Archivo | julio 29th, 2016

La carta de despedida de Favaloro, más vigente que nunca a 16 años de su muerte -->

La carta de despedida de Favaloro, más vigente que nunca a 16 años de su muerte

Fuente: Infobae

Del 29 de julio de 2000 hasta el 29 de julio de 2016 pasaron 16 años. Tras un extenso y laureado recorrido profesional que lo había catapultado a la máxima consideración mundial, aquel día el cardiocirujano René Favaloro se suicidaba con un disparo en el pecho. La sociedad argentina se fundía en un hondo desconsuelo.

En su despedida redactó una desesperada carta al entonces presidente Fernando de la Rúa en la que exclama estar cansado de luchar, en la que reclamaba cooperación económica para solventar la fundación que lleva su nombre y en donde el reconocido cardiólogo y educador desplegó una serie de críticas al sistema de salud argentino. Un escrito que 16 años después no tiene respuesta.

“¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente? Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar”. En la carta hay retazos de protesta, un clamor de reproche y desaprobación a un sistema de salud que es inherente al proceso sociopolítico argentino.

El responsable de la primera operación de bypass en el mundo se suicidó hace 16 años reclamando derechos, acciones, reacciones, despertares. “Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientrasla mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga”, redactó Favaloro en otro párrafo que bien podría ser transversal y contemporáneo a cualquier contexto social.

René Gerónimo Favaloro nació en la ciudad de La Plata en 1923. Tomó la drástica decisión de suicidarse cuando tenía 77 años.

Su decisión final fue una medida meditada. Su legado es inspirador. Su reclamo mantiene validez, actualidad. En sus últimas líneas, les solicita a sus queridos sobrinos, a sus colaboradores, a sus amigos que “no aflojen”, que tiene la obligación de seguir luchando hasta los 77 años, la edad en que decidió quitarse la vida. Hoy, hace 16 años. La carta completa:

Carta del Dr. René Favaloro/ julio 29-2000 – 14,30 horas

Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Güemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles. Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo. En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.

La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).

Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.

Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.

A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.

Este era nuestro único contacto.

A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.

Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado. La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.

¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!

Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.

Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.

Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).

Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.

El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.

Lo mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.

Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio? Muy simple: el pacientes es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. ‘Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?’. ‘Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe’.

El cirujano ‘de real valor’ además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!

Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las ‘indicaciones’ de su cardiólogo. ‘¿Doctor, usted sigue operando?’ y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre.

Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional.

Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna ‘lecture’ de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos.

Pero aquí, vuelven a insertarse en el ‘sistema’ y el dinero es lo que más les interesa.

La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter eco, camara y etc, etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos.

No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle ‘la operación económica’ y entregará el sobre correspondiente!

La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir ‘no hay camas disponibles’.

Nuestro juramento médico lo impide.

Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses.. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.

En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.

Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando. Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.

¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente? Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.

La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic , le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español!

Sin duda la lucha ha sido muy desigual.

El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.

Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al ´sistema’.

Sí al retorno, sí al ana-ana.

‘Pondremos gente a organizar todo’. Hay ‘especialistas’ que saben como hacerlo. ‘Debes dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabes nada, que no estás enterado’. ‘Debes comprenderlo si querés salvar a la Fundación’.

¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!

En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.

Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: ‘a mí no me ha derrotado nadie’.

Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios a nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular.

El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo. ‘¡La leyenda, la leyenda!’

Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.

Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.

Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.

No puedo cambiar. No ha sido una decisión fácil pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía.

El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.

Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.

Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.

En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.

En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.

A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.

Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.

Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.

Un abrazo a todos

René Favaloro

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Para cuidar a nuestros niños y adolescentes… hablamos de alimentación -->

Para cuidar a nuestros niños y adolescentes… hablamos de alimentación

Obesidad, sobrepeso y trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades peligrosas, que van en aumento y que afectan también a nuestros niños y adolescentes.

Aunque en Argentina no somos buenos estadistas, cuando leemos cifras solemos tomar conciencia, o al menos, reconocemos que hay situaciones que son alarmantes. Las pocas estadísticas que existen de sobrepeso y obesidad plantean un panorama que debe ponernos en alerta, fundamentalmente porque son enfermedades que van en aumento y están afectando también a niños y adolescentes.

La búsqueda de una mejor calidad de vida, muchas veces, va a contramano de los ritmos cotidianos actuales. Así, algunos hábitos saludables se van perdiendo y le damos paso a costumbres que se ajustan mejor a los tiempos modernos, pero van en desmedro de nuestro bienestar presente y futuro.

“La obesidad es una enfermedad multifactorial, que se produce por un desbalance entre la energía que consumimos y el gasto que hacemos de esa energía”, fue la primera síntesis que comentó la pediatra María Elena Chirino al referirse a esta enfermedad. Luego continúa diciendo: “la sociedad ha progresado, tenemos acceso fácil a alimentos que son muy ricos en energía pero muy pobres en calidad”. A eso se le suma que la población también tiene cada vez más hábitos sedentarios.

