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Editorial: Fiestas patrias, festivales y conmemoraciones -->

Editorial: Fiestas patrias, festivales y conmemoraciones

Es realmente notable la cantidad de efemérides que tenemos los argentinos. Es probable que las que corresponden a las fiestas patrias sean las que perduran en la memoria colectiva, porque desde la escuela elemental se enseñan sus fechas y lo que significan.

Sin embargo muchos jóvenes, y no tanto, no saben reconocer la diferencia entre dos sucesos históricos fundamentales de la historia argentina: el 25 de mayo de 1810 y el 9 de julio de 1816. Tampoco entienden cabalmente las letras y los significados de las canciones patrias más escuchadas: el Himno Nacional y Aurora.

Una hipótesis explicativa podría ser que mientras más lejano en el tiempo sucedió el hecho que se festeja, menos conciencia tenemos de su trascendencia. Algunas crónicas relatan cómo eran los festejos patrios en Buenos Aires alrededor de 1870. En esos momentos convergía, a lo que hoy es Plaza de Mayo, el pueblo con todas sus clases sociales reunidas por el mismo motivo. Y los festejos eran verdaderamente vistosos, con fuegos artificiales incluidos. Es que, seguramente, muchos de los asistentes fueron protagonistas, o sus padres o sus abuelos y habrán recibido oralmente la versión de lo que pasó un 25 de Mayo o un 9 de Julio. Comprendían y significaban por qué estaba el pueblo contento.

Sólo hemos mencionado dos fechas patrias que festejamos. Otras nos invitan a recordar días de muertes. El Día de la Bandera, 20 de junio, fecha del fallecimiento de su creador, Manuel Belgrano. El 17 de agosto, día de la muerte del General José de San Martín. Sucesos tristes para los próceres. Tal vez hubiera sido importante festejar el cumpleaños de San Martín que casualmente coincide con el día que Belgrano izó por primera vez la enseña patria en las barrancas del río Paraná: un 25 de Febrero.

También festejamos días que se originaron por sucesos trágicos que implicaron muertes de cientos de personas. El Día Internacional del Trabajador, masacre de obreros en Chicago, o el día Internacional de la Mujer con cientos de mujeres muertas en Nueva York, en sendos casos por reclamar derechos laborales. Estas fechas deberíamos considerarlas como conmemoraciones, es decir ‘memorar con’ no hay que olvidar jamás las disputas de los pueblos que luchan por sus legítimos derechos. Siempre debemos recordar para que la historia no se repita.

Del mismo modo podríamos considerar el 24 de Marzo, que nos retrotrae a 1976, día que oficialmente asume la conducción del país la dictadura más perversa y cruel de nuestra historia. Nunca más. Las generaciones que nacieron a partir de 1983 viven y disfrutan de la democracia como lo habitual y normal. Pero millones de compatriotas aún no pueden olvidar esos años de horror y asesinatos.

Deberíamos festejar a lo grande el 10 de Diciembre. Ese día, en 1983, asume un presidente democrático y las instituciones republicanas vuelven a funcionar. Festejemos la vida. Conmemoremos los mártires.

Fiestas patrias, incluidas las conmemoraciones, tenemos nueve en un año. Para terminar e invitar a la reflexión. En este espacio elegimos llamarlos “festivales”, aunque la mayoría son reconocidas como “fiestas nacionales” que cuentan con fondos provinciales y municipales. No vamos a nombrar a todas. Las más icónicas para Mendoza son la de la Vendimia y la de la Tonada. Pero hay más: la del Canto y la Cepa, Cueca y el Damasco, Puestero y la Doma, del Mate, del Cordero, de la Cosecha, del Mosto, del Melón y la Sandía, de la Nieve, del Agua…y siguen los festivales.

A propósito no olvidemos que el 11 de mayo cumple años nuestro querido departamento de Luján. Felicidades.

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Editorial: Mujeres en las noticias -->

Editorial: Mujeres en las noticias

El marzo 8 se conmemoró el Día internacional de la Mujer. Esa fecha dio lugar a diversos acontecimientos sociales y políticos. Marchas, reivindicaciones, recordatorios y eventos disímiles. Desde vestirse de luto hasta juntadas en bares o restaurantes para festejar. No deberíamos olvidar que esa fecha se eligió para no olvidar un hecho trágico, así como el Día internacional del Trabajo, que seguimos festejando con feriado y asaditos.

