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Rincón de Ciencia: Emociones y salud -->

Rincón de Ciencia: Emociones y salud

¿Cuántas veces después de un enojo nos ha dolido el estómago? ¿O nos hemos sentido descompuestos? O al revés, después de una buena noticia, sentimos que la energía nos corre por todo el cuerpo como si hubiéramos vuelto a nacer. Ejemplos cotidianos abundan.

Por la Dra. Vanesa Silvana Bazzocchini*

Etimológicamente, el término emoción viene del latín emotĭo, que significa “movimiento o impulso”, “aquello que te mueve hacia”. Son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso, o recuerdo importante. Provocan en el individuo que las vive, alteraciones fisiológicas diferentes como cambios en el pulso y la presión arterial, sudoración, cambios en el tono de voz, secreción de diferentes hormonas y neurotransmisores, a fin de ajustar de la mejor forma al individuo frente a la situación concreta que provocó dicha emoción. Las emociones pueden ser de alegría, miedo, tristeza y cólera o ira.

Impacto en la salud

Las emociones no son algo etéreo como parecen, sino que provocan cambios comprobables a nivel orgánico. Cómo gestionamos este impacto es como repercute luego esto en nuestro organismo. Aquí juega un papel muy importante nuestro inconsciente, ya que solo un 8% de la realidad que nos rodea es captada por nuestra parte consciente. Sigmund Freud, creador de la teoría psicoanalítica, describió el papel que juegan los procesos inconscientes en la aparición y evolución de los desordenes de salud.

Por otra parte, Walter Freeman descubrió el concepto de plasticidad cerebral, por el que las conexiones neuronales cambian de forma dinámica en función de las interpretaciones que le damos a los sucesos externos. Michael Meany, especialista en psiquiatría biológica y neurología, descubrió junto a su equipo la importancia de la atención materna en la modificación de la expresión de genes que regulan el comportamiento y las respuestas neuroendócrinas al estrés.

Junto con todos estos descubrimientos, paralelamente también se ha dado un despertar en volver a enfocar al ser humano como un todo bio-psico-social, es decir, un cuerpo conectado con sus pensamientos, sentimientos y emociones, inserto en un medio social que lo afecta profundamente desde lo más intrínseco hasta lo más vago. Somos seres que fluyen y se interelacionan en un medio que provoca reacciones y exige respuestas permanentemente. No podemos aislarnos del resto ni desconectarnos de aquello que somos y sentimos.

¿Qué hacemos entonces?

Esta nueva era nos empuja al contrario, a conectarnos con todo lo que nos sucede, aprendiendo a gestionar de manera más “inteligente” todos los sucesos que nos acontecen. Nuevas filosofías nos impulsan a “pensar en positivo”, ya que solo cambiando la actitud se cambia por completo el entorno que nos rodea. Hay que “sacar todo afuera”, no quedarse callado, expresar lo que sentimos en todos los ámbitos en los que estamos: “El cuerpo grita lo que la boca calla”. Joan Sebastian Bach, músico alemán dijo: “la enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma”.

También la ciencia se abre a nuevas disciplinas que estudian las interrelaciones del individuo.

La Psiconeuroendocrinología estudia los mecanismos por los cuales el organismo reacciona frente a situaciones estresantes liberando hormonas encargadas de propiciar respuestas corporales y emocionales determinadas. Asimismo la Psiconeuroinmunología demuestra que, después de una impronta emocional, el eje hipotálamo – hipofisario proyecta la liberación de sustancias de naturaleza proteica, modulando sus respuestas y haciendo que el organismo se haga más o menos tolerante a la entrada de gérmenes.

Biodescodificación

Desde otra perspectiva, la Biodescodificación por ejemplo, es un método de acompañamiento humanista que estudia la correlación entre las emociones ocultas, inconscientes (mal gestionadas), asociadas al síntoma y su enfermedad. Frente a esto propone vías para la toma de conciencia y el cambio de las emociones, lo que contribuye a la disminución o remisión del síntoma que presenta la persona, potenciando el resultado de otras intervenciones de carácter médico, socioeducativo y cultural.

Se toma en cuenta que sobre nuestra manera de relacionarnos con el mundo influyen las vivencias diarias, el legado de nuestros ancestros y todo aquello vivido por nuestros padres durante nuestra concepción y embarazo. La tarea del Especialista en Biodecodificación es estudiar la situación desencadenante del síntoma, buscando una explicación objetiva. Sin suponer ni proyectar y con una mente cuántica, podrá sugerir diversas formas de ver la problemática, para que sea el propio paciente quien encuentre el recurso adecuado a aplicar en su vida.

Para concluir, es importante tener en cuenta entonces que todo aquello que nos ocurre o sentimos no es algo que debamos pasar por alto, al contrario, debemos estar atentos a esa voz interna que intenta comunicarse con nosotros y guiarnos por el mejor de los caminos. Depende de nosotros empezar a escuchar.

Para mayor información acerca de Biodecodificación escribir a vanesa.bazzocchini@um.edu.ar o al tel: 0261-5983067.

*Investigadora Adjunta; Instituto de Investigaciones Biomédicas (INBIOMED) – IMBECU – CONICET; Facultad de Ciencias de la Salud – Universidad de Mendoza).

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Rincón de Ciencia: Cómo mantener fresca y saludable a la memoria -->

Rincón de Ciencia: Cómo mantener fresca y saludable a la memoria

Mantener la curiosidad y los deseos de aprender, actividades divertidas, evitar o tratar de reducir el estrés, ejercicio físico y las necesarias horas de sueño son algunos de los requisitos para mejorar y mantener la buena memoria. Pero… perdón ¿de qué estábamos hablando?

Por Sebastián García Menéndez –Bioquímico

Becario CONICET- INBIOMED – UM

El filósofo y psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus fue uno de los pioneros científicos que comenzó a hablar sobre la memoria en el siglo XIX, con una variedad de metodologías que hoy en día se integran en campo generalmente conocido como neurobiología de la memoria.

