Archivo | Rincón de Ciencias

Luciana Sabina: La chacrense que hace historia -->

Luciana Sabina: La chacrense que hace historia

Autora de “Héroes y villanos”, esta joven lujanina indagó en los protagonistas argentinos del siglo XIX y escribió un libro resonante publicado por Sudamericana. Ida y vuelta en preguntas y respuestas con esta estudiosa del pasado muy presente en la actualidad.


-Naciste en Chacras y cursaste aquí tus estudios… ¿Qué representa este distrito para vos? ¿Qué recuerdos de ese pasado ligado a la infancia atesorás?

-Nací en Chacras, mi familia vive en el pueblo hace unos cien años, a punto de que uno de mis tatarabuelos plantó los inmensos pinos de la Plaza. Cursé mis estudios primarios en la Escuela Teresa O’Connor y los secundarios en la Panchito. Chacras representa mis raíces, mi lugar en el mundo. Estoy muy orgullosa de ser parte del pueblo. Recuerdo con mucho amor los veranos de mi infancia, las guerras de carnaval entre grupos de chicos y el pasar horas con mi bisabuela sentadas en la puerta de casa mirando el movimiento del pueblo, en plena calle Italia. También atesoro el recuerdo de los vecinos que ya no están y que poblaron mi infancia, es imposible no verlos de algún modo en las puertas de sus hogares cada vez que paso.

-¿Cómo surge tu pasión por la historia y qué hechos llaman tu atención? Tu mirada está puesta en la historia argentina, ¿en qué hechos o aspectos?

-En la Francisco Correas tuve una gran profesora de Historia, Elisabeth Lúquez, y desde los 13 años supe que era lo que quería estudiar. Mis intereses principales están en el marco de la Historia Argentina del siglo XIX, sobre todo en la figura de Domingo Faustino Sarmiento.

-Estudiaste en la UNCuyo. ¿Motivada por qué razones decidiste escribir y publicar tu libro “Héroes y Villanos”? ¿Qué podemos encontrar en sus páginas?

-La idea principal del libro es respetar el estatus científico de la historia. Muchos utilizan la historia como un panfleto militante, cuando el historiador no debe realizar recortes de diversos aspectos para demostrar lo que cree, sino buscar la verdad, reconstruir un hecho a partir de los registros existentes. El libro habla de héroes y villanos porque todos, en cierto modo, tuvieron algo de ambos. El maltrato dado, por ejemplo, a la figura de Sarmiento es el mejor ejemplo de cómo los historiadores pueden manipular el conocimiento. Este libro busca mostrar a los hombres y mujeres de nuestro pasado como lo que fueron: seres humanos con virtudes y errores, sin que eso quite valor a sus logros, todo lo contrario.

-¿Por qué pensás que este material ha resonado tanto a nivel nacional?

-Al ser publicado por una editorial de gran peso fue un proceso natural, creo. También el uso de las redes sociales, particularmente twitter, ayudó a que el material tomara impulso, ya que muchos periodistas de distintos lugares del país se interesaron y eso terminó volcándose en algunos medios.

Fragmento de “Héroes y villanos. La batalla final por la historia argentina”, de Luciana Sabina (Editorial Sudamericana)

“Los últimos años del Libertador transcurrieron en una casa de dos plantas, blanqueada. La pared de su dormitorio ostentaba el sable corvo con que sometió a España. Cuidaba el jardín poniendo esmero mientras las cataratas nublaban su vista. Hasta último momento habló sobre Cuyo y su gente.

Nunca dejó de amar a Mendoza -nos cuenta Rojas- y en el destierro la recordaba siempre, como si ella fuese toda la patria o algo necesario en su vida” (Rojas; 1948:134).

El 13 de agosto de 1850, de pie frente al canal de la Mancha, sintió un fuerte malestar. No quería quejarse, pero su hija advirtió todo, al acercarse lo sostuvo y preguntó si estaba bien. Con voz tranquila y en francés respondió: “Es la tempestad que me lleva al puerto”.

El sábado 17 amaneció en perfectas condiciones y se acercó a la habitación de Mercedes para que le leyese los diarios. Intolerables dolores de estómago lo atacaron y pidió acostarse en el lecho de su hija. Súbitamente solicitó a Balcarce que la alejara del cuarto, no quería que lo viese morir.

Expiró una hora más tarde, a los setenta y dos años, dejando en la orfandad a los suyos y a gran parte de América del Sur.”

Lola y Manuel Aporta, dos abuelos orgullosos.

Escrito en Destacados, Rincón de CienciasComentarios (0)

Rincón de Ciencia: ¿Para qué sirve la Bioética? -->

Rincón de Ciencia: ¿Para qué sirve la Bioética?

¿Nos sirve para mejorar nuestra calidad de vida? Para muchos un saber desconocido, la bioética nació con la convicción de echar luz sobre los nuevos problemas generados por la irrupción de las biotecnologías en la vida de las personas. Su objetivo: proteger los derechos de los pacientes y sobre todo el cuidado de la dignidad de la persona.