Foto: El Instransigente

En las redes sociales aparecieron muy disímiles visiones del Día de la Mujer. Uno insistía en no comercializar esa fecha, justamente porque se desvirtúa el significado. Y por ende no había que regalar flores ni bombones ni asistir a frívolos festejos. Otros, por el contrario, en tono más romántico reivindicaban la necesidad de reuniones para resaltar el papel de la mujer en todas sus facetas.

Un par de noticias nos demuestran la diversidad que existe en el mundo respecto del rol de la mujer.

Arabia Saudi lanza un Consejo de Mujeres compuesto íntegramente por hombres. Para las mujeres, pero sin ellas. (No es chiste)

Una provincia de Arabia Saudi presentó el Primer Consejo de Mujeres del reino en un acto presidido y copado por hombres. “En Al Qasim miramos las mujeres como nuestras hermanas y sentimos la responsabilidad de abrir nuevas oportunidades a su trabajo”, proclamó con orgullo el príncipe Faisal bin Mishal bin Saud, de 76 años y gobernador de la región, ante un auditorio repleto de hombres.

Las únicas mujeres que asistieron al encuentro lo hicieron a través de una videoconferencia desde otra habitación para preservar la estricta segregación por sexos que propugna la monarquía. (El Mundo. Francisco Carrión)

Como contracara leemos otra noticia, esta vez argentina.

Tres hermanas manejan una flota de 35 camiones de Tierra del Fuego: Myriam, Verónica y Analía Gloker.

Las tres representan al directorio de Gloker S.A. y Myvean S.A., dos empresas del rubro transportista. Fueron destacadas por medios especializados refiriéndose a “los desafíos que presenta el sector frente a una compañía liderada al 100% por el sexo femenino”. Emplean a más de 50 personas y cuentan con una flota de 35 camiones. (en ‘Apertura.com’).

Por último una noticia de Mendoza publicada en un matutino local en la sección “Correo de lectores”. En realidad es un sencillo y a la vez ilustrativo comentario de una joven que fue testigo de un lamentable episodio en un colectivo. Relata esta chica que viajando en un micro, al llegar a una determinada parada, dos mujeres mayores y un muchacho se acercan a la puerta para descender del mismo. Según indican las normas de urbanidad el joven les cede el paso a las señoras. La primera agradece el gesto y baja. La segunda mujer lo increpó feamente, no aceptó la deferencia y lo hizo bajar primero. (No es textual, pero cierto).

Nuestra reflexión final. Que la mujer no sea noticia en ninguno de los extremos sociales. La sumisión absoluta en Arabia no merece ningún comentario extra. Sólo reiterar que es verdad. Las hermanas de Tierra del Fuego, tal vez sea una excepción a la regla.

Las noticias no deberían advertirnos de lo que vivimos el día a día. Argentina es una sociedad machista. Falta mucho para superar ancestrales prejuicios que de reiterados parecen normales. No bastan leyes conseguidas para “reconocer” los derechos femeninos, ni alcanzarán mil marchas justificadas si no empezamos por nuestro propio hogar, en la escuela elemental, en las reuniones de amigos por entender y aceptar nuestras propias conductas como varones y mujeres.

No esperemos que otra página del periódico nos relate cruelmente algún caso de violencia de género o la violación de una niña. Empecemos por lo más sencillo, aunque nos lleve tiempo. Sabemos que los buenos frutos se cosechan luego de muchos años de paciencia y perseverancia. Pero al fin se disfruta lo sembrado.

Y no festejemos las tragedias, aunque el almanaque nos regale algún feriado. El 24 de marzo es una fecha trágica que nunca podremos olvidar.

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Editorial: El tiempo de no hacer nada -->

Editorial: El tiempo de no hacer nada

El martes 24 de enero, Clarín publicó en su contratapa uno de los tradicionales chistes del Negro Crist, reconocido humorista de origen cordobés. En el dibujo se ve a una señora con un carrito de supermercado paseando por la playa. La señora reflexiona: “un supermercado al aire libre, en la playa, con sombrillas son para mí las vacaciones perfectas”. Aparte de la ironía, la publicación funciona como disparador de análisis variados respecto de las conductas predominantes en amplios sectores de la sociedad.

Utilizar el tiempo de vacaciones para hacer exactamente lo mismo que hacemos el resto del año es una suerte de auto-robo que terminamos sufriendo en algún costado del cuerpo. Esa incapacidad de no poder desconectarse de la rutina, más que renovarnos el aire y lijar los cansancios, nos lleva a parecernos a aquel Sísifo de los griegos, condenado a subir eternamente una piedra a la montaña.