Si la definimos desde una óptica general podríamos decir que la memoria es un sistema funcional complejo, que nos permite guardar la información relevante que captan nuestros sentidos para luego poder utilizarla en un determinado momento. Este proceso se lleva a cabo principalmente por unas células altamente especializadas del sistema nervioso denominadas neuronas. Estas componen la unidad funcional del sistema nervioso. Las neuronas se comunican unas con otras formando redes que se asemejan a una especie de cableado que permite relacionarse con determinadas zonas cerebrales encargadas de múltiples procesos nerviosos, como por ejemplo la memoria.

No toda la información que nos rodea ingresa en nuestro sistema de memoria, ya que sería una desventaja evolutiva desde el punto de vista energético. Nuestro cerebro tiene la capacidad de filtrar toda la información que le llega a través de los sentidos para solo guardar lo realmente importante. Esta selección depende del nivel de intensidad con que nos llegan los diferentes estímulos y el grado de atención que le designamos, lo que da como resultado el comienzo de la primera fase de la memoria: el aprendizaje.

Este se puede definir como un proceso a través del cual una experiencia relevante que proviene del mundo exterior (estímulos visuales, auditivos, táctiles, etc.) se traduce al lenguaje neuronal de nuestro cerebro (estímulos químicos y eléctricos) con características espacio-temporales, que se expresan por un cambio comportamental. Ejemplo: si nos quemamos la boca con una tasa de café (estímulo), la próxima vez esperaremos unos minutos antes de hacer contacto con ella (cambio comportamental).

Para entender un poco más de qué se trata esta fabulosa herramienta, quiero definir a la memoria desde los diferentes enfoques que se conocen para estudiarla. Estos se dividen en tres niveles metodológicos:

El comportamental: se encarga de estudiar la expresión de la conducta en el proceso mnésico (por ejemplo: si un ratón aprende o no, la asociación entre un estímulo luminoso y el accionar de una palanca para obtener comida). Es a este nivel donde podemos estudiar las distintas fases que componen el proceso de la memoria: aprendizaje (ingreso de la información relevante en forma de una memoria débil), consolidación (pasa a una memoria fuerte y estable), evocación (utilización de la información almacenada) y extinción (reciclado de la información).

El sistémico: se encarga de estudiar cómo se ven afectadas las comunicaciones entre las neuronas de las diferentes partes del cerebro que se encargan de traducir el lenguaje exterior (luz, comida, etc) en la representación del lenguaje interior (señales química y eléctricas de las células nerviosas) que le permiten en este caso al ratón aprender la relación que existe entre el estímulo luminoso y la comida.

El molecular y celular: se estudia qué sucede en el interior de las neuronas para modificar sus propiedades reactivas, específicamente cuando se crea la relación entre el estímulo y la recompensa.

Por lo dicho anteriormente podemos citar la definición que nos dejó el doctor Héctor Maldonado, un gran científico de nuestro país que dedicó su vida a este apasionante proceso cognitivo.

“La memoria es una representación interna de una experiencia comportamental, codificada espacio-temporalmente en circuitos neuronales mediante cambios en las propiedades reactivas de las neuronas, que pueden guiar el comportamiento”.

¿Cómo podemos mejorar nuestra memoria?

Nuestro cerebro se asemeja a un músculo, por lo que no hay mejor estrategia para un óptimo rendimiento que un buen entrenamiento. Esto es, no perder nunca la curiosidad de aprender nuevas cosas, un idioma, un oficio, nuevas relaciones sociales, pero por sobre todas las cosas mantener nuestro cerebro entretenido. Esta es una excelente estrategia para ganarle al deterioro natural de nuestras capacidades intelectuales, según nos cuentan cada vez más científicos en todo el mundo. Es necesario generar otro tipo de cambios psico-físicos y nutricionales que tienen como objetivo central sacarle un poco de ventaja a nuestra genética.

Respecto a los cambios de hábitos psíquicos podemos decir que debemos evitar grandes dosis de estrés. Se sabe que esta compleja reacción en principio fisiológica, puede traer trastornos en nuestra memoria cuando sobrepasa sus límites. Por eso es muy recomendable que en algún momento del día podamos dedicarle unos minutos a nuestra relajación. Un cerebro descansado nos ayudará significativamente respecto a las futuras demandas de concentración. Otra recomendación es dedicarle entre siete y ocho horas de sueño a nuestro cerebro. Mientras dormimos, “El” sigue funcionando para consolidar en una memoria más fuerte y efectiva, la información relevante de nuestro día. Por lo tanto si dormimos poco, no tendremos un óptimo funcionamiento de nuestra memoria.

No olvidemos el ejercicio

Con respecto a los hábitos físicos, también existen muchos estudios en todo el mundo que encuentran una relación directa entre el ejercicio físico y nuestro grado de eficiencia intelectual. Esto es debido en parte al aumento del aporte sanguíneo que realiza el sistema vascular cerebral en respuesta a la demanda de oxígeno y glucosa, dos combustibles esenciales para el cerebro. Esto hace que muchas sustancias tóxicas propias del metabolismo celular en gran parte se eliminen y, como resultado, las neuronas se oxigenan y obtienen un mayor aporte energético con lo cual aumentan su rendimiento. Por otro lado, trabajos científicos han demostrado que el ejercicio físico optimiza el funcionamiento de una zona de nuestro cerebro íntimamente relacionado con la memoria: el hipocampo.

¿Y el alimento?

Respecto a nuestros hábitos alimenticios no existen grandes secretos, “somos lo que comemos”.

La calidad de nuestra alimentación guarda una relación directa con nuestro intelecto. Una dieta balanceada y baja en grasas de seguro hará que nuestro organismo funcione mejor. Los pescados azules, por ejemplo: sardinas, atún, anchoas, salmón, jurel, caballa, entre otros, una a dos veces por semana son una muy buena opción. Estos contienen muchos nutrientes esenciales para nuestras neuronas como vitaminas, minerales, y ácidos grasos poli-insaturados, principalmente el omega 3. Estos ayudan a disminuir los niveles de colesterol, previniendo alteraciones en el sistema cardiovascular y en el sistema nervioso, como el infarto de miocardio y la demencia senil respectivamente.

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Hidrocarburos en reservorios no convencionales -->

Hidrocarburos en reservorios no convencionales

Apuntes para entender la técnica de fracking o fractura hidráulica.