Por Dr. Alejandro Juan Maresca*

Sin querer y sin saber, ayer me encontraba conversando con mi  amiga y en un momento estábamos compartiendo varios temas en los que aparecieron una serie de cuestiones que involucran aspectos propios de la bioética que a ambos nos inquietaban y pensé que podía empezar esta columna, como debe ser, por el principio.  Es bueno preguntarse entonces: ¿Qué es la bioética? ¿Puede colaborar a mejorar mi calidad de vida?

Vamos por parte. La bioética, para muchos un saber desconocido, se ha desarrollado desde hace algunas décadas y su origen se puede encontrar en trabajos publicados en los Estados Unidos de Norteamérica y en la Europa continental. Nació con la firme convicción de colaborar en resolver una serie de problemas nuevos que se comenzaron a generar por la irrupción de las biotecnologías aplicadas a la vida de las personas. También contribuyeron a su formación algunas experimentaciones en seres humanos realizadas no solamente en los campos de concentración, sino también y, aunque parezca mentira, en los Estados Unidos.

No son lejanos los tiempos en los que hablar de biotecnología era casi cosa de ciencia ficción. Hoy casi todos hemos tenido alguna experiencia cercana a la aplicación de modernas biotecnologías. Baste solo por el momento mencionar el caso del llamado respirador artificial. Sin embargo, estas nuevas tecnologías aplicadas a la vida, los avances de la ciencia y el espíritu innovador innato en el hombre, que ha derribado fronteras insospechadas, nos han colocado en situaciones de las cuales no resulta fácil su salida y menos una respuesta única. Hace tiempo, pero no tanto, muchas decisiones eran solo dejadas en manos de los médicos porque… si él lo dice… es lo mejor…

La bioética nació procurando proteger los derechos de los pacientes y sobre todo el cuidado de la dignidad de la persona.

Pero en este camino existen quienes piensan que la bioética es una forma única de resolver una situación, una especie de mandato obligatorio para todos respecto de lo que está bien o mal. Entiendo que esto no es verdad y pensar así lleva a más problemas que los que se pretenden resolver.

La bioética es una disciplina destinada a generar un ámbito de análisis para lograr la mejor conducta posible en la resolución de un dilema en el que estén en juego derechos contrapuestos. Hay que tenerlo muy claro: es un ámbito de construcción, de aporte, no de crítica ni condena.

Su objetivo es la dignidad humana y su regla de oro es el respeto por la diversidad.

Así entonces, forman parte del debate bioético problemas generados en el principio, en la etapa intermedia y en el fin de la vida. Las cuestiones del principio de la vida se vinculan con las técnicas de fecundación asistida, la clonación de seres humanos o partes de estos, la crioconservación de embriones, el abandono de tales embriones, la adopción preimplantatoria, la investigación en embriones y su posible destrucción. No quedan fuera de esta problemática el diagnóstico preimplantacional, la elección o construcción genotípica, las malformaciones incompatibles con la vida extrauterina, la donación de sus órganos, la anticoncepción de emergencia y obviamente el enorme problema del aborto.

En el desarrollo de la vida, los problemas abordados comprenden las posibles elecciones de determinadas terapias, el rechazo de tratamiento, el derecho al conocimiento o no de la información clínica, el acceso ilimitado a la historia clínica del paciente, su consentimiento informado previo a la realización de determinados actos clínicos, la investigación en seres humanos, la aplicación de nuevas drogas o tratamientos o finalmente la posibilidad de ser donantes de material anatómico humano en vida.

Finalmente, en el momento en el que la vida se termina, también la bioética puede hacer su aporte colaborando con LA RESOLUCIÓN DE (o COLABORANDO A QUE SE RESUELVAN…) problemas vinculados a la limitación del esfuerzo terapéutico para no someter al paciente a terapias que sólo alargan la agonía y sin su consentimiento, a la posible ablación y trasplante de órganos, a la quita de los soportes desproporcionados para mantener algunas funciones y en fin, a los problemas que se generan cuando curar es imposible pero es necesario acompañar y aliviar el dolor.

Todos alguna vez hemos estado enfermos vivenciando personalmente la debilidad en la que nos sume la enfermedad aún cuando sea menor o pasajera. Seguramente todos hemos tenido la experiencia directa o cercana de tener que asistir a un hospital y ver los problemas que enfrentan pacientes cuya recuperación es cierta, otros para los cuales es dudosa y otros en los que es humanamente imposible. Tal vivencia nos sirve de oportunidad para analizar muchas cosas y en más de una, decidir cambiar algunos aspectos de nuestra conducta diaria. Sin embargo cuando la vida nos pone frente a situaciones límites, sea en su comienzo, en su devenir o en su fin, debemos enfrentar sentimientos encontrados que no nos permiten pensar con claridad.

El nuevo Código Civil y Comercial de la Nación ha incorporado normas trascendentales y que dan rango legal general a este tipo de conocimiento. Vale la pena conocerlo para ver hasta dónde la ley nos protege.

El aporte de la bioética o de los grupos destinados a tal fin pueden acercarnos elementos de juicio e ideas útiles para la adopción de difíciles respuestas pero que nos permitan seguir sanamente con nuestra vida o la de quienes nos sobrevivan. Sin condenas, sin castigo… sin precio.