¿Qué sucede en el caso de la población infantil? “Lo que nos preocupa es que los chicos ya no juegan afuera, ya no están corriendo, saltando, andando en bici”, explica la pediatra, también vecina de Chacras. Son varias las razones que modificaron –varias décadas atrás– estas modalidades de juegos comunes: “en el invierno porque el día es más corto y hace frío, además los chicos que están escolarizados se pasan cada vez más horas dentro de las escuelas, sumado al tiempo que utilizan para hacer las tareas y otras actividades extraescolares, les quedan pocas horas de sol, sin olvidar un factor determinante como la inseguridad que hace que los chicos no puedan jugar en la vereda, en las plazas, en las calles”. Este combo de imposibilidades ha favorecido el aumento de los juegos puertas adentro, en espacios reducidos, junto a la multiplicación de los dispositivos electrónicos: “porque ya no es sólo la televisión como antes, sino que ahora está la tablet, la consola de juegos, el celular, que hacen que los chicos estén más tiempo sentados, con su cabeza en interacción con la pantalla, pero el cuerpo sin movimiento y así la energía que consumen o si consumen energía de más, no se gaste o se gaste menos que antes”, revela la médica.

Algunos de los hábitos que debemos cambiar están relacionados con una vuelta a la comida casera, en lugar de tantos alimentos industrializados.

Volver a las fuentes

Cuando buscamos medidas concretas para contrarrestar el avance de enfermedades como el sobrepeso y la obesidad, principalmente en niños y adolescentes, es inevitable pensar en la escuela y las meriendas. Hay voluntad de promover meriendas saludables, y en algo se ha avanzado al respecto, pero la responsabilidad mayor sigue estando en la casa. “Tenemos que volver a una alimentación variada, más sana, que no implica abandonar totalmente la comida industrializada pero sin caer en excesos”, señala la doctora Chirino.

Optar por una merienda saludable ayuda a mejor la calidad de alimentación de nuestros chicos.

La capacitación también es una herramienta válida, porque está la idea instalada de que “comer sano es más caro”; y, como indica la pediatra consultada por Correveidile, “muchas veces es más económico que comer mal”. Además, hay un llamado a movernos más y a estimular la actividad física en los más pequeños. La pediatra se anima a decir: “es muy importante volver a utilizar la bicicleta como medio de transporte y que desde el Estado se aporten las soluciones para que sea un medio seguro, en todos los sentidos”.

Cuando hablamos de educar, no hay mejor lección que el ejemplo. Por eso, María Elena Chirino insiste en ciertos hábitos saludables, que parten del hogar: “una de las mejores formas de enseñar a los niños es que nos vean comer frutas y verduras, por eso recomiendo siempre que se realice una comida en familia”.

Mejor no hablar de ciertas cosas

Aún existen prejuicios a la hora de hablar de trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Todavía muchos creen que la anorexia o la bulimia son caprichos de adolescentes rebeldes. Pero, hay que decirlo, estas enfermedades van en aumento y es preciso prestarle atención.

¿Cuáles deben ser las señales de alarma? ¿Qué debemos observar los adultos para saber si alguien cercano está padeciendo un TCA? María Elena Chirino, pediatra especializada en estas afecciones nos comenta: “un adolescente puede estar sufriendo un TCA si por ejemplo tiene una excesiva preocupación por el peso, por la imagen corporal, si evita comidas, si busca vestirse con muchas capas. También si notamos que corta su comida en porciones muy pequeñas, que la desmenuza y no se termina nunca lo que tiene en el plato. Otro indicio: que acostumbre ir al baño justo después de comer”. La médica es enfática: “hay que constatar si al reiterar la conducta de ir al baño tras las comidas no hay vómitos”. Otra señal a tener en cuenta es si realizan una actividad física desmedida, que deja de ser saludable. Por otra parte, es importante tener en cuenta “cómo está el ánimo, ya que quienes tienen un TCA, en general, son personas que sufren mucho, que no la pasan bien, padecen de aislamiento social, evitan juntarse, evitan salir”, concluyó la pediatra. Si los papás o algún adulto observamos estas conductas es importante consultar con un especialista en trastornos de la conducta alimentaria.

Otra recomendación que nos hace la doctora Chirino es no hablar de TCA con los adolescentes, ya que se ha descubierto que en lugar de servir como factor protector, el mayor conocimiento es un desencadenante. Y, nuevamente, el consejo se repite: “compartan una comida del día con sus hijos, no sólo para detectar algún factor de riesgo, sino para saber en qué andan sus hijos, si tienen o no tienen amigos, y creo que es el mejor regalo que le podemos hacer a un adolescente”.

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29 de julio: Día de la Cultura Nacional -->

29 de julio: Día de la Cultura Nacional

Por decreto presidencial, se instaura el 29 de Julio como la fecha para celebrar el Día de la Cultura Nacional, en homenaje a Ricardo Rojas, fallecido ese día pero de 1957, a los 74 años. El escritor y poeta, Ricardo Rojas, además fue historiador y periodista, dedicó su vida a la educación y sobre todo a la cultura, impulsando fuertemente la literatura nacional y el teatro. Oriundo de Antejé, un pequeño pueblo de la Provincia de Santiago del Estero, pero nacido en San Miguel de Tucumán,  llegó a ser rector de la Universidad de Buenos Aires entre 1926 y 1930 y escribió grandes obras como ser “El Santo de la Espada” o las reconocidas “Blasón de plata” y “El profeta de la pampa”.
“El Santo de la Espada”, obra sobre la vida del General José de San Martín fue llevada a la pantalla grande en 1970.

Se instauró este día en memoria de Ricardo Rojas, escritor, poeta, periodista e historiador argentino. Autor de "El Santo de la Espada".

Luego de 25 años de su fallecimiento, se decreta esta fecha, como el Día de la Cultura Nacional, para enaltecer los símbolos que otorgan identidad a nuestro pueblo, conjuntamente con nuestras raíces y costumbres, producto de un crisol de razas que dan origen a lo que hoy es la cultura argentina.

Algunos de los símbolos que caracterizan nuestra cultura nacional.

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