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Ser chacrense -->

Ser chacrense

Pocos días atrás un comerciante, recién llegado a nuestro pueblo, con un nuevo emprendimiento, nos hizo un comentario que nos llamó la atención: “son raros los chacrenses”. No supimos a qué se refería con ‘raros’ ni a quiénes consideraba como ‘chacrenses’. Esta frase, dicha casi sin querer, nos provocó más dudas que certezas. Nos preguntamos, entonces, qué se podría responder a un recién llegado sobre lo que es ‘un chacrense’. Y no hay una sola y simple respuesta a este interrogante sociológico. Los que somos chacrenses lo sabemos, lo sentimos, aunque sea muy difícil traducir esto en palabras.

A partir de ese elemental suceso, una frase dicha al azar, se nos ocurrió intentar un esbozo de respuesta, aprovechando que en este número de Correveidile aparecen algunas notas dedicadas a antiguos y queridos vecinos del pueblo que nos relatan sus recuerdos y su nostalgia por la ‘Chacras de antes’. Revisando el archivo de nuestro periódico, releyendo cada una de las entrevistas o notas realizadas a nuestros queridos viejos vecinos de Chacras encontramos un hilo conductor, algo así como una matriz que permitiría vislumbrar o esbozar la idiosincrasia del ‘chacrense’.

Nuestros viejos, lo hacedores del pueblo, tienen algo en común: es gente sencilla, trabajadora, honesta, esperanzada y solidaria; y sobretodo orgullosa y amante de su terruño. Personas que anónima y silenciosamente fueron construyendo los cimientos de un pequeño pueblo, intentando concretar proyectos para el bien de todos.

Por temor a que la memoria nos haga una trampita, evitaremos dar nombres y apellidos. Seguro que los chacrenses memoriosos recordarán a algunos a quienes nos referimos. Es que este bendito pueblo ha tenido la suerte de contar con cientos de buenos vecinos. Médicos gauchos que nunca preguntaron por la billetera del paciente, enfermeros idóneos cuando el Centro de Salud recién comenzaba, maestros que formaron durante décadas a muchos de los que luego fueron dirigentes políticos… La lista sería larguísima. El peluquero de calle Italia, el inefable bicicletero imprescindible durante aquellos años que había más bicis que camionetas. Los constantes e incansables vecinalistas que fundaron nuestra Unión Vecinal. Gracias a su gestión se lograron importantes avances para el pueblo: alumbrado público, creación de la Escuela Técnica Enrique Mosconi, red de gas natural, etc. Así podríamos seguir mencionando a albañiles, carpinteros, panaderos, carniceros, profesores, deportistas como el gran arquero del Club Atlético Chacras de Coria que supo vivir en calle Viamonte, artistas de la plástica, de las letras, de la música, comerciantes que auspiciaban las famosas retretas en nuestra plaza y al placero que la cuidaba con tanto esmero que era foto obligada de todo turista que nos visitaba.

Todos ellos tuvieron algo en común: no se encerraron en sus viviendas, no construyeron muros para separarse del vecino. Por el contrario, estuvieron atentos a las necesidades comunes. Fueron gente sencilla y lo siguen siendo.

Toda comunidad sabe que si reconoce los valores de sus fundadores podrá proyectarse en el futuro sin perder ni olvidar sus orígenes.

No somos raros los chacrenses, aunque vamos quedando pocos. No es lo mismo habitar en Chacras que ser de Chacras.


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La comisaria de Chacras cumple 63 años -->

La comisaria de Chacras cumple 63 años

Las relaciones entre la policía, como institución encargada de mantener el orden y proteger a la comunidad y la propia sociedad, siempre ha tenido sus vaivenes según las épocas y las circunstancias que nos han tocado transitar.

Tratemos de imaginarnos en nuestro pueblo a comienzos de la década del 60, cuando se inaugura la comisaría de Chacras. Por ese entonces los departamentos que conforman el Gran Mendoza tenían, aproximadamente, 360.000 habitantes. Sería razonable pensar que Chacras de Coria contaría, seguramente, con menos de 5.000 parroquianos dado que en el 2010 había sólo 12.400.

