y admiración. Luego de este encuentro con la gente, que en gran parte eran descendientes de italianos, el presidente partió con su comitiva hacia el aeropuerto. Los lugareños de Chacras quedaron impactados por tamaña visita.

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