Es claro que la bioética no resuelve por sí sola el problema, pero nos ayuda a pensar y luego nos aporta ideas, sin juzgarnos y menos aun condenarnos, para superar la crisis que significan algunas decisiones trascendentales en la vida. Así, en la medida en que estemos tranquilos y convencidos de que hicimos, razonada y fundadamente lo mejor posible, en ese momento crítico, estaremos mejorando nuestra calidad de vida y la de nuestro entorno.

Hoy es posible acceder a este tipo de asistencia que seguramente no curará nuestras enfermedades ni problemas vinculados a ellas pero nos permitirá vivir una vida más plena.

*Abogado. Miembro Comité de Bioética Hospital Luis Lagomaggiore. Mail: maresca.aj@gmail.com

Alejandro Maresca. Abogado. Miembro Comité de Bioética Hospital Luis Lagomaggiore.

Escrito en Destacados, Rincón de CienciasComentarios (0)

Herramientas para cuidar nuestro planeta: Huella ecológica, de carbono e hídrica -->

Herramientas para cuidar nuestro planeta: Huella ecológica, de carbono e hídrica

Por Bárbara Civit*

Un modo de saber cuál es el impacto del paso de la humanidad por la Tierra es medir su huella. Recientemente resuena en diversos ámbitos la Huella de Carbono, íntimamente ligada a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y al cambio climático. Sin embargo, la idea de conocer la huella de las acciones humanas se remonta a finales del siglo pasado, cuando tuvo origen el concepto de Huella Ecológica.


Wackernagel y Rees, en 1996 la definieron en su libro llamado Nuestra Huella Ecológica: reduciendo el impacto humano sobre la Tierra como “una medida de la carga impuesta por una población dada a la naturaleza”. La Huella Ecológica relaciona los consumos y las emisiones con la superficie del planeta que se necesita para proveer los recursos consumibles y absorber las emisiones y residuos generados -capacidad biológica o biocapacidad-. Se expresa en hectáreas globales por habitante (gha/hab), siendo 1 hectárea global una medida de la capacidad biológica promedio de todos los ecosistemas del planeta en un año dado. Es una herramienta que ayuda a los países a comprender su balance ecológico y les da los datos necesarios para gestionar sus recursos y asegurar su futuro.

De acuerdo con el Atlas de Huella Ecológica de 2010, muchos países tienen déficit ecológico, es decir, sus huellas son más grandes que su capacidad biológica. Esto significa que están, o bien consumiendo recursos de otras regiones, o bien consumiendo sus propias reservas, y ninguna de las dos opciones es sostenible en el tiempo. También hay países que tienen superávit, siendo justamente éstos los que abastecen a los países deficitarios.

Otras huellas: Huella de Carbono y Huella Hídrica

El Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) desde hace tiempo alerta e informa sobre las variaciones que se están produciendo en el clima mundial y su relación con las emisiones antrópicas de GEI. En su informe de síntesis 2007, el IPCC sugiere que la “variación de las concentraciones de gases de efecto invernadero y aerosoles en la atmósfera, y las variaciones de la cubierta terrestre y de la radiación solar, alteran el equilibrio energético del sistema climático”.

Por otra parte, menciona que la cantidad de emisiones de GEI de origen antrópico ha aumentado en un 70% entre 1970 y 2004. El dióxido de carbono (CO2) es el GEI antrópico más importante, para el cual se incrementó sus emisiones en un 80% durante ese mismo período. También afirma con muy alto grado de confianza que “el efecto neto de las actividades humanas desde 1750 ha sido un aumento de la temperatura”. Ante esta realidad surge la idea de medir la huella de gases de efecto invernadero, la que se conoce como Huella de Carbono, y se define como la cantidad neta de gases de efecto invernadero emitidos por un producto, un individuo, una organización o una nación en un período de un año. Se expresa en toneladas de CO2 equivalente.

El concepto de la huella de carbono ha captado el interés en el campo de los negocios, de los consumidores y también de los tomadores de decisión. Es más, muchos inversionistas consideran la huella de carbono de sus clientes como un indicador de riesgo de inversión. Es por ello que, conocer la huella de carbono de un producto u organización y poder certificarla de acuerdo a los estándares internacionales, se ha convertido en una estrategia no sólo de protección del ambiente sino de competitividad de mercado.

¿Y el agua?

Ahora nos preguntamos, ¿qué pasa con el agua, ese recurso que en numerosos sitios del planeta es escaso y en otros está afectado por diversos grados de contaminación?

El uso eficiente del agua y el control de su contaminación forman parte del propósito de alcanzar la sostenibilidad, ya sea de una empresa, ciudad o nación. Hoekstra y Chapagain en 2007 definieron y desarrollaron una herramienta que calcula el consumo directo e indirecto de agua por parte de un consumidor o un productor a la que llamaron Huella Hídrica -también conocida como huella hidrológica-. Es decir, cuantifica el volumen total de agua consumida y/o contaminada por unidad de tiempo que se usa para producir un bien o un servicio, que consume un individuo, una comunidad o una fábrica.