El autoengaño es una tendencia que nos descalifica permanentemente. Ahora: ¿Por qué tanta gente no puede dejar por unos días sepultadas obligaciones, rutinas, compromisos y demás verdugos que intentan desestabilizarnos durante todo el año? Se puede intentar una respuesta: así como nadie nos prepara para un divorcio -a veces ni para un casamiento- tampoco nadie nos prepara para el descanso. Ejercemos ese descanso porque hay una ley que –parece gracioso- nos “obliga” a descansar. Los trabajadores en relación de dependencia están “obligados” a planificar sus vacaciones; el tiempo de “no hacer nada”.

Ahora, durante ese “hacer nada”, ¿cambiamos el ritmo, se olvida la prisa y recobramos la cadencia lenta; recuperamos el placer de comer despacio y de saborear el café; nos permitimos la pereza…? Es importante darnos respuestas y definiciones para no perder el rumbo durante esos días. De lo contrario, como ha dicho alguien por allí, las vacaciones terminarán siendo como es, en algunos casos, el amor: las anticipamos con placer, las experimentamos con incomodidad y las recordamos con cierta nostalgia.

Es muy posible que el no saber parar tenga que ver con el no querer pensar, dicho esto como ejercicio de meditación. No hace falta hacer orientalismo; sólo hace falta desenchufarse de verdad. Por lo tanto, lo óptimo sería recluirse en sitios donde nadie nos conozca; sitios que no induzcan al desenfrenado consumo como lo hacen las ciudades. Salir de vacaciones para ver qué es lo que puedo comprar es algo así como escupir para arriba. Lo ideal es, por ejemplo, reencontrarse con la naturaleza, con una reconfortante soledad. Invertir tiempo en disfrutar las conductas de la naturaleza que –por ahora- se mantiene ajena a la locura consumista, ruidosa, alienante que proponen los sitios urbanizados.

Si se trata de “adquirir”, es mejor obedecer al pensamiento de Sócrates que asignaba a los ratos de ocio el más alto valor en la carrera de “comprar”. Vivimos demasiado atados a los méritos de la hormiga, la consideramos sabia y admirable a partir de innumerables fábulas. Sin embargo, parece que la sabiduría del bichito no es tanta, habida cuenta de su incapacidad para descansar plenamente.

Valgan, finalmente, los versos de Antonio Esteban Agüero para orientar un camino al descanso pleno. “Un día, siquiera, por semana/ensayemos el oficio humano/Paremos el reloj,/ocultemos el calendario;/no abramos periódico ni libro,/ni escuchemos radio,/y tomemos un ómnibus cualquiera/que nos conduzca al campo. Y una vez allí,/busquemos un sitio solitario,/entre pinos/y los álamos/a la vera del agua, si el arroyo/quiere ofrecernos su cristal cercano,/o en la abierta llanura donde el viento/galopa con los caballos./Y vivamos,/sí, nada más,/vivamos”.

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Editorial: Comencemos por lo pequeño que lo grande ya vendrá -->

Editorial: Comencemos por lo pequeño que lo grande ya vendrá

Viene dando sus últimos suspiros el 2016. Irremediablemente se termina según manda el almanaque. El tiempo es un continuo sin rupturas. Pero el hombre se empeñó en discontinuarlo. Entonces inventó diversas maneras de clasificar esas rupturas artificiales: los minutos, las horas, los días, los años…. Y junto a eso creó relojes y calendarios para ordenar el ayer en su memoria.

Estos días son proclives para pensar en hacer alguna especie de balance. Casi todos tenemos la sensación de que algo se acabó -ese lapso llamado año- y que algo nuevo empieza -otro año- y por alguna razón deseamos poner en una especie de imaginario libro contable el debe y el haber.

Tradicionalmente la editorial del último número del año la dedicamos al balance de los sucesos acontecidos en nuestro pueblo. Revisamos todo lo que nos prometieron las autoridades de turno y lo que realmente cumplieron.

Hoy la propuesta es otra. En lugar de mirar hacia afuera, a lo que hicieron o no  los otros, pensarnos a nosotros mismos. Podríamos decir que es un balance introspectivo.

No es difícil. Solo basta un poco de calma y “autosinceridad” para poner en el deber y el haber nuestras acciones y reacciones que nos marcaron este año.

Partimos de la premisa que todos deseamos un mundo mejor. Como el concepto mundo es abstracto y absolutamente abarcativo, sería importante que nos limitáramos solo a nuestros ‘pequeños mundos’: la familia, nuestros vecinos, el barrio, nuestro pueblo… Es que estos pequeños mundos sumados a todos los pequeños mundos de los demás constituyen todo el mundo.