Como en todo pueblo que se precie la comisaría estaba frente a la Plaza Gerónimo Espejo como así también la parroquia, el Registro Civil y el desaparecido Banco de Mendoza. Pegado a la comisaría había una pequeña dependencia perteneciente a la Municipalidad. Básicamente en ese local se guardaban las herramientas que utilizaba el placero y además tenía un vivero que surtía todas las plantas, flores y semillas destinada a la hermosa Plaza. Pegado a este local había una habitación que se usaba como sede de la Unión Vecinal y desde donde también se pasaba música por las tardes. Nada de eso existe hoy. La apertura de la calle Mazzolari para conectarse con Panocchia obligó a demoler las viejas edificaciones.

El edificio de la Comisaría tuvo que trasladarse. Funcionó en una vieja casa familiar sita en Calle Italia, pegada a las vías del ferrocarril. Luego pasó a funcionar en una especie de obrador, que también albergó a la Escuela Francisco Correas en el barrio Wil-Ri. Y, por último, pasó a la calle Víctor Delhez en casa de la familia Mosquera. Hasta que por fin obtuvo su edificio actual en Viamonte y Larrea.

En fin, como decíamos al comienzo, Chacras era un pueblo muy tranquilo, con pocos habitantes y poblado de viñedos. Los vecinos conocían bastante bien a los agentes policiales como también al comisario. No había muchos delitos ni delincuentes. La gente dormía a puertas abiertas, no había rejas y se dejaban las bicicletas en la vía pública sin atadura alguna. Podríamos decir que los agentes del orden no tenían que solucionar demasiados conflictos. Algún parroquiano que se pasaba de copas o una que otra travesura infantil. Pero en Chacras se vivía realmente en paz.

La relación entre los vecinos y la policía era fluida y cordial. Incluso hubo una cooperadora policial formada por vecinos que colaboraban económicamente para subsanar algunas necesidades de la Comisaría, como ser la reparación del móvil. Con el tiempo estas cooperadoras desaparecieron. Al parecer algunos comisarios desviaban fondos para su propio peculio, en fin: corrupción.

El ‘progreso’ del pueblo implicó una urbanización desmedida, aumento considerable de la población y la congestión vehicular. A mayor cantidad de habitantes más conflictos y más delitos y, por ende, mayor cantidad de policías. La relación entre la institución policial con la comunidad se fue desdibujando. Sobre todo, durante los gobiernos de factos donde la policía fue mandada a reprimir civiles. Muchas veces los vecinos miraban con recelo y desconfianza a los agentes del orden.

Por suerte, estos últimos años estamos presenciando un renacer de aquellas armónicas y necesarias relaciones.

Los últimos comisarios han convocado a la comunidad a integrarse a sus labores. Esperemos que estas buenas actitudes se profundicen y crezcan para el bien de todos.

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El dilema de las redes sociales -->

El dilema de las redes sociales

El maravilloso mundo de la comunicación está viviendo una transformación impensada, no hace mucho tiempo atrás.

Con la aparición de los teléfonos móviles -cada día más evolucionados -surgieron no sólo nuevas formas de comunicarnos sino también modificaciones en nuestros hábitos cotidianos e incluso algunas patologías antes nunca vistas.

Hay un chiste circulando en las redes que grafica de alguna manera esta situación: entra un gaucho a una pulpería, vestido con las prendas típicas -alpargatas, bombacha gaucha, cinto de cuero con el facón envainado a la cintura, la camisa arremangada a tres cuartos y su chambergo un poco ladeado-. Se acerca al mostrador de estaño gastado y con voz bien fuerte ordena: “Mozo, quiero un locro bien pulsudo, una jarra de vino y la clave de wi-fi”.

El mensaje es claro: hasta qué punto han penetrado las nuevas tecnologías en todos los ámbitos.

Hay una película que recomendamos ver en familia: “The social dilema”. Este documental nos muestra el verdadero ‘submundo’ de las redes sociales relatados y descriptos por sus propios creadores, hoy ex ejecutivos de las redes en cuestión.

Jeff  Seibert, ex ejecutivo de Twitter opinó: “Lo que quiero que la gente sepa es que cada acción (on line) que toman es cuidadosamente monitoreada y grabada… Exactamente qué imagen te detienes a mirar y por cuánto tiempo la miras”

En definitiva, con el avance de la tecnología y de la inteligencia artificial se ha creado una forma (redes sociales) para que los humanos sean la materia prima de las máquinas. El objetivo es captar la atención de las personas destruyendo las normas sociales, la democracia y también la verdad.