Este modo de cálculo nos indica, por ejemplo, que tomar un pocillo de café equivale a consumir 140 litros de agua o que comer 1 kg de asado representa tomar 16000 litros de agua, porque se tiene en cuenta toda el agua utilizada en los procesos involucrados en la cadena de suministro del producto. Entre los países que se encuentran comprometidos en reducir sus huellas se puede mencionar Holanda, Francia, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, entre otros.

Por otra parte, es notable el número de compañías multinacionales que cuentan con políticas estrictas de control de emisiones, reducción de la huella de carbono y huella hídrica con sede en los países centrales. Sin embargo, cada vez más empresas buscan reducir sus impactos porque las posiciona favorablemente frente a otras en la competencia por un lugar en el mercado.

La huella del vino

La vitivinicultura es una de las principales actividades de las economías regionales del oeste argentino.

La industria del vino en la provincia de Mendoza representa el 50 por ciento del PBI agrícola y cuenta con un nivel de desarrollo que ha logrado conquistar tanto el mercado interno como el externo. En la actualidad, prácticamente todos los vinos mendocinos se elaboran con tecnología de punta e instalaciones adecuadas a ella.

Esta inversión en tecnología, que antes podía representar una oportunidad de crecimiento, es hoy indispensable para mantener la competitividad. Por ello es importante que las bodegas cuenten con indicadores como la huella de carbono y la huella hídrica para certificar sus procesos productivos y productos, no sólo para incrementar sus ventas sino para mantener las existentes, ya que el mercado se ha vuelto más estricto a la hora de seleccionar los productos, favoreciendo aquellos más benignos con el ambiente.

Muchos inversionistas consideran la huella de carbono de sus clientes como un indicador de riesgo de inversión. Por ello se ha convertido en una estrategia no sólo de protección del ambiente sino de competitividad de mercado.

*Ing. Química, Dra. en Ingeniería – UTN Facultad Regional Mendoza – INCIHUSA – CONICET – e-mail: bcivit@frm.utn.com.ar


Escrito en Destacados, Rincón de CienciasComentarios (0)

Charlas informales con la ciencia: Mitos alrededor del sismo -->

Charlas informales con la ciencia: Mitos alrededor del sismo

Fundación Cricyt y Correveidile invitan a la comunidad y a todos los interesados a participar del segundo encuentro de este ciclo, que tiene lugar el miércoles 12 de octubre en el Salón para Todos, frente a la Plaza de Chacras de Coria.

En esta oportunidad el tema a tratar está vinculado a los sismos y sus mitos, y la charla corre por cuenta de la doctora Stella Moreiras, investigadora independiente IANIGLA – Conicet Mendoza, de 19 a 20.30 hs. Al final, los presentes están invitados a un brindis con los vinos de Bodegas Flichman.

La entrada es libre y gratuita.

Escrito en Rincón de CienciasComentarios (0)

Llegan las Charlas informales con la Ciencia -->

Llegan las Charlas informales con la Ciencia

Con la intención de acercar la Ciencia a la comunidad y viceversa, la Fundación CRICYT y el Correveidile han organizado una serie de reuniones “informales”, el segundo miércoles de cada mes, en el Centro Cultural Para Todos Teatro Leonardo Favio, de 19 a 20.30 hs.

El cambio climático y sus consecuencias en nuestra vida cotidiana; Mendoza, oasis y desierto; Arquitectura Bioclimática; El uso de la Biología Molecular en la detección de enfermedades congénitas en Mendoza; Estado actual de los glaciares argentinos; Historias de Género; Los árboles nos cuentan su historia; Dinosaurios de Mendoza; La Huella de Carbono y la Huella Hídrica en las distintas actividades económicas del país; La llegada de los  Nanoinsecticidas, son sólo algunos de los temas que serán abarcados por los expertos.

Durante las charlas los investigadores de diversas disciplinas nos contarán sobre los temas mencionados, en un lenguaje muy coloquial, ameno y entendible para cualquier mortal. Luego, el público asistente podrá realizarle preguntas, plantearle dudas o profundizar sobre el tema expuesto.

Todo ésto amenizado con una copa de vino y algún tentempié, para generar un ambiente distendido y de confianza que permita al público perder su posible vergüenza de preguntar.

Primera charla: Miércoles 14 de setiembre, 19 hs.

“El cambio climático y sus consecuencias en nuestra vida cotidiana”, a cargo del investigador superior del CONICET, doctor José Armando Boninsegna. El científico explicará las causas del llamado Cambio Climático; los fenómenos que no están ligados al clima pero que están afectando mucho a nuestro planeta y que indirectamente contribuyen al Cambio Climático, los impactos que percibimos en el presente y qué puede suceder en el futuro, en el mundo, en Argentina y en Mendoza; y qué podemos hacer para contribuir a mitigar y adaptarnos a los cambios.

¿Quién es nuestro vecino José Pepe Bonisegna?

Ingeniero Agrónomo egresado de la UNCUYO. Investigador Superior del CONICET, Carrera del Investigador, presta servicios en el Instituto Argentino de Glaciología y Nivología como contratado ad-honorem después de su jubilación.