Por geól. María Paz y biól. Bernardo Parizek*

El acceso a la energía es un tema de suma importancia, dado que la vida moderna depende íntimamente de ella para funciones tan diversas como cocinar, trasladarnos, calefaccionarnos, producir y recrearnos.

A partir del 2011 en la Argentina se comenzó en forma sistemática la exploración y explotación de petróleo y gas no convencional.

¿Qué son los Yacimientos No Convencionales? Son aquellos en donde el hidrocarburo (petróleo y gas) se encuentra confinado en la roca que le dio origen, la cual no cuenta con características naturales que faciliten su migración (permeabilidad/porosidad) en una roca reservorio, como es el caso de los yacimientos convencionales.

¿Por qué se utiliza el Fracking en los yacimientos no convencionales? La  estimulación hidráulica se plantea como una herramienta alternativa que permite ampliar la vida útil de un yacimiento en explotación, por el agotamiento de petróleo y gas en el yacimiento convencional, el cual se extrae históricamente en nuestro territorio y corresponde a yacimientos que se caracterizan por encontrarse a menor profundidad.

Esta nueva técnica utiliza pozos más profundos (+2500m) y adiciona los últimos metros en tramos horizontales, vinculado al desarrollo de mayor ingeniería, insumos, coordinación y equipos/proveedores.

Implementación en Argentina

La técnica utiliza la presión de inyección de agua y la incrustación de arena en las microfisuras que deja el agua y los aditivos, desplazando al hidrocarburo de los poros y fisuras para poder ser utilizado.

Además de los aditivos especiales para facilitar la lubricación del trepano y el encamisado del pozo (cemento), se encuentran los aditivos propios del pozo. Los mismos constan mayoritariamente de ácido clorhídrico (50%), gelificante o gomar guar (25%) y el 25% restante está compuesto por surfactantes, ruptores de gel bactericidas y anticorrosivos. No se utilizan explosivos, por eso es una fracturación hidráulica.

Una vez generado el flujo del pozo se procede a instalar una válvula de explotación y retirar y remediar la locación.

¿Qué pasa con los acuíferos? Los acuíferos de agua potable se encuentran a menos de 300 metros de la superficie. No existe ningún trayecto físico entre la formación de interés y el acuífero, por lo tanto el mayor cuidado que debe existir en la perforación es sellar con el encamisado cualquier posibilidad de conectar el acuífero dulce con el petróleo y agua de formación (agua muy  salada que puede tener hasta la misma edad del hidrocarburo). Los controles mayores se centran en mantener la locación seca en recintos confinados, no afectar el acuífero dulce y reutilizar el agua de perforación preferentemente que sea agua de formación.

Existen muchas dudas sobre esta técnica y un genuino debate. Es necesario que nos informemos y establezcamos una coherencia entre nuestras necesidades como sociedad, la tecnología que disponemos para explotar o no nuestros recursos, el desarrollo y el cuidado ambiental que toda actividad antrópica requiere.

Hay una tendencia contestaria a toda actividad productiva, que muchas veces está representada por grupos minoritarios con gran capacidad de difundir miedo. El reclamo social se concentra en que exista combustible más barato, más trabajo y controles confiables. Alimentar el debate en términos dicotómicos no parece útil. Los peligros de la práctica son la potencial contaminación del agua dulce y el mal manejo de efluentes de recirculación y esto vale para toda la industria petrolera.

*Ambos profesionales son parte de la consultora ambiental GT Ingeniería S.A. Fuente: Profesionales del área y IAPG. 2015 El abecé de hidrocarburos No convencionales.

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Prácticas sustentables: Cómo reciclar residuos orgánicos -->

Prácticas sustentables: Cómo reciclar residuos orgánicos

Por Mariano Cony, ingeniero agrónomo (IADIZA-CONICET – Fundación CRICYT)

La poco reconocida basura

En los últimos 20 años, el tratamiento de la basura urbana ha sido un tema muy importante de preocupación de las sociedades modernas. En nuestro país, y en particular en nuestra provincia, sigue siendo un tema candente, que todavía no alcanza un tratamiento que derive en una solución sustentable. Problemas de índole social, técnico y económico impiden que estas soluciones se logren. La falta de utilización de eficientes métodos de reciclaje, los costos económicos de la aplicación de estos métodos y la falta de reconocimiento por parte de las poblaciones en general del valor que tiene para una sociedad contar con urbanizaciones “limpias”, han impedido que el tratamiento “sustentable” de la basura generada avance en nuestra provincia.

Vaya como ejemplo: Usted vecina/o de Chacras de Coria, sabiendo que los recursos económicos que maneja un municipio son “finitos”, ¿a qué le daría prioridad: a que sus calles fueras asfaltadas o mantenidas cotidianamente en buenas condiciones o a elaborar y ejecutar un buen plan de reciclaje de toda la basura generada -por supuesto, hay que considerar la disminución de su generación- en su localidad?  Recuerde, los recursos económicos tienen límites y muchas veces, hay que priorizar.

La mal llamada “basura orgánica”

Cáscaras de frutas, restos de café, los fideos del mediodía, los tomates que se pudrieron, etc., constituyen parte de uno de los componentes más importantes de nuestro ecosistema: ¡la materia orgánica! Para muchos -y no se equivocan- la materia orgánica representa la vida. Todos los organismos “vivos” están constituidos por materia orgánica. Su cuerpo, vecina/o está constituido en una muy importante proporción por materia orgánica.

Desde el punto de vista químico la materia orgánica es rica en los elementos Carbono (C), Hidrógeno (H) y Oxígeno (O), acompañados en muchos casos por Nitrógeno (N), Azufre (S) y otros elementos, llamados inorgánicos, en menores concentraciones. Cuando Ud. escucha hablar a los nutricionistas de la correcta ingesta de proteínas, aminoácidos, hidratos de carbono, etc., están hablando de la materia orgánica.

Esta resulta un recurso vital para la fertilidad de los suelos agrícolas o de su jardín. En Mendoza, dadas sus características climáticas y del origen de sus suelos, es, naturalmente, ¡muy escasa!