La nomofobia es el miedo a quedarse sin teléfono celular. Se trata de una ansiedad severa que sufre una persona cuando pierde el acceso a su celular. Durante años se ha hablado de este trastorno. En Asia, donde surgió el palo para las selfies y el emoji, los sociólogos afirman que esta adicción al teléfono celular está aumentando rápidamente y que los adictos son cada vez más jóvenes.

La rizartrosis o artrosis del pulgar causa dolor crónico. La flexión continuada de los tendones flexores presente en los dedos (tendiditis) se la conoce coloquialmente como whatsappitis.

Las redes sociales son una excelente herramienta utilizada criteriosamente. Gracias a ellas se han encontrado a personas perdidas, se consiguieron donantes de órganos, se consiguieron múltiples empleos etcétera. Sin ellas hubiera sido imposible afrontar esta pandemia en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Lo que aprendieron los niños y jóvenes durante el 2020 fue a través de las redes sociales.

El peligro está cuando se las usa indiscriminadamente y sin criterio. Es muy fácil difundir una noticia falsa o al menos no chequeada y no prever el daño que puede causar. El anonimato facilita acusar a alguien por algún rumor. Lo terrible es que éste se difunde y crece en proporciones geométricas. Además, suele pasar con frecuencia, que los receptores le agregan algún ‘condimento’ al mensaje original. Tantas veces reenviado las personas lo aceptan como verdad. Y hasta algunos medios de comunicación lo reproducen impunemente.

No importa si al final de un largo y doloroso camino se comprueba que era una falsa noticia. El daño ya está hecho. Y ningún medio de comunicación se tomará el trabajo de editarlo.

En fin, al utilizar cualquiera de las redes sociales reflexionemos unos minutos si es prudente lo que vamos a publicar. Si estamos haciendo un bien o sólo provocando perjuicios a terceros.

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Estación Paso de los Andes: Espacio recuperado -->

Estación Paso de los Andes: Espacio recuperado

Pocos días atrás recibimos una grata noticia: la recuperación por parte del municipio de Luján de Cuyo de la Estación Paso de los Andes. Esta se encontraba usurpada desde hace años. La idea es su puesta en valor como zona de paseo, un espacio de encuentro de la comunidad. Aunque se encuentra muy deteriorada los arquitectos Adolfo Mallea y Miguel Liendo pondrán todo su esfuerzo y creatividad para su recuperación.

Según el intendente Sebastián Bragagnolo: “Desde el municipio estamos decididos. No vamos a permitir más usurpaciones y vamos a seguir recuperando los espacios que son de todos los lujaninos”.

La noticia fue ampliamente difundida por distintos medios tanto escritos como digitales. Alcanzó importancia provincial la buena nueva. Pero para los chacrences tiene un significado muy especial. Sobre todo, para los que habitamos en este pueblo desde hace años. Porque era parte fundamental de nuestro paisaje al igual que los rieles y las casetas de los guardas barrera. Casi al final de la calle Mitre los vecinos tenían una relación muy especial con la estación. Para muchos fue la extensión, casi natural, de sus viviendas, sobre todo para los chicos. Era natural esperar la llegada del Trasandino, escuchar el lento frenado de la locomotora y su imponente bocina anunciando su primera parada desde su partida de Mendoza.

La estación Paso de los Andes tiene el típico estilo arquitectónico inglés como casi las de todo el país. Su amplia galería fue escenario de centenares de despedidas de ocasionales viajeros. El jefe de estación era un personaje importante. Controlaba rigurosamente la puntualidad de la llegada como de la partida de la formación. Los viajeros podían controlar el horario mirando el gran reloj adosado a la pared de la galería.

Es seguro que muchos de nosotros habremos sido invadidos por una gran nostalgia al atravesar la estación abandonada y usurpada. Recordar con dolor sus viejos buenos tiempos. Cerrar los ojos e imaginar que una vez más viene deteniéndose la magnífica locomotora que con orgullo arrastraba a sus vagones como a vástagos que proteger. Y el trajín de gentes que se abrazan y los maleteros ágiles llevando su carrito cargado de equipajes al vagón de carga… hasta que de pronto suena el silbato, los pañuelos se agitan despidiendo al tren y a sus pasajeros. El jefe, con su reloj de bolsillo en mano da la orden y una chimenea de humo se encamina hacia la cordillera.

Al igual que en Chacras de Coria, en innumerables pueblos argentinos experimentarán esta sensación de que nos robaron una parte de nuestro paisaje, de nuestra historia al cancelar al tren de pasajeros de larga distancia.