Ha dirigido a numerosos becarios e investigadores y cuenta con más de cincuenta publicaciones en revistas científicas especializadas. Ha desempeñado cargos de gestión, entre los que podemos destacar: Director Instituto Argentino de Nivología y Glaciología, Vice-Director Centro Regional CCT – Mendoza, Representante del IANIGLA en la Agencia de Cambio Climático de Mendoza, Coordinador de Proyectos Área Medio Ambiente FONCYT.

En la actualidad es Punto Nacional de Contacto con la Comunidad Europea en temas ambientales y  Coordinador de la Cooperación Argentina con el Estado de Baviera -Alemania- en temas ambientales (MINCYT).

Fe de Erratas:

En nuestra última edición impresa -Correveidile N° 172 Pág. 2- por un error involuntario, explicábamos que el ciclo “Charlas informales con la ciencia”, que inicia el próximo 14 de setiembre en Chacras de Coria, es organizado entre el Correveidile y el CONICET, cuando en realidad, el organismo científico organizador es la Fundación CRICYT.

Al CONICET pertenecen los científicos invitados a brindar las charlas con la comunidad.

Pedimos disculpas por la confusión.

Escrito en Rincón de CienciasComentarios (0)

Laura Hart presentó su libro en Tucumán -->

Laura Hart presentó su libro en Tucumán

El 11 de Agosto fue presentado el libro “Arte de la Prehistoria. Diseños Rupestres de Cuyo” en el XIX Congreso Nacional de Arqueología Argentina, a cargo de Víctor Ataliva. Allí estuvo su autora, la artista, docente e investigadora radicada en Vistalba, Laura Hart, quien fue invitada a participar de la mesa redonda “Pueblos Originarios y Experiencias de Interacción, una visión desde los actores”.

Los agradecimientos de Laura no tardaron en llegar: “Muy agradecida a Víctor y Antonela, al Instituto Superior de Estudios Sociales (CONICET-UNT), también al Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT) y a los coordinadores del Congreso. Agradezco también a los autores que contribuyeron en la obra: Gustavo Neme, Danae Fiore, Hugo Tucker, Víctor Durán, Alejandra Gasco, Sol Zárate y a Roberto Follari por el excelente prólogo. A Marcela Losavio por la correción y traducción, a Bruno Cervi por el diseño editorial y a Zeta Editores”.

La obra fue antes presentada en la Secretaría de Cultura y estuvo a cargo de Sara Gutiérrez y en la Biblioteca Mediateca Belgrano de Godoy Cruz. La próxima presentación será en la Feria del Libro Mendoza, el 15 de setiembre, a las 21 hs. en el Espacio Cultural Julio Le Parc junto a Juan Lázaro Méndola y Mónica Borre.

Escrito en Rincón de CienciasComentarios (0)

Marcos Bruno y su misión en Utah -->

Marcos Bruno y su misión en Utah

En nuestra última edición dialogamos con el joven de Vistalba, que tras un complejo proceso de selección fue convocado junto a otros profesionales por la organización que colabora con la NASA, The Mars Society, para poner a prueba su robot y ver la posibilidad de que en algún momento el aparato realice tareas en Marte.

Por estos días, Marcos Bruno (20) vive como un astronauta en el desierto de Utah, Estados Unidos. Convertido en hombre del espacio, el estudiante de ingeniería industrial de la UNCuyo simula junto a un equipo, cómo sería la vida humana en el planeta rojo.

Desde hace dos semanas, Marcos pasa sus horas en un cubículo y realiza una misión de la mano de cuatro jóvenes peruanos y un costarricense. La Crew 169, como ha dado en llamarse, terminará su expedición a fin de mes, cuando está previsto que retorne a Mendoza.

Para saber más sobre este joven de la ciencia: http://www.correveidile.com.ar/?s=marcos+bruno&x=0&y=0

Fotos: National Geographic

Escrito en Rincón de CienciasComentarios (0)

Prácticas sustentables: Cómo reciclar residuos orgánicos -->

Prácticas sustentables: Cómo reciclar residuos orgánicos

Por Mariano Cony, ingeniero agrónomo (IADIZA-CONICET – Fundación CRICYT)

La poco reconocida basura

En los últimos 20 años, el tratamiento de la basura urbana ha sido un tema muy importante de preocupación de las sociedades modernas. En nuestro país, y en particular en nuestra provincia, sigue siendo un tema candente, que todavía no alcanza un tratamiento que derive en una solución sustentable. Problemas de índole social, técnico y económico impiden que estas soluciones se logren. La falta de utilización de eficientes métodos de reciclaje, los costos económicos de la aplicación de estos métodos y la falta de reconocimiento por parte de las poblaciones en general del valor que tiene para una sociedad contar con urbanizaciones “limpias”, han impedido que el tratamiento “sustentable” de la basura generada avance en nuestra provincia.

