Categoría | Editorial

Estación Paso de los Andes: Espacio recuperado

Pocos días atrás recibimos una grata noticia: la recuperación por parte del municipio de Luján de Cuyo de la Estación Paso de los Andes. Esta se encontraba usurpada desde hace años. La idea es su puesta en valor como zona de paseo, un espacio de encuentro de la comunidad. Aunque se encuentra muy deteriorada los arquitectos Adolfo Mallea y Miguel Liendo pondrán todo su esfuerzo y creatividad para su recuperación.

Según el intendente Sebastián Bragagnolo: “Desde el municipio estamos decididos. No vamos a permitir más usurpaciones y vamos a seguir recuperando los espacios que son de todos los lujaninos”.

La noticia fue ampliamente difundida por distintos medios tanto escritos como digitales. Alcanzó importancia provincial la buena nueva. Pero para los chacrences tiene un significado muy especial. Sobre todo, para los que habitamos en este pueblo desde hace años. Porque era parte fundamental de nuestro paisaje al igual que los rieles y las casetas de los guardas barrera. Casi al final de la calle Mitre los vecinos tenían una relación muy especial con la estación. Para muchos fue la extensión, casi natural, de sus viviendas, sobre todo para los chicos. Era natural esperar la llegada del Trasandino, escuchar el lento frenado de la locomotora y su imponente bocina anunciando su primera parada desde su partida de Mendoza.

La estación Paso de los Andes tiene el típico estilo arquitectónico inglés como casi las de todo el país. Su amplia galería fue escenario de centenares de despedidas de ocasionales viajeros. El jefe de estación era un personaje importante. Controlaba rigurosamente la puntualidad de la llegada como de la partida de la formación. Los viajeros podían controlar el horario mirando el gran reloj adosado a la pared de la galería.

Es seguro que muchos de nosotros habremos sido invadidos por una gran nostalgia al atravesar la estación abandonada y usurpada. Recordar con dolor sus viejos buenos tiempos. Cerrar los ojos e imaginar que una vez más viene deteniéndose la magnífica locomotora que con orgullo arrastraba a sus vagones como a vástagos que proteger. Y el trajín de gentes que se abrazan y los maleteros ágiles llevando su carrito cargado de equipajes al vagón de carga… hasta que de pronto suena el silbato, los pañuelos se agitan despidiendo al tren y a sus pasajeros. El jefe, con su reloj de bolsillo en mano da la orden y una chimenea de humo se encamina hacia la cordillera.

Al igual que en Chacras de Coria, en innumerables pueblos argentinos experimentarán esta sensación de que nos robaron una parte de nuestro paisaje, de nuestra historia al cancelar al tren de pasajeros de larga distancia.

En fin, esperamos y deseamos con ansias poder disfrutar de la nueva estación Paso de los Andes remozada y puesta en valor como nuestro pueblo lo merece.

Deje su comentario