En fin, esperamos y deseamos con ansias poder disfrutar de la nueva estación Paso de los Andes remozada y puesta en valor como nuestro pueblo lo merece.

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Cambalache -->

Cambalache

Diciembre es la última hoja del calendario por alguna necesidad humana de ‘ordenar’ el tiempo en su perpetuo devenir. Los meses son como el índice de un libro ordenado por capítulos. Podríamos, entonces, decir que este mes el último capítulo de este año y de alguna manera su epílogo.

Como nuestra memoria es necesariamente frágil no podemos recordar las 365 hojas de este libro. Sólo algunos sucesos que han deja huellas profundas en cada uno de nosotros. La pandemia del COVID es, sin dudas, un suceso (que aún continúa) que está dejando su sello indeleble en cada uno de nosotros.

Es imposible, hoy, precisar con exactitud la magnitud de las secuelas y consecuencias que provocará esta pandemia.

El comienzo fue como un film de ciencia ficción en el cual nosotros fuimos sus improvisados protagonistas. No teníamos el libreto y el argumento lo iban escribiendo día a día ignorantes directores de cine…

El encierro permanentemente renovado nos obligó a una reclusión para la cual ninguno estaba preparado. La TV era el vínculo obligado con el mundo exterior. En ella el 90% de su tiempo estaba dedicado al COVID. Algunos médicos nos enseñaron a lavarnos las manos durante el tiempo que duraba la canción del ‘feliz cumpleaños’. Vimos millares de personas aplaudiendo al unísono a los médicos. Nos mostraron cómo el planeta recuperaba algo de paz prescindiendo del accionar humano: animales caminando por ‘nuestras’ calles gozando de una absoluta libertad a nosotros negada.

Algunos se preguntaban si de ésta saldríamos mejores personas, suponiendo que el obligado encierro fuera como un hermoso retiro espiritual que nos haría reflexionar sobre nuestras mezquindades, nuestros egoísmos y todas las miserias que arrastramos habitualmente. Pues parece que no.

El COVID cambió al mundo. Pero además de ponerlo en pausa, también provocó nefastas consecuencias sobre el medio ambiente.

De acuerdo con los cálculos que realizó un grupo de científicos de Estados y Unidos y de China, la pandemia generó unos 8,4 millones de toneladas extra de desperdicios de plástico: elementos de protección (mascarillas, guantes, y protectores faciales) y compras online. De éstos, más de 25.000 toneladas fueron transportadas a los océanos y se acumulan en las playas y sedimentos costeros. Según una estimación divulgada en Popular Science, alrededor de 1.560 millones de tapabocas ingresaron a los mares en 2020. Todos estos deshechos representan una seria amenaza para los animales marinos.

Hoy, las vacunas han atenuado considerablemente el número de contagios. Nos sentimos más relajados y percibimos que hemos vuelto a la ‘normalidad’: “vuelve el pobre a su pobreza/ vuelve el rico a su riqueza/ y el señor cura a sus misas/ se despertó el bien y el mal/ la zorra pobre al portal/ la zorra rica al rosal/ y el avaro a sus divisas/”….(Fiesta; J.M. Serrat)

En fin, así estamos. No podemos olvidar que este diciembre se cumplieron 38 años de recuperación de la DEMOCRACIA. Fue precisamente el 10 de diciembre de 1983 el Dr. Alfonsín asumía la presidencia de la Nación luego de siete años de terror y dictadura. La democracia, aún con sus defectos, nos devolvió la libertad y nuestra dignidad, Pero como ya sabemos, vivimos en un país muy extraño. Luego de las elecciones intermedias (PASO) ganó la oposición. Curiosa e inexplicablemente el oficialismo derrotado sigue festejando ignorante de la realidad. Gastó millones de pesos para festejar ‘el día de la democracia’ en un acto partidario como atribuyéndose la paternidad de la democracia e ignorando absolutamente a los verdaderos artífices del proceso de recuperación democrática.

En fin, como dijo alguien: Argentina es un país tan raro que deberíamos cobrar entrada al que quiera ingresar a presenciar el espectáculo.