Vaya como ejemplo: Usted vecina/o de Chacras de Coria, sabiendo que los recursos económicos que maneja un municipio son “finitos”, ¿a qué le daría prioridad: a que sus calles fueras asfaltadas o mantenidas cotidianamente en buenas condiciones o a elaborar y ejecutar un buen plan de reciclaje de toda la basura generada -por supuesto, hay que considerar la disminución de su generación- en su localidad?  Recuerde, los recursos económicos tienen límites y muchas veces, hay que priorizar.

La mal llamada “basura orgánica”

Cáscaras de frutas, restos de café, los fideos del mediodía, los tomates que se pudrieron, etc., constituyen parte de uno de los componentes más importantes de nuestro ecosistema: ¡la materia orgánica! Para muchos -y no se equivocan- la materia orgánica representa la vida. Todos los organismos “vivos” están constituidos por materia orgánica. Su cuerpo, vecina/o está constituido en una muy importante proporción por materia orgánica.

Desde el punto de vista químico la materia orgánica es rica en los elementos Carbono (C), Hidrógeno (H) y Oxígeno (O), acompañados en muchos casos por Nitrógeno (N), Azufre (S) y otros elementos, llamados inorgánicos, en menores concentraciones. Cuando Ud. escucha hablar a los nutricionistas de la correcta ingesta de proteínas, aminoácidos, hidratos de carbono, etc., están hablando de la materia orgánica.

Esta resulta un recurso vital para la fertilidad de los suelos agrícolas o de su jardín. En Mendoza, dadas sus características climáticas y del origen de sus suelos, es, naturalmente, ¡muy escasa!

Por lo tanto, si en los suelos de nuestra provincia es escasa y es un recurso fundamental para su fertilidad, ¿tiene lógica desperdiciar o enterrar -a veces, ni siquiera esto- la mal llamada “basura orgánica”? La respuesta está dada en la lógica económico-social imperante: recuperarla o reciclarla tiene costos que la sociedad mendocina, todavía, no está dispuesta a asumir.

Recuperación o reciclaje de los recursos orgánicos de la basura

Muchos autores han denominado a la mal llamada basura orgánica, “recursos orgánicos”.

La recuperación o reciclaje de  esos “recursos orgánicos” se denomina compostaje.

En Mendoza, se usan dos métodos o tecnologías de compostaje: el compostaje tradicional, bajo condiciones aeróbicas -el más utilizado- o anaeróbicas, y el vermicompostaje, más conocido como lombricultura.

Compostaje tradicional vs. “lombricultura”

El compostaje tradicional consiste en la acumulación de materia orgánica, comúnmente en pilas o montones, y el mantenimiento de condiciones adecuadas de temperatura que alcanzan los 65° C; humedad, 60% y la presencia de oxígeno de acuerdo a que se trate de descomposiciones aeróbicas o anaeróbicas, que permiten que actúen los microorganismos presentes o incorporados ex profeso, causantes de la descomposición.

El vermicompostaje o lombricultura consiste en la alimentación de lombrices con materia orgánica semidescompuesta, cuyo proceso de descomposición es terminado en el aparato digestivo de la lombriz. Una parte de esta es utilizada por las lombrices para su desarrollo y la otra depositada en forma de fecas en los lugares de crianza.

La diferencia fundamental entre el compostaje tradicional y el vermicompostaje radica en los microorganismos que actúan en la descomposición de la materia orgánica.

En el primero actúan microorganismos termófilos, porque en la fase inicial del proceso de descomposición se alcanzan altas temperaturas de 65° C. En el segundo, se trata de microorganismos mesófilos, ya que se mantienen valores inferiores a los 35°C, mediante la alimentación de las lombrices en capas inferiores a los 40 centímetros y el riego de las mismas, que impiden la elevación de la temperatura.

Mientras en el primer caso al producto obtenido se lo llama compost, en el segundo se lo conoce como humus de lombriz, lombricompuesto o vermicompost.

Una mejor utilización de la materia orgánica

Evidencia científica  publicada en los últimos años en diferentes partes del mundo demuestra las enormes bondades de la utilización de los compost y lombricompuestos.

Lo que destacan los trabajos científicos con más vehemencia es la mayor actividad microbiana de los lombricompuestos y su efecto benéfico para los vegetales.

Si se comparan los procesos de obtención de compost y humus de lombriz, a igualdad de residuo orgánico transformado, se puede destacar que el vermicompostaje presenta un menor consumo de mano de obra o maquinaria que el compostaje tradicional y una mayor velocidad de descomposición y estabilización de la materia orgánica que redunda en un menor tiempo de obtención del abono.

Los bajos tenores de materia orgánica que presentan los suelos de Mendoza, consecuencia de las condiciones ecológicas existentes, hacen prever que la aplicación de abonos orgánicos continuará siendo una labor común en la agricultura provincial y en nuestros espacios verdes.

La pregunta es: ¿cuándo nos terminaremos de concientizar sobre las ventajas, no sólo ambientales sino también económicas, del reciclaje de nuestros residuos – recursos orgánicos?