Por lo tanto, si en los suelos de nuestra provincia es escasa y es un recurso fundamental para su fertilidad, ¿tiene lógica desperdiciar o enterrar -a veces, ni siquiera esto- la mal llamada “basura orgánica”? La respuesta está dada en la lógica económico-social imperante: recuperarla o reciclarla tiene costos que la sociedad mendocina, todavía, no está dispuesta a asumir.

Recuperación o reciclaje de los recursos orgánicos de la basura

Muchos autores han denominado a la mal llamada basura orgánica, “recursos orgánicos”.

La recuperación o reciclaje de  esos “recursos orgánicos” se denomina compostaje.

En Mendoza, se usan dos métodos o tecnologías de compostaje: el compostaje tradicional, bajo condiciones aeróbicas -el más utilizado- o anaeróbicas, y el vermicompostaje, más conocido como lombricultura.

Compostaje tradicional vs. “lombricultura”

El compostaje tradicional consiste en la acumulación de materia orgánica, comúnmente en pilas o montones, y el mantenimiento de condiciones adecuadas de temperatura que alcanzan los 65° C; humedad, 60% y la presencia de oxígeno de acuerdo a que se trate de descomposiciones aeróbicas o anaeróbicas, que permiten que actúen los microorganismos presentes o incorporados ex profeso, causantes de la descomposición.

El vermicompostaje o lombricultura consiste en la alimentación de lombrices con materia orgánica semidescompuesta, cuyo proceso de descomposición es terminado en el aparato digestivo de la lombriz. Una parte de esta es utilizada por las lombrices para su desarrollo y la otra depositada en forma de fecas en los lugares de crianza.

La diferencia fundamental entre el compostaje tradicional y el vermicompostaje radica en los microorganismos que actúan en la descomposición de la materia orgánica.

En el primero actúan microorganismos termófilos, porque en la fase inicial del proceso de descomposición se alcanzan altas temperaturas de 65° C. En el segundo, se trata de microorganismos mesófilos, ya que se mantienen valores inferiores a los 35°C, mediante la alimentación de las lombrices en capas inferiores a los 40 centímetros y el riego de las mismas, que impiden la elevación de la temperatura.

Mientras en el primer caso al producto obtenido se lo llama compost, en el segundo se lo conoce como humus de lombriz, lombricompuesto o vermicompost.

Una mejor utilización de la materia orgánica

Evidencia científica  publicada en los últimos años en diferentes partes del mundo demuestra las enormes bondades de la utilización de los compost y lombricompuestos.

Lo que destacan los trabajos científicos con más vehemencia es la mayor actividad microbiana de los lombricompuestos y su efecto benéfico para los vegetales.

Si se comparan los procesos de obtención de compost y humus de lombriz, a igualdad de residuo orgánico transformado, se puede destacar que el vermicompostaje presenta un menor consumo de mano de obra o maquinaria que el compostaje tradicional y una mayor velocidad de descomposición y estabilización de la materia orgánica que redunda en un menor tiempo de obtención del abono.

Los bajos tenores de materia orgánica que presentan los suelos de Mendoza, consecuencia de las condiciones ecológicas existentes, hacen prever que la aplicación de abonos orgánicos continuará siendo una labor común en la agricultura provincial y en nuestros espacios verdes.

La pregunta es: ¿cuándo nos terminaremos de concientizar sobre las ventajas, no sólo ambientales sino también económicas, del reciclaje de nuestros residuos – recursos orgánicos?

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Rincón de Ciencia: Tips para ahorrar energía en calefacción -->

Rincón de Ciencia: Tips para ahorrar energía en calefacción

El ingeniero Alfredo Esteves* aporta sus recomendaciones para pasar la temporada de frío sin derrochar energía en el interior del hogar.

1- La temperatura interior resulta de un equilibrio entre las ganancias de calor y las pérdidas de energía. Cuando las pérdidas aumentan y las ganancias son pocas, la temperatura es mas baja. Por lo tanto, las opciones que tenemos son: abrigarnos pero mantenernos cómodos (nos sentiremos confortables a menor temperatura) y trabajar sobre el edificio para reducir las pérdidas de calor.

2- Las pérdidas de calor en calefacción resultan en un 40 o 50% por infiltración de aire. Estas se producen en las rendijas que quedan entre marco y puertas, marcos y ventanas. Por lo tanto colocar burletes autoadhesivos del tipo de espuma sintética (los más económicos duran uno o dos años), de goma o epdm (duran hasta 10 años) son elementos muy apropiados para mejorar las infiltraciones de aire. La forma de colocarlos aparece en internet.

3- Las pérdidas por las ventanas ocurren a través del vidriado y a través del marco de las mismas. Una manera económica de reducir las pérdidas por el vidriado, es colocar una cortina interior de paño pesado que cubra totalmente marco y vidrio durante las horas nocturnas. Aún cuando por salubridad quisiéramos tener abierta un poco la ventana, la cortina debería estar cerrada para evitar pérdidas de calor adicionales.

4- Colocar persianas de totora por el exterior es una buena práctica porque al cerrarla de noche previene un menor enfriamiento de las ventanas. Esta medida también servirá en verano -durante el día- para evitar la ganancia de calor en la época cálida y mantener la casa más fresca.

5- La ganancia de calor se debe dar por las ventanas, es decir, las ventanas que miran al Norte ganan calor durante todo el día. Las que miran al Este durante la mañana, y las que miran al Oeste durante las tardes. En esas horas deben permitir que ingrese la radiación solar al interior del local.

6- Cuando tenemos una galería se puede prevenir el enfriamiento de la vivienda colocando una cortina enrollable de PVC. Puede ser de polietileno, aunque tiene muy poca duración a los rayos solares. El PVC transparente permite transformar la galería en un invernadero (si es que mira al N, E u O), y su temperatura es intermedia entre el interior y el exterior durante las noches, evitando pérdidas excesivas en locales que están contiguos a ella.

7- Otras soluciones implican un gasto mayor, aunque generan un ahorro también mayor, estas son: colocar aislaciones térmicas en muros, aislaciones térmicas en techos, colocar doble vidrio (DVH) en ventanas, colocar persianas operables en ventanas, colocar sistemas solares pasivos en la envolvente del edificio para permitir ganancia de calor solar con baja inversión y finalmente incorporar sistemas solares activos (como calefones solares para ayudar a la calefacción central) pero por el costo de éstos debería realizarse un estudio para conocer bien los alcances y la efectividad de tal solución. Hay un libro: “Arquitectura Bioclimática y Sustentable” que permite conocer los pormenores y prácticas de incorporar todos estos sistemas pasivos. Para adquirirlo comunicarse con el autor: Alfredo.esteves@um.edu.ar.