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Cambio Climático: Acatemos a los jóvenes -->

Cambio Climático: Acatemos a los jóvenes

Desde el 31 de octubre hasta el 12 de noviembre se realiza en Glasgow, Escocia, la COP26 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), la mayor conferencia sobre clima de la historia, que reúne en Reino Unido a líderes políticos, a empresas y a activistas para revisar los progresos desde el Acuerdo de París y renovar los compromisos para evitar que las temperaturas a final de siglo suban más de 1.5° respecto de los valores preindustriales.

Unas 25 mil personas de casi 200 países asistirán al foro político organizado por Naciones Unidas para hacer frente a la crisis climática, que no está exento de críticas por su poca representación en relación con el género con las naciones del sur, además de por generar pocas expectativas sobre el cumplimiento de los compromisos que asuman.

El presidente Xi Jinping no viajará a Glasgow y la suya será una de las ausencias más notables junto a la de su par ruso, Vladimir Putin. Tampoco asistirá el mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, un escéptico del cambio climático y acusado de incentivar la deforestación de la Amazonia, la selva tropical más grande del mundo, crucial para la biodiversidad y la eliminación de dióxido de carbono de la atmósfera.

La Reina Isabel II en un mensaje grabado expresó: “Ha pasado el tiempo de las palabras, es el momento de la acción”. Curiosa coincidencia con lo que viene reclamando desde hace tiempo la joven activista medioambiental sueca Greta Thunberg (18 años).

Los jóvenes están leyendo e interactuando con las ciencias y las políticas sobre el clima y la biodiversidad de una manera que las generaciones anteriores no habían hecho. Y tienen una buena razón para hacerlo: sin acción, su futuro estará cada vez más dominado por las olas de calor, las tormentas y las inundaciones que han aparecido en las proyecciones climáticas desde 1990.

La gente está sufriendo. La gente está muriendo. Ecosistemas enteros se están derrumbando, advirtió Greta Thunberg, en una cumbre de acción climática de la ONU, en la ciudad de New York en 2019. “Estamos en el comienzo de una extinción masiva, y de lo único que se puede hablar es de dinero y cuentos de hadas de crecimiento económico eterno”. “Quiero que los políticos escuchen y actúen sobre la ciencia. Exigimos un futuro seguro. ¿Es realmente mucho pedir? No quiero que tengan esperanzas, quiero que se asusten. La crisis climática no se puede resolver dentro de los sistemas políticos y económicos de hoy. Esta no es una opinión. Es un hecho. Y dado que la verdad es incómoda, no es popular, y tampoco rentable, no tiene muchas posibilidades”.

En fin, si no reducimos emisiones de gases de efecto invernadero intensamente antes del año 2030, el clima planetario podría entrar en un colapso terminal. El derretimiento de los glaciares subirá el nivel del mar inundando millones de hectáreas en zonas costeras. El colapso del ecosistema oceánico desestabilizará el clima de todas las regiones del mundo, haciendo algunas zonas habitadas invivibles debido al calor extremo y otras por olas de frío insoportables.

La interrupción de los sistemas de producción agrícola generará una crisis alimentaria feroz.

Ya vemos indicios en algunas zonas del planeta que el colapso climático ya empezó.

De cada uno de nosotros depende generar el cambio necesario. No sigamos escupiendo al cielo. Escuchemos a los jóvenes. Y acatemos.

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Editorial: San Martín, el Día del Padre y nuestros árboles -->

Editorial: San Martín, el Día del Padre y nuestros árboles

Agosto tiene algunas fechas conmemorativas que nos pueden ayudar a reflexionar sobre nuestra realidad y nuestro presente como ciudadanos.

El 17 se conmemora el aniversario del fallecimiento del Padre de la Patria, el General José de San Martín. Para muchos esta fecha es sólo un buen motivo para disfrutar de un fin de semana largo y para hacer turismo. No importa demasiado el hecho histórico sino la posibilidad de disfrute que este nos brinda.

Paradójicamente, también existe entre los mendocinos una fuerte admiración por San Martín, a quien se lo siente como “un prócer mendocino” a pesar de haber nacido en Yapeyú y de haber vivido muy poco tiempo en nuestro suelo.

Llegó a Mendoza en 1814 con su esposa Remedios Escalada y se afinaron en la casa de la familia Alvarez, ubicada en la actual calle Corrientes 343 de Ciudad. Ahí nacería, el 24 de agosto de 1816, Mercedes, su única hija.

Como Gobernador Intendente de Cuyo y mientras organizaba lo que sería el ejército libertador tomó decisiones verdaderamente importantes para el bienestar de la ciudadanía.