Escrito en Rincón de CienciasComentarios (0)

Marcos Bruno: El joven de Vistalba elegido por la NASA -->

Marcos Bruno: El joven de Vistalba elegido por la NASA

Vecinos hacendosos. En mayo un equipo técnico pondrá a prueba su robot, diseñado con el objetivo de realizar tareas en Marte. Un joven orgullo de la ciencia que sale al mundo con la mirada puesta en la galaxia.

Marcos Bruno y Gabriel Caballero con el robot que diseñaron juntos.

De niño quería ser astronauta. Ahora -a los 20 años- también, aunque la posibilidad le suena más a fantasía que otra cosa. Marcos Bruno es el joven de Vistalba que a principios de mayo cumplirá un sueño: viajar a Utah en Estados Unidos para probar su robot, que si resulta de interés para la NASA será utilizado en futuros proyectos por parte de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio. Además, durante su estadía en el desierto, residirá como un hombre del espacio en un ambiente que simula las condiciones de Marte -traje, alimentos y tareas específicas incluidas-. “Voy a vivir como un astronauta”, se entusiasma, “con salidas diarias a probar los experimentos y en una base cerrada, que es una especie de cilindro”, describe.

La aventura tomó por primera vez forma en 2015, cuando durante un congreso espacial que tuvo lugar en Buenos Aires conoció a un profesional integrante de The Mars Society, una organización estadounidense que colabora con la NASA, y que le habló acerca de una convocatoria para presentar proyectos sobre distintos saberes que pasarían por el filtro de los expertos del espacio. En su caso y como estudiante de ingeniería industrial de la UNCuyo, pensó en un robot que tiene como fin transportar un GPS (sistema de posicionamiento global) y dejarlo fijo en la superficie del planeta rojo para contribuir con la expedición, prevista para uno vaya a saber cuándo.

“Luego de presentar muchos papeles recibí un mail con la aprobación del proyecto y a partir de ahí comencé a diseñar el robot con la ayuda de mi amigo Gabriel Caballero, que contribuyó en la parte de electrónica”, comparte en la redacción de Correveidile. El dispositivo que construyeron sirve para transportar carga e instalar instrumentos, por lo tanto, para alivianar las tareas que tendrán los viajeros del cosmos cuando aterricen en Marte. “En mayo será probado en Estados Unidos junto con el proyecto de otros seis latinoamericanos que fueron seleccionados y que trabajan en distintos rubros. Si pasa las pruebas a las que lo sometan, seguramente me lo pedirán para que sea perfeccionado con los recursos que disponen ellos. En mi caso el presupuesto utilizado fue menor a cuatro mil pesos”.

Así es como Rover, el robot de cuatro ruedas que actúa como una grúa, lleva la impronta de este joven de Vistalba, pesa cerca de un kilo y posee un sistema de martilleo para instalar instrumentos. Aunque seguramente para los estándares de la NASA el autómata representa un prototipo, para Marcos es el primer gran logro de su corta carrera. El egresado del Colegio Las Candelas, menor de dos hermanos, será entonces el único argentino que integre la tripulación estadounidense el próximo mes. “Me gustaría dedicarme de lleno a la mecatrónica, una disciplina de la ingeniería que busca crear maquinaria inteligente. De chiquito recuerdo que rompía todo y luego lo volvía a armar. Mi hermano mayor me inculcó la pasión por la ciencia y la música”, reconoce.

En este sentido, su familia constituye un soporte incondicional y desde allí proyecta su futuro, vinculado a la formación constante, la superación de desafíos, el compromiso en tareas que aporten a la comunidad y la posibilidad de por qué no, algún día, pisar el espacio. “Si el robot que diseñé es seleccionado quedaría en la NASA y podrían llamarme para trabajar en su perfeccionamiento ahora o dentro de 14 años. Por ahora tenemos nuevas ideas con mi amigo por delante”, aclara, y detalla que para crear a Rover acudió a chasis de acrílico, motores, ruedas plásticas, computadora y recursos materiales en desuso que rescató de su casa, como un joystick viejo que hace las veces de control remoto.

Escrito en Rincón de CienciasComentarios (1)

Rincón de Ciencia: Emociones y salud -->

Rincón de Ciencia: Emociones y salud

¿Cuántas veces después de un enojo nos ha dolido el estómago? ¿O nos hemos sentido descompuestos? O al revés, después de una buena noticia, sentimos que la energía nos corre por todo el cuerpo como si hubiéramos vuelto a nacer. Ejemplos cotidianos abundan.

Por la Dra. Vanesa Silvana Bazzocchini*
Es innegable lo que ya desde hace muchas décadas se habla y que impacta enormemente en nuestra calidad de vida: el estrés, que como tal no lo podemos materializar, pero que cada uno de nosotros lo ha sentido seguramente más de una vez. Indudablemente somos algo más que una máquina compuesta por huesos y carne que se mueve a expensas de la voluntad. Hay algo que los seres humanos padecemos y que si bien podemos describirlo con palabras, no podemos concretizarlo bajo el microscopio. Estas son a mi juicio las emociones.