8- Otra solución sería cambiar los sistemas de calefacción hacia otros combustibles más económicos. Hasta hace poco el gas natural era lo mas económico. Hoy se debe hacer un estudio si conviene más el gas natural, la electricidad o los combustibles sólidos (que muchas veces pueden provenir de la poda anual, lo que no implica un gasto adicional).

9- En el caso del agua caliente sanitaria, se puede incorporar un calefón solar. Este es muy redituable ya que durante todo el año consume agua caliente y el calefón solar permite cubrir hasta un 80-90% el consumo en este rubro.

10- En el caso de cocción, se puede utilizar cajas térmicas u hornos solares. Solicitar datos al autor.

*Investigador CONICET / Prof. Universidad de Mendoza – Fac. de Arquitectura; e-mail: alfredo.esteves@um.edu.ar

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Bioética Cotidiana: Dignidad que indigna -->

Bioética Cotidiana: Dignidad que indigna

En todos los encuentros vinculados con la bioética es casi un tema obvio el de la dignidad del ser humano. También en nuestra vida cotidiana nos referimos a situaciones que atentan contra ella. Pocas veces se ven noticias en las que la dignidad no esté directa o indirectamente en juego. Es más, desde la puesta en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, la dignidad es una premisa central del ordenamiento legal argentino.

La mayoría de los pensadores de distintas vertientes coinciden en que la dignidad es una característica básica de la persona humana. Básica, pero ¿qué es la dignidad en nuestro día a día? Para orientarme busco ejemplos de situaciones indignas y generales: los tratos en los campos de concentración de la Alemania nazi o las experimentaciones con negros con sífilis en Estados Unidos luego de la segunda gran guerra.

Ser digno implica que todos nos deben tratar como iguales y sin ofensas a nuestra condición. Diariamente somos objeto de tratos indignos. Me refiero a lo que deben soportar en instituciones públicas y privadas los pacientes que buscan atención en salud. También basta con recorrer algunos efectores para ver cómo a los mayores en estado de necesidad crítica se los trata con desprecio y se los deja abandonados y desnudos en presencia de quien quiera observar.

En algunos lugares los partos múltiples y simultáneos son lo frecuente, y ello conspira con el llamado parto humanizado. ¡Horrible expresión para dejar en claro que es lo menos humanizado que existe! Los tratamientos innecesarios a pacientes terminales… La lista podría seguir, y seguramente cada uno podría adicionar su propia experiencia.

Para sentirnos tratados con dignidad es necesario un mayor compromiso. En bioética está la idea de no dañar. Este mandato vinculado al personal de la salud debiera ser puesto en práctica con toda su profundidad, porque no sólo se daña no atendiendo la patología. Se daña cuando al otro se lo trata como un mero medio para mis propios fines y no como el fin mismo de mi labor.

Conozco personas que no saben el significado filosófico de la dignidad pero son el fiel reflejo de su aplicación clara y concreta. Ser digno requiere del otro una actitud de respeto por mi condición y mi respeto hacia él. Es ser acreedor  de ese respeto y por ello no se pierde la dignidad, aún cuando el otro no la reconozca. Es el otro el que la pierde.

Distinta sería nuestra vida si nos tratásemos con dignidad. La bioética cotidiana permite encontrar soluciones que no pasan por los recursos disponibles ni por la formación sino que requiere de una reflexión transparente y bien intencionada. En un momento en el que estamos preocupados por la apariencia, las posesiones, la dignidad es una revolución conductual que a pocos parece interesarles.

Dr. Alejandro Juan Maresca – Abogado – mail: maresca.aj@gmail.com

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Conclusiones de las Jornadas Internacionales de Investigación -->

Conclusiones de las Jornadas Internacionales de Investigación

Compartimos con nuestros lectores algunas consideraciones con respecto al estado de situación de la investigación en América latina, realizadas por el rector de la Universidad Maza, en el marco de la inauguración de este evento científico, que incluyó también a las IX Jornadas de Investigación UMaza.

“Tenemos que afirmar que todavía los países latinoamericanos no dan suficiente prioridad a las actividades científico tecnológicas, lo que tiene un enorme impacto en la vida de sus ciudadanos.

Aunque América Latina ha aumentado el número de sus científicos y de instituciones de investigación en los últimos años, la brecha entre los países desarrollados y los de Latinoamérica es sorprendente.

La importancia fundamental de la ciencia y tecnología para el desarrollo de una nación no es plenamente reconocida. Los países con una tradición de investigación débil dependen de países con una sólida cultura de la investigación y siguen siendo proveedores de grandes avances.

La baja productividad científica no es el resultado de una falta de creatividad, más bien es el producto de un entorno negativo creado por los líderes de cada nación. Es muy simple: la asignación de recursos para la investigación en América Latina está en gran desproporción con la de países desarrollados y todavía no existe una clara interrelación entre investigadores y empresas, hecho fundamental en muchos aspectos.

Los principales factores que contribuyen a la baja productividad son: el acceso limitado a subsidios para investigar, presupuestos inadecuados, niveles deficientes de infraestructura de laboratorios, de logística y equipamiento en general.

Nuestros científicos latinoamericanos tienen que estar a nivel internacional para poder ganar becas y promociones en sus respectivas carreras científicas, además tienen que competir en temas de investigación que son de interés internacional y no latinoamericano específicamente, también es difícil publicar los resultados de estas investigaciones en revistas de alto impacto, lo que decepciona a los investigadores.

No podemos dejar de mencionar que la inestabilidad política y, sobre todo, la económica en varios de nuestros países provoca la falta de metas a largo plazo que son esenciales para el desarrollo de la ciencia.

Las investigaciones con transferencia deben ser un motor para las economías regionales y es lamentable que nuestros países se hayan acostumbrado a esperar que los nuevos avances científicos y tecnológicos provengan de los países desarrollados más que de sus propios científicos.