Instó a blanquear los frentes de las viviendas, realizó la extensión de la Alameda, el orden en la actividad de las pulperías, las disposiciones contra el juego y la regulación del tránsito con la prohibición de galopar en las calles, que redundaron en la seguridad de los habitantes.

La salud pública también fue una de sus preocupaciones, por eso creó dispensarios, realizó una campaña de vacunación antivariólica y emprendió un lucha contra la hidrofobia.

Tuvo siempre la intención de radicarse en Mendoza. De hecho compró algunos solares para permanecer aquí luego de terminada la Campaña Libertadora. Lamentablemente las luchas intestinas lo obligaron al exilio y murió lejos de su patria.

En su homenaje, en 1953 la profesora Lucía Zuloaga de García Sada presentó un proyecto ante la Dirección General de Escuelas para que el 24 de agosto se celebre el Día de Padre. Este fue aceptado y luego aprobado también por el Concejo Federal de Educación.

Sin embargo, por razones netamente comerciales, esta fecha no prosperó en nuestro “calendario festivo” y homenajeamos a nuestros padres el tercer domingo de junio, tal vez ignorando que en esa fecha se honra a un ignoto norteamericano llamado John Bruce Dood, padre de 9 hijos.

No se trata sólo de un mero cambio de fecha sino de una actitud que no nos deja bien parados. Debemos replantearnos seriamente si como ciudadanos conscientes de nuestra tradición podemos revertir este presente y honrar a los padres definitivamente el 24 de agosto.

Por otra parte, el 15 de agosto, en Mendoza se celebra el Día del Árbol.

Correveidile siempre ha sido la voz que alertó sobre la progresiva erradicación de forestales en Chacras de Coria. En más de una ocasión, nuestra intervención evitó que talaran innecesariamente añosos árboles de distintas especies que crecieron en nuestro pueblo.

Es urgente que la ciudadanía y las autoridades comiencen a tomar conciencia de los enormes costos ambientales, sociales y ecológicos de la destrucción del arbolado, así como de las posibilidades de nuevas tecnologías más sostenibles para la producción forestal, transformando así el mero acto formal de plantar arbolitos en un día especial por los niños de las escuelas en un cambio radical de cultura en relación al árbol.

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Editorial: El Día de la Pachamama -->

Editorial: El Día de la Pachamama

El culto a la Pachamama existe desde hace miles de años, mucho antes que los primeros conquistadores españoles llegaran a América.

El término Pachamama está formado por dos palabras de origen quechua: ‘pacha’ significa universo, mundo, tiempo, lugar. Y ‘mama’, madre.

Las comunidades del noroeste argentino y de Chile, Bolivia, Perú y Ecuador celebran su día en un acto religioso en el que sus participantes se comprometen a comportarse como verdaderos huéspedes de esta tierra. A cambio piden buenas cosechas y protección para todos sus pobladores. Las tradiciones describen a la Pachamama como una mujer de baja estatura y de grandes pies. Madre de los hombres, a sus altares se los llama ‘apacheta’, montículos de piedra ubicados a los lados del camino. Toda la naturaleza es su templo.

Más allá de las diferentes formas en las que cada comunidad lleva adelante sus rituales, esta celebración es un acto de defensa de las creencias y cosmovisiones de los pueblos originarios y de sus historias ancestrales que unen al hombre con la tierra.

Las ceremonias son básicamente de dos tipos: en los hogares, con ofrendas y en la comunidad, donde es liderada por sacerdotes andinos o personas ancianas.

En las casas, la ceremonia comienza bien temprano con el ‘sahumado’ que es la limpieza de las habitaciones. La tradición dice que debe usarse la hierba muña muña, aunque también se utilizan otras y se debe sahumar tanto el hogar como los negocios y personas más cercanas para sacar las malas energías y comenzar un nuevo ciclo.

Luego llega la ‘corpachada’ en la que se depositan ofrendas en un hoyo cavado en la tierra para darle de comer y beber a la Madre Tierra, como guisos, locro, humita, papines y chicha. También se suele colocar el ‘llojke’ o ‘yoki’, un amuleto que consta de dos hebras de hilo blanco y negro. (Extraído del suplemento Tintero de Diario Los Andes, del 25/7/2021).

