Archivo | octubre 14th, 2014

El señor Eusebio Giuliani -->

El señor Eusebio Giuliani

Onelia Cobos

La calle Pueyrredón guardará siempre el recuerdo de un querido vecino de Chacras conectado con el quehacer de construir casas y con el cuidado de las plantas. Su partida nos lleva a recrear y recordar toda una vida de orden, responsabilidad, respeto vecinal y laboriosidad.


Un largo y estrecho callejón verde conecta la casa familiar con la muy transitada calle Pueyrredón. Es un sendero mágico, lleno de las más variadas plantas que crecen con inusitada fuerza, al cuidado reverente de una familia englobada en un mismo paradigma de valores. Toda la familia representa un símbolo compacto, de lo que fueron valores comunes a la población, en un pasado sin prisa, no muy lejano.

Esta partida abre la reflexión honda y profunda sobre la cosecha en la Vida humana. Tres hijos responsables, una esposa hacedora y contenedora, Francisca, son el fruto de una convivencia estrecha con el ejercicio de una armónica existencia.

Eusebio Giuliani conoció a Francisca en la Plaza de Chacras en una de aquellas coloridas retretas, donde la gente socializaba y el poder de hacer soñar de la plaza, conformaba noviazgos nuevos. Se casaron cuando tenían 24 años y hubo tiempo para celebrar 60 años de matrimonio. Sobre la mesa del living la foto de Raulito, el único nieto ilumina el lugar.

Es precisamente sobre esta figura donde la Cosecha se vuelve milagro. Poseedor de una mente brillante el niño, 13 años, conlleva una incapacidad motriz, que no le permite caminar.

Sin embargo toda su alegría, su creatividad, su inteligencia lo han hecho un triunfador en la Vida. Premios, viajes, entrevistas internacionales lo acompañan. Su nacimiento develó a Marta, su mamá, la misión que la vida le tenía reservada: el cuidado y dedicación total a ese hijo, obrando maravillas, en una terapia de Amor, recuperadora, sin límites.

Sólo en un hogar como el que construyeron Eusebio y Francisca podría haber acontecido un nacimiento de esta naturaleza, que han hecho de la vida de Marta y Raúl, su marido, padres resilientes totales.

La cosecha de Eusebio y su familia quedan en la rica historia de este pueblo y la partida de Eusebio nos parece menos triste, al poder disfrutar del milagro Raulito, posicionado en el Asombro del lugar.

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