Debemos estar orgullosos que muchos jóvenes graduados deseen hacer una carrera en ciencia y técnica y contribuir al crecimiento en todos los ámbitos de nuestras sociedades: energía, medio ambiente, educación, desarrollo urbano, relaciones internacionales, espacios de competitividad económica, defensa y seguridad nacional, salud humana y animal.

Es importante pensar desde la Universidad qué es lo que está sucediendo y qué es lo que se necesita en Ciencia y Técnica para servir y beneficiar a nuestra sociedad. El investigador debe tener una interacción creativa y trabajo en equipo: es el arte de colaborar con efectividad, autenticidad y confianza en pos de obtener los mejores resultados.

Lo ético es fundamental y va desde el diseño del ensayo clínico, pasa por el Consentimiento Informado, los resultados obtenidos y no solo por la transferencia al medio sino la traslación a otros equipos de investigadores.

Se necesita un debate educado, profundo, respetuoso y tolerante en el seno de la comunidad para ponernos de acuerdo sobre qué necesitamos y qué necesitamos construir en relación a ciencia y técnica. Debemos comenzar lo mejor posible, construyendo fuertes cimientos y lograr una colaboración permanente e independiente de todos los estamentos de la sociedad, tejiendo redes interdisciplinarias, intersectoriales, internacionales y en ello la Universidad es un actor determinante.

Siempre teniendo como base la respuesta de Mahatma Gandhi cuando se le preguntó:

¿Cuáles son los factores que destruyen al ser humano?

La política sin principios, el placer sin compromisos, la riqueza sin trabajo, la sabiduría sin compartirla, los negocios sin moral y la ciencia, técnica e investigación sin humanidad”.

Dr. Daniel R. Miranda – Rector Universidad Maza

Los principales factores que contribuyen a la baja productividad son: el acceso limitado a subsidios para investigar, presupuestos inadecuados, niveles deficientes de infraestructura de laboratorios, de logística y equipamiento en general.

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Vecino destacado: Un chacrense en la Academia Nacional de Agronomía -->

Vecino destacado: Un chacrense en la Academia Nacional de Agronomía

Entrevistamos al ingeniero agrónomo Claudio Galmarini, coordinador del Programa Nacional Hortalizas, Flores y Aromáticas del INTA e investigador del Conicet, recientemente destacado por la institución nacional. La importancia de la horticultura como actividad económica.

Por Matías Carretero

Nuestro vecino Claudio Galmarini junto con Ambrosio Bottini, titular de la cátedra de Química Orgánica y Biológica de de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) son dos flamantes integrantes de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria. Galmarini es docente de la cátedra de Horticultura y Floricultura.

Esto es importante porque la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria (ANAV) reúne a personas con actuación destacada como investigadores, extensionistas, educadores y otras variadas formas de servir a la humanidad a través del protagonismo en las ciencias agronómicas y veterinarias. Hasta el momento integran o han integrado la Academia destacados profesionales del medio, tales como Ricardo Tizio, Jorge Chambouleyron y Rafael Pontis, entre otros.

“Agradezco mucho a la ANAV por considerarme para formar parte de ella. Es un honor y una distinción, que a veces dudo si merezco. Tal vez pueda mencionar dos facetas de este reconocimiento: una, la alegría por provenir de una familia de agrónomos, de escasa variabilidad genética, padre, madre y hasta esposa agrónoma, hace que la distinción tenga un significado especial. La otra es que constituye un reconocimiento al equipo de trabajo, a los compañeros de las distintas instituciones, sin los cuales no se pueden conseguir logros”, dijo el entrevistado.

Aprovechamos la oportunidad para que el especialista nos cuente sobre diversos temas relacionados con la horticultura y su posicionamiento en la economía argentina.

Relevancia de la actividad en la actualidad

Galmarini explica que la horticultura es una actividad intensiva, ocupa menor superficie que otras actividades agrícolas, pero aporta gran valor agregado. En Argentina se destinan cerca de 30 millones de hectáreas a la agricultura y de éstas sólo el 2% a la producción hortícola; sin embargo la producción de hortalizas representa alrededor del 11 % del producto bruto agrícola del país. La superficie implantada varía de año en año, dado que gran parte de los cultivos son anuales.

“La horticultura nacional abarca alrededor de 600.000 hectáreas y ocupa alrededor de 10 millones de jornales por año, lo que la transforma en una de las actividades de mayor valor social. Especies como ajo, batata, cebolla, lechuga, papa, pimiento, poroto seco, tomate, zanahoria y zapallo, concentran más del 85 % del valor de la producción. Alrededor del 93 % de la producción nacional de hortalizas se destina al mercado interno y el restante 7% se exporta, generando alrededor de 230 millones de dólares en divisas al país”, señaló.

Entre las diez principales especies cultivadas por su volumen a nivel mundial, aparecen tres cultivos hortícolas, la papa, la mandioca y la batata, siendo el más importante el de papa que aparece detrás de la caña de azúcar, arroz, maíz y trigo. Sin embargo, el consumo de hortalizas se destaca no por su cantidad, sino por su aporte nutritivo, nutracéutico y al sabor de la dieta.

El 90% de la producción nacional se consume en fresco y se comercializa en mercados mayoristas, verdulerías e hipermercados, el restante 10% se industrializa. El destino más importante es la industria conservera, aunque merece destacarse lo derivado a la industria del congelado y del deshidratado y en menor medida al encurtido y la molienda.

En muchas zonas productoras surgen problemas ambientales vinculados a los recursos naturales. La escasez de agua hace que la eficiencia en el uso de la misma sea una prioridad, problemas de salinización y contaminación de suelos también son acuciantes.

Algunas líneas de acción recomendadas

Galmarini explicó que es necesario identificar y caracterizar las fuentes de pérdida de competitividad, concentrando la acción en aquellas en que predomine el componente tecnológico, maximizando el aprovechamiento de las ventajas geográficas y agro ecológicas comparativas de las diversas zonas hortícolas de Argentina en términos de penetración a los mercados internacionales, y desarrollar calidades específicas en hortalizas con potencial exportador (productos diferenciados no tradicionales, integrados y orgánicos).