Esta primera parte, que como dijimos fue extraída de ese suplemento educativo, nos ilustra sobre la cosmovisión de los pueblos originarios de esta parte de América. Sin embargo, a gran parte de la actual población de Argentina se nos educó con otra cosmovisión: ‘somos dueños de la tierra’, este planeta nos pertenece y por lo tanto tenemos el derecho de usar de él.

Ya no somos simples huéspedes de la tierra que pisamos, somos sus dueños. Y como amos y señores podemos explotarla en nuestro beneficio. En lugar de agradecerle la humillamos. Nos creemos inteligentes y poderosos, pero somos profundamente ignorantes. Escupimos graciosamente al cielo sin medir las consecuencias.

Nuestra es la obra de mares contaminados por plásticos, de animales empetrolados condenados a morir. Somos los responsables del calentamiento global que está provocando diferentes catástrofes en diversos lugares del mundo, como inundaciones, sequías, derretimiento de glaciares, de las ciudades contaminadas donde ya casi es imposible respirar aire puro.

Estamos transitando un presente que, de no modificar nuestras acciones, se transformará en un futuro muy difícil de vivir para las próximas generaciones.

Respetemos a la Madre Tierra. Asumamos que no somos sus dueños sino simples huéspedes que estamos de paso.

Muchas veces la Pachamama se irrita y nos envía advertencias, como diciendo hasta cuándo durará nuestra ignorancia: dejen ya de escupir al cielo.

Nunca es demasiado tarde para empezar a vivir en armonía con nuestra Madre Tierra. Depende de cada uno de nosotros.

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Editorial: Día Mundial del Libro -->

Editorial: Día Mundial del Libro

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro: todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. Jorge Luis Borges.

El 23 de abril es el Día Mundial del Libro. Fecha simbólica elegida por la UNESCO por su ‘coincidencia’ con la muerte de dos grandes escritores: Shakespeare y Cervantes, ambos fallecidos el 23 de abril de 1616.

Desde sus comienzos, la humanidad tuvo necesidad de comunicarse usando además de la lengua oral y gestual, el lenguaje gráfico. Antes de la escritura tal como la conocemos hoy, hay rastros en rocas y tablas con diversos pictogramas. Es seguro que el hombre necesitaba compartir sus sentimientos, sus experiencias, su manera de comprender su realidad y su historia no sólo con sus coetáneos si no también con generaciones venideras.

El uso del papiro por la civilización egipcia y de pliegos de bambú por parte de los chinos fue un gran avance para la escritura. Ya no había sólo pictogramas sino jeroglíficos que transmitían ideas. Pero el verdadero invento que revolucionó la historia de la escritura y por ende de la lectura no se creó hasta la década de 1440: la imprenta moderna de la mano de Johannes Gutemberg. Antes de Gutemberg -y después incluso-, los libros se difundían en copias manuscritas, hechas por copistas. La producción de un libro escrito era un proceso que podía durar muchos años, ya que cada ejemplar pasaba por manos de copistas, ilustradores y encuadernadores.

La imprenta no sólo favoreció la impresión mecánica de libros sino también el acceso a la lectura. Al principio sólo para las clases privilegiadas de la sociedad. Con el tiempo y muy paulatinamente, el libro comenzó a divulgarse más entre lo que podríamos llamar ‘clases medias’ de la sociedad.

En el siglo XX se publicaron millones de libros, revistas, periódicos…

Con la disminución del analfabetismo y un mayor nivel de escolarización, el libro tomó un protagonismo fundamental en la vida cotidiana de las personas. Leer y escribir eran aptitudes imprescindibles para desenvolverse en la sociedad.

A fines del siglo pasado y comienzos de éste empezamos a transitar por el camino del sendero del mundo digital. Hoy prácticamente todos los libros pueden leerse por internet. Hay bibliotecas digitales con millones de ejemplares para consultar y leer en una pantalla.

La escritura manuscrita es cosa del pasado. Hoy escribir una carta a mano con caligrafía legible es un recuerdo de la gente mayor. Al igual que el cartero o los buzones rojos de las esquinas. Nuestra juventud ignora lo que es esperar ansiosamente una carta en la casa, abrir cuidadosamente el sobre y leerla gozosamente. Entre el acto de escribir y luego leer, pasaban muchos días.

Hoy todo es instantáneo. Mandamos un Whatsapp e instantáneamente es recibido. Todos estos progresos también han traído sus consecuencias. Nuestros niños y jóvenes pasan horas frente a una pantalla y se van olvidando de la lectura de los libros.