Visto así, comprenderemos que al mundo lo construimos nosotros diariamente. La cuestión es que hacemos cotidianamente -¿qué hemos sido capaces de hacer durante este año para disfrutar de un mundo mejor?- para contribuir al bien común.

No pensemos en hechos heroicos o insólitos. Concentremos nuestra mirada en el día a día; lo habitual. Desde lo más sencillo y elemental hasta lo que podría ser trascendente.

¿Cuántas veces arrojaste basura a la acequia, como botellas, cajas, pañales, etc.? ¿Nunca? Sin embargo alguien lo hace porque cada vez que llueve se pone en evidencia esta mala costumbre.

¿Cuántas veces viste a un desalmado maltratando a un perro callejero y pasaste desentendido, total no era tu perro?

¿Cuántas veces viste a una anciana cargando pesados paquetes a la salida del supermercado y no te ofreciste a darle tu mano porque ibas apurado?

¿Cuántas veces pasaste junto a un árbol secándose y no le convidaste un poco de agua?

¿Cuántas veces te quedaste en el confort hogareño en lugar de asistir a una marcha para repudiar la violencia de género?

¿Cuántas veces fuiste capaz de convidar a tu mesa al mendigo hambriento que tocó el timbre de tu casa pidiendo algo para comer?

¿Cuántas veces cediste el asiento en el micro a un anciano?

¿Cuántas veces dijiste ‘perdón’, ‘gracias’, ‘me equivoqué’…?

¿Cuántas veces te fuiste dormir sin darle un beso a tu pareja o a tu hijo?

¿Cuántas veces no fuiste capaz de darle un abrazo a tu amigo del alma y decirle: ‘te quiero hermano y te necesito para ser feliz’?

En fin, cada uno en su pequeño mundo será capaz de que todos construyamos uno mejor. Comencemos por lo pequeño que lo grande ya vendrá.

“No hay infierno debajo de nosotros

por encima nuestro, solo el cielo…”

“Podrás decir que soy un soñador

pero no soy el único”

“Espero que algún día te unas a nosotros

y el mundo será un único lugar”

(Imagina John Lennon)

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Editorial de fin de año: Se va el 2016 -->

Editorial de fin de año: Se va el 2016

Este año que va deshojando la última hoja del calendario tuvo una serie de cambios políticos tanto a nivel mundial, nacional, provincial y departamental.

A primera vista se ve un alarmante avance de ideologías de extrema derecha, xenófobas y cuasi nazis en algunos de los países hegemónicos que son, en definitiva, los que tienen en sus manos el poder de manejar las reales políticas mundiales. Francia, Alemania y ahora Estados Unidos han mostrado claramente una tendencia preocupante: un exacerbado nacionalismo.

Seguramente el fenómeno de las migraciones masivas de personas que son víctimas de guerras civiles o de hambrunas consuetudinarias hacia países desarrollados de Europa puso en alerta a estos gobiernos que temen que sus intereses económicos se vean afectados.

Lo de EEUU es significativo. Ganó el candidato que en campaña prometió echar del país a los inmigrantes ilegales y construir un muro para evitar el ingreso de mejicanos a su país. Un multimillonario que obviamente nunca será solidario con los pueblos que sufren el hambre o la guerra. Eso votó la gente.

En nuestro país, luego de 12 años de gobierno del Frente Para la Victoria  hubo un cambio de orientación política. Un presidente que triunfó a base de promesas, aún en proceso, y en quien la opinión pública aún deposita su cuota de confianza.

En Mendoza también hay un cambio de rumbo luego de años de gobiernos del justicialismo. El gobernador tiene una buena imagen que trae como eficiente intendente de Godoy Cruz y hasta ahora ha dado muestras claras que va por un cambio profundo en la provincia. Sobre todo en áreas sensibles como la policía y la administración pública donde nunca faltaron denuncias de corrupción.

Finalmente, Luján de Cuyo también disfruta de un anhelado cambio luego de una intendencia del PJ para el olvido. De hecho lo que se hiciera se iba a notar inmediatamente. Hubo mucha desidia y abandono por parte de las anteriores autoridades.

Todas las autoridades que asumieron un año atrás coincidieron en algo: recibían, cada cual en su jurisdicción, un paciente descuidado y con muchos vicios arraigados. Cada cual empezó con el tratamiento que creyó más adecuado para recuperar al Estado. Veremos cómo evoluciona nuestro paciente -en realidad somos todos los argentinos- y cuán efectivos son estos remedios.