“La diferenciación de hortalizas por su potencial benéfico para la salud humana, con el consiguiente valor agregado para el productor y el consumidor. Promover la resolución de los problemas de mayor gravedad y urgencia que limitan la producción de hortalizas y el acceso de las mismas a los mercados internacionales de las principales cadenas hortícolas, atendiendo a sus particularidades y problemáticas específicas son las prioridades”, reflexionó el ingeniero.

“El consumo diario en Argentina ronda los 140 gramos por habitante, lejos de lo aconsejado por la OMS, que recomienda 400 gramos por habitante y por día”, se lamenta Galmarini.

TIPOGRAFIA MAS CHICA

Claudio Galmarini es ingeniero agrónomo egresado de la Universidad Nacional de Cuyo, Magister en mejoramiento genético del Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza, Espaňa, y Ph. D. en genética y mejoramiento vegetal de la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos. Investigador de la Estación Experimental Agropecuaria La Consulta del INTA en el área de mejoramiento de genético de hortalizas. Coordinador del Programa Nacional de Hortalizas, Flores y Aromáticas del INTA. Investigador principal del CONICET. Profesor titular de Horticultura y Floricultura de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo. Docente de la Maestría en Cultivos Intensivos de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral, de las Maestrías de Agronegocios y de Horticultura de la Universidad Nacional de Cuyo. Se desempeñó como director de la Maestría en Horticultura de la Universidad Nacional de Cuyo. Actualmente, dirige la carrera de Doctorado en Agronomía de esa universidad.

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Luciana Sabina: La chacrense que hace historia

Autora de “Héroes y villanos”, esta joven lujanina indagó en los protagonistas argentinos del siglo XIX y escribió un libro resonante publicado por Sudamericana. Ida y vuelta en preguntas y respuestas con esta estudiosa del pasado muy presente en la actualidad.


-Naciste en Chacras y cursaste aquí tus estudios… ¿Qué representa este distrito para vos? ¿Qué recuerdos de ese pasado ligado a la infancia atesorás?

-Nací en Chacras, mi familia vive en el pueblo hace unos cien años, a punto de que uno de mis tatarabuelos plantó los inmensos pinos de la Plaza. Cursé mis estudios primarios en la Escuela Teresa O’Connor y los secundarios en la Panchito. Chacras representa mis raíces, mi lugar en el mundo. Estoy muy orgullosa de ser parte del pueblo. Recuerdo con mucho amor los veranos de mi infancia, las guerras de carnaval entre grupos de chicos y el pasar horas con mi bisabuela sentadas en la puerta de casa mirando el movimiento del pueblo, en plena calle Italia. También atesoro el recuerdo de los vecinos que ya no están y que poblaron mi infancia, es imposible no verlos de algún modo en las puertas de sus hogares cada vez que paso.

-¿Cómo surge tu pasión por la historia y qué hechos llaman tu atención? Tu mirada está puesta en la historia argentina, ¿en qué hechos o aspectos?

-En la Francisco Correas tuve una gran profesora de Historia, Elisabeth Lúquez, y desde los 13 años supe que era lo que quería estudiar. Mis intereses principales están en el marco de la Historia Argentina del siglo XIX, sobre todo en la figura de Domingo Faustino Sarmiento.

-Estudiaste en la UNCuyo. ¿Motivada por qué razones decidiste escribir y publicar tu libro “Héroes y Villanos”? ¿Qué podemos encontrar en sus páginas?

-La idea principal del libro es respetar el estatus científico de la historia. Muchos utilizan la historia como un panfleto militante, cuando el historiador no debe realizar recortes de diversos aspectos para demostrar lo que cree, sino buscar la verdad, reconstruir un hecho a partir de los registros existentes. El libro habla de héroes y villanos porque todos, en cierto modo, tuvieron algo de ambos. El maltrato dado, por ejemplo, a la figura de Sarmiento es el mejor ejemplo de cómo los historiadores pueden manipular el conocimiento. Este libro busca mostrar a los hombres y mujeres de nuestro pasado como lo que fueron: seres humanos con virtudes y errores, sin que eso quite valor a sus logros, todo lo contrario.

-¿Por qué pensás que este material ha resonado tanto a nivel nacional?

-Al ser publicado por una editorial de gran peso fue un proceso natural, creo. También el uso de las redes sociales, particularmente twitter, ayudó a que el material tomara impulso, ya que muchos periodistas de distintos lugares del país se interesaron y eso terminó volcándose en algunos medios.

Fragmento de “Héroes y villanos. La batalla final por la historia argentina”, de Luciana Sabina (Editorial Sudamericana)

“Los últimos años del Libertador transcurrieron en una casa de dos plantas, blanqueada. La pared de su dormitorio ostentaba el sable corvo con que sometió a España. Cuidaba el jardín poniendo esmero mientras las cataratas nublaban su vista. Hasta último momento habló sobre Cuyo y su gente.

Nunca dejó de amar a Mendoza -nos cuenta Rojas- y en el destierro la recordaba siempre, como si ella fuese toda la patria o algo necesario en su vida” (Rojas; 1948:134).

El 13 de agosto de 1850, de pie frente al canal de la Mancha, sintió un fuerte malestar. No quería quejarse, pero su hija advirtió todo, al acercarse lo sostuvo y preguntó si estaba bien. Con voz tranquila y en francés respondió: “Es la tempestad que me lleva al puerto”.

El sábado 17 amaneció en perfectas condiciones y se acercó a la habitación de Mercedes para que le leyese los diarios. Intolerables dolores de estómago lo atacaron y pidió acostarse en el lecho de su hija. Súbitamente solicitó a Balcarce que la alejara del cuarto, no quería que lo viese morir.

Expiró una hora más tarde, a los setenta y dos años, dejando en la orfandad a los suyos y a gran parte de América del Sur.”

Lola y Manuel Aporta, dos abuelos orgullosos.

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Rincón de Ciencia: ¿Para qué sirve la Bioética?

¿Nos sirve para mejorar nuestra calidad de vida? Para muchos un saber desconocido, la bioética nació con la convicción de echar luz sobre los nuevos problemas generados por la irrupción de las biotecnologías en la vida de las personas. Su objetivo: proteger los derechos de los pacientes y sobre todo el cuidado de la dignidad de la persona.