Etimológicamente, el término emoción viene del latín emotĭo, que significa “movimiento o impulso”, “aquello que te mueve hacia”. Son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso, o recuerdo importante. Provocan en el individuo que las vive, alteraciones fisiológicas diferentes como cambios en el pulso y la presión arterial, sudoración, cambios en el tono de voz, secreción de diferentes hormonas y neurotransmisores, a fin de ajustar de la mejor forma al individuo frente a la situación concreta que provocó dicha emoción. Las emociones pueden ser de alegría, miedo, tristeza y cólera o ira.

Impacto en la salud

Las emociones no son algo etéreo como parecen, sino que provocan cambios comprobables a nivel orgánico. Cómo gestionamos este impacto es como repercute luego esto en nuestro organismo. Aquí juega un papel muy importante nuestro inconsciente, ya que solo un 8% de la realidad que nos rodea es captada por nuestra parte consciente. Sigmund Freud, creador de la teoría psicoanalítica, describió el papel que juegan los procesos inconscientes en la aparición y evolución de los desordenes de salud.

Por otra parte, Walter Freeman descubrió el concepto de plasticidad cerebral, por el que las conexiones neuronales cambian de forma dinámica en función de las interpretaciones que le damos a los sucesos externos. Michael Meany, especialista en psiquiatría biológica y neurología, descubrió junto a su equipo la importancia de la atención materna en la modificación de la expresión de genes que regulan el comportamiento y las respuestas neuroendócrinas al estrés.

Junto con todos estos descubrimientos, paralelamente también se ha dado un despertar en volver a enfocar al ser humano como un todo bio-psico-social, es decir, un cuerpo conectado con sus pensamientos, sentimientos y emociones, inserto en un medio social que lo afecta profundamente desde lo más intrínseco hasta lo más vago. Somos seres que fluyen y se interelacionan en un medio que provoca reacciones y exige respuestas permanentemente. No podemos aislarnos del resto ni desconectarnos de aquello que somos y sentimos.

¿Qué hacemos entonces? Esta nueva era nos empuja al contrario, a conectarnos con todo lo que nos sucede, aprendiendo a gestionar de manera más “inteligente” todos los sucesos que nos acontecen. Nuevas filosofías nos impulsan a “pensar en positivo”, ya que solo cambiando la actitud se cambia por completo el entorno que nos rodea. Hay que “sacar todo afuera”, no quedarse callado, expresar lo que sentimos en todos los ámbitos en los que estamos: “El cuerpo grita lo que la boca calla”. Joan Sebastian Bach, músico alemán dijo: “la enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma”.

También la ciencia se abre a nuevas disciplinas que estudian las interrelaciones del individuo. La Psiconeuroendocrinología estudia los mecanismos por los cuales el organismo reacciona frente a situaciones estresantes liberando hormonas encargadas de propiciar respuestas corporales y emocionales determinadas. Asimismo la Psiconeuroinmunología demuestra que, después de una impronta emocional, el eje hipotálamo – hipofisario proyecta la liberación de sustancias de naturaleza proteica, modulando sus respuestas y haciendo que el organismo se haga más o menos tolerante a la entrada de gérmenes.

Biodescodificación

Desde otra perspectiva, la Biodescodificación por ejemplo, es un método de acompañamiento humanista que estudia la correlación entre las emociones ocultas, inconscientes (mal gestionadas), asociadas al síntoma y su enfermedad. Frente a esto propone vías para la toma de conciencia y el cambio de las emociones, lo que contribuye a la disminución o remisión del síntoma que presenta la persona, potenciando el resultado de otras intervenciones de carácter médico, socioeducativo y cultural.

Se toma en cuenta que sobre nuestra manera de relacionarnos con el mundo influyen las vivencias diarias, el legado de nuestros ancestros y todo aquello vivido por nuestros padres durante nuestra concepción y embarazo. La tarea del Especialista en Biodecodificación es estudiar la situación desencadenante del síntoma, buscando una explicación objetiva. Sin suponer ni proyectar y con una mente cuántica, podrá sugerir diversas formas de ver la problemática, para que sea el propio paciente quien encuentre el recurso adecuado a aplicar en su vida.

Para concluir, es importante tener en cuenta entonces que todo aquello que nos ocurre o sentimos no es algo que debamos pasar por alto, al contrario, debemos estar atentos a esa voz interna que intenta comunicarse con nosotros y guiarnos por el mejor de los caminos. Depende de nosotros empezar a escuchar.

Para mayor información acerca de Biodecodificación escribir a vanesa.bazzocchini@um.edu.ar o al tel: 0261-5983067.

*Investigadora Adjunta; Instituto de Investigaciones Biomédicas (INBIOMED) – IMBECU – CONICET; Facultad de Ciencias de la Salud – Universidad de Mendoza).

Escrito en Destacados, Rincón de CienciasComentarios (0)

Encuesta

  • ¿Le parece positivo el cambio de sentido en las calles Italia y Loria?

    Loading ... Loading ...
Encontrá este widget en www.argentina.ar
Mendoza
Parcialmente Cubierto
Parcialmente Cubierto
13°C
sensación térmica: 11°C
humedad: 58%
 
Correveidile en Facebook

 

mayo 2017
L M X J V S D
« abr    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

Chacrificados

Edición Papel