El libro tiene un encanto insustituible. Tiene su aroma, su textura, su peso… No es un conjunto de frías letras visibles en una pantalla igualmente fría.

Los que crecimos leyendo libros escribimos mejor y comprendemos mejor lo escrito. Esto está comprobado.

El silencio y el respeto al entrar a una biblioteca pública y sentarse a estudiar es una experiencia hermosa que muy pocos jóvenes han disfrutado.

Entrar a una librería y pasear por sus pasillos viendo las portadas de todos los ejemplares expuestos se nos está terminando.

A pesar de todo siempre habrá miles de escritores y de lectores que, a pesar de lo digital, seguirán gozando de escribir y leer en un sencillo papel.

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Editorial: Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia -->

Editorial: Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia

Este día es un feriado nacional inamovible de Argentina que se conmemora cada 24 de marzo. La fecha remite al último golpe de Estado y busca generar memoria y conciencia colectiva para que los golpes de Estado y las violaciones de los derechos humanos no se repitan “nunca más” y sus autores sea enjuiciados y castigados. La dictadura cívico-militar que se instaló el 24 de marzo de 1976 impuso un régimen de terrorismo de Estado que causó que decenas de miles de personas fueran asesinadas, desaparecidas, violadas, torturadas y exiliadas. Las organizaciones de derechos humanos, los sindicatos, el movimiento estudiantil, los movimientos sociales y muchos partidos políticos hacen referencia los 30000 desaparecidos que fueron víctimas de la última dictadura militar y cuya presencia en la sociedad actual se invoca, en cada conmemoración, al grito: 30000 detenidos desaparecidos ¡Presentes!¡Ahora y siempre!

Es saludable que la sociedad no olvide su pasado. Es justo que se manifiesten en las calles reivindicando la verdad y la justicia. Que se enseñe en todas las escuelas la historia del llamado “proceso de reorganización nacional”

Hoy nuestros jóvenes y no tan jóvenes no fueron partícipes directos de esos nefastos años. Pasaron 45 años desde aquel fatídico 24 de marzo. Se respiraba en el aire que ‘algo’ iba a suceder. El gobierno de Isabel Martinez viuda de Perón hacía agua por todos lados. El ‘brujo’ José López Rega manejaba los deshilachados hilos del poder. Comandaba una banda de asesinos y ladrones llamada “la triple A”. Básicamente su misión fue hacer desaparecer a cualquier persona considerada subversiva. Montoneros y el ERP eran las dos agrupaciones armadas mayoritarias que realizaban distintos actos terroristas principalmente contra militares y empresarios.

El gobierno de facto que causó el golpe de estado el 24 de

marzo de 1976, justificó sus nefastas acciones diciendo que

había una guerra contra la subversión. Explícitamente declaró que su propósito era el exterminio de los subversivos. Invadió los medios de comunicación con mensajes para concientizar a la sociedad del peligro que representaban esas ideologías extranjerizantes. Los noticieros de todas las radios y televisoras intervenidos llamaban a la sociedad a unirse a esta guerra antisubversiva. Muchas personas interpretaron el mensaje ingenuamente. Así comenzó una especie de ‘casa de brujas’ en los barrios donde los vecinos denunciaban como sospechoso a Fulano porque tenía el pelo largo y volvía tarde de noche con una guitarra y escuchaba rock a todo volumen. Otros porque hablaban de injusticias y abusos cometidos por ‘’las fuerzas el orden´´ a plena luz del día.

Todos veían circular despaciosamente a los tristemente célebres Falcon verdes sin chapas patentes para concretar algún operativo. Pero el silencio temeroso se apoderó las mentes. Cuando un vecino desaparecía el murmullo afirmaba: ‘algo habrá hecho’.

En las facultades los profesores dictaban sus clases bajo la vigilancia de un soldado armado con un fusil. En todas las facultades echaron a excelentes profesores por presuntos subversivos y se tuvieron que exiliar. Muchos estudiantes sufrieron el mismo triste destino. El delito era pensar diferente y eso era intolerable para la dictadura que exigía un pensamiento único.

Este Proceso terminó definitivamente en 1983 con las elecciones democráticas que llevaron a la presidencia de la Nación a Raúl Ricardo Alfonsín. Fueron 7 años de la dictadura más sangrienta y corrupta de nuestra historia

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