Por Dr. Alejandro Juan Maresca*

Sin querer y sin saber, ayer me encontraba conversando con mi  amiga y en un momento estábamos compartiendo varios temas en los que aparecieron una serie de cuestiones que involucran aspectos propios de la bioética que a ambos nos inquietaban y pensé que podía empezar esta columna, como debe ser, por el principio.  Es bueno preguntarse entonces: ¿Qué es la bioética? ¿Puede colaborar a mejorar mi calidad de vida?

Vamos por parte. La bioética, para muchos un saber desconocido, se ha desarrollado desde hace algunas décadas y su origen se puede encontrar en trabajos publicados en los Estados Unidos de Norteamérica y en la Europa continental. Nació con la firme convicción de colaborar en resolver una serie de problemas nuevos que se comenzaron a generar por la irrupción de las biotecnologías aplicadas a la vida de las personas. También contribuyeron a su formación algunas experimentaciones en seres humanos realizadas no solamente en los campos de concentración, sino también y, aunque parezca mentira, en los Estados Unidos.

No son lejanos los tiempos en los que hablar de biotecnología era casi cosa de ciencia ficción. Hoy casi todos hemos tenido alguna experiencia cercana a la aplicación de modernas biotecnologías. Baste solo por el momento mencionar el caso del llamado respirador artificial. Sin embargo, estas nuevas tecnologías aplicadas a la vida, los avances de la ciencia y el espíritu innovador innato en el hombre, que ha derribado fronteras insospechadas, nos han colocado en situaciones de las cuales no resulta fácil su salida y menos una respuesta única. Hace tiempo, pero no tanto, muchas decisiones eran solo dejadas en manos de los médicos porque… si él lo dice… es lo mejor…

La bioética nació procurando proteger los derechos de los pacientes y sobre todo el cuidado de la dignidad de la persona.

Pero en este camino existen quienes piensan que la bioética es una forma única de resolver una situación, una especie de mandato obligatorio para todos respecto de lo que está bien o mal. Entiendo que esto no es verdad y pensar así lleva a más problemas que los que se pretenden resolver.

La bioética es una disciplina destinada a generar un ámbito de análisis para lograr la mejor conducta posible en la resolución de un dilema en el que estén en juego derechos contrapuestos. Hay que tenerlo muy claro: es un ámbito de construcción, de aporte, no de crítica ni condena.

Su objetivo es la dignidad humana y su regla de oro es el respeto por la diversidad.

Así entonces, forman parte del debate bioético problemas generados en el principio, en la etapa intermedia y en el fin de la vida. Las cuestiones del principio de la vida se vinculan con las técnicas de fecundación asistida, la clonación de seres humanos o partes de estos, la crioconservación de embriones, el abandono de tales embriones, la adopción preimplantatoria, la investigación en embriones y su posible destrucción. No quedan fuera de esta problemática el diagnóstico preimplantacional, la elección o construcción genotípica, las malformaciones incompatibles con la vida extrauterina, la donación de sus órganos, la anticoncepción de emergencia y obviamente el enorme problema del aborto.

En el desarrollo de la vida, los problemas abordados comprenden las posibles elecciones de determinadas terapias, el rechazo de tratamiento, el derecho al conocimiento o no de la información clínica, el acceso ilimitado a la historia clínica del paciente, su consentimiento informado previo a la realización de determinados actos clínicos, la investigación en seres humanos, la aplicación de nuevas drogas o tratamientos o finalmente la posibilidad de ser donantes de material anatómico humano en vida.

Finalmente, en el momento en el que la vida se termina, también la bioética puede hacer su aporte colaborando con LA RESOLUCIÓN DE (o COLABORANDO A QUE SE RESUELVAN…) problemas vinculados a la limitación del esfuerzo terapéutico para no someter al paciente a terapias que sólo alargan la agonía y sin su consentimiento, a la posible ablación y trasplante de órganos, a la quita de los soportes desproporcionados para mantener algunas funciones y en fin, a los problemas que se generan cuando curar es imposible pero es necesario acompañar y aliviar el dolor.

Todos alguna vez hemos estado enfermos vivenciando personalmente la debilidad en la que nos sume la enfermedad aún cuando sea menor o pasajera. Seguramente todos hemos tenido la experiencia directa o cercana de tener que asistir a un hospital y ver los problemas que enfrentan pacientes cuya recuperación es cierta, otros para los cuales es dudosa y otros en los que es humanamente imposible. Tal vivencia nos sirve de oportunidad para analizar muchas cosas y en más de una, decidir cambiar algunos aspectos de nuestra conducta diaria. Sin embargo cuando la vida nos pone frente a situaciones límites, sea en su comienzo, en su devenir o en su fin, debemos enfrentar sentimientos encontrados que no nos permiten pensar con claridad.

El nuevo Código Civil y Comercial de la Nación ha incorporado normas trascendentales y que dan rango legal general a este tipo de conocimiento. Vale la pena conocerlo para ver hasta dónde la ley nos protege.

El aporte de la bioética o de los grupos destinados a tal fin pueden acercarnos elementos de juicio e ideas útiles para la adopción de difíciles respuestas pero que nos permitan seguir sanamente con nuestra vida o la de quienes nos sobrevivan. Sin condenas, sin castigo… sin precio.

Es claro que la bioética no resuelve por sí sola el problema, pero nos ayuda a pensar y luego nos aporta ideas, sin juzgarnos y menos aun condenarnos, para superar la crisis que significan algunas decisiones trascendentales en la vida. Así, en la medida en que estemos tranquilos y convencidos de que hicimos, razonada y fundadamente lo mejor posible, en ese momento crítico, estaremos mejorando nuestra calidad de vida y la de nuestro entorno.

Hoy es posible acceder a este tipo de asistencia que seguramente no curará nuestras enfermedades ni problemas vinculados a ellas pero nos permitirá vivir una vida más plena.

*Abogado. Miembro Comité de Bioética Hospital Luis Lagomaggiore. Mail: maresca.aj@gmail.com

Alejandro Maresca. Abogado. Miembro Comité de Bioética Hospital Luis Lagomaggiore.

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