En Chacras hay mejoras notables. La limpieza de calles y recolección de basura, el arreglo de baches y pozos en muchas calles, el mantenimiento de la plaza. Sumemos el asfalto de arterias básicas para el pueblo y la intención de un ordenamiento vial. Todo esto es bueno. Veremos cómo resulta el anunciado plan de mejoramiento para terminar con el caos vehicular.

Según los códigos del nuevo urbanismo, surgido en las grandes ciudades del mundo, a la luz de los errores cometidos con los modelos adoptados en años anteriores, la consigna debería ser primero el peatón, luego los ciclistas y por último el automóvil, algo que sospechamos no se ha tenido en cuenta en el diseño macro del próximo plan de ordenamiento a implementar en nuestro pueblo. Lamentablemente se sigue legislando para el vehículo, como verdadero protagonista de las reformas. El hombre y el peatón siguen siendo meros accesorios.

Es seguro que nadie quiere que el plan fracase. Si resulta eficiente, el beneficio será para todos. Pero también estaría bueno que si los resultados no son los esperados, las autoridades municipales tengan el coraje de revertirlo. Hasta que logremos el ordenamiento ideal para este Chacras de Coria, nuestro lugar, tan especial -para todos y cada uno de los que acá vivimos-.

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Octubre: Más bicis, menos autos -->

Octubre: Más bicis, menos autos

Octubre es, seguramente, el mes más bello y agradable para disfrutar de Chacras. El invierno está en franca retirada y los fuertes calores veraniegos aún deben esperar su merecido turno. Sentimos deseos de recorrer las callecitas del pueblo pedaleando en la bicicleta, caminado o trotando tranquilamente. Parece algo tan sencillo, tan elemental pero cada día se torna en una odisea cada vez más compleja.

Gente en bicicleta. Guillermo Breccia es de los que prefieren circular en bici, apostando por la salud propia y del medio ambiente.

Chacras es el pueblo ideal para recorrerlo sin apuros, sin innecesarias prisas. Sus callecitas, callejones, sus arboledas y jardines nos invitan a un sencillo disfrute… Pero no,  es que cada día que transcurre hace más complicado y casi hasta imposible gozar del fundamental derecho de un paseo tranquilo por nuestras calles. Los automóviles, las imponentes camionetas y hasta los camiones intimidan tanto a ciclistas como a transeúntes. Pareciera que estamos sujetos a la ley de la selva: los grandotes y poderosos se apropiaron del terreno y usan y abusan de él a su antojo.

Esta situación la venimos padeciendo desde hace muchos años. De igual modo, desde este espacio la venimos criticando y denunciando permanentemente. Y lo seguiremos haciendo sin bajar jamás los brazos, aunque para algunos sea una quijotada.

Con cierta tristeza, sentimos que este caos que invadió al pueblo se pudo haber evitado hace muchos años. No era tan difícil. Y lo más grave es que era bastante previsible lo que hoy padecemos. Cualquier arquitecto, cualquier urbanista se hubiera dado cuenta fácilmente que el crecimiento comercial y urbanístico que experimentó Chacras en los últimos quince años era insostenible en el tiempo.

De ninguna manera nos oponemos a las buenas intenciones de esta gestión municipal que tuvo la iniciativa de comunicar y consultar a los vecinos sobre los cambios posibles para intentar alguna solución para esta compleja situación. Pero tampoco son suficientes las buenas intenciones. A grandes males grandes soluciones. Hace falta una decisión política seria.

El actual proyecto de ordenamiento territorial no podrá solucionar males de fondo, si no se le imprime esa voluntad a las acciones a implementar. Este es el momento ideal de producir el gran cambio paradigmático y atender con ideas innovadoras una problemática que nos sobrepasa a la comunidad y a las mismas autoridades. Pero es imposible esperar nuevas soluciones si seguimos atacando los viejos problemas con las mismas viejas y perimidas herramientas de siempre. Se debe dejar de legislar para el vehículo y en cambio diseñar la nueva ciudad poniendo al peatón y al ciclista en el foco de la atención. Es el paradigma urbanístico vigente y al que todas las ciudades del mundo que eligieron salvarse del ocaso están adhiriendo.

Cambiar el sentido de marcha de las dos principales arterias de acceso a Chacras de norte a sur y viceversa no arreglaría prácticamente nada. Es más, va a repetir en calle Loria el error cometido por falta de previsión en calle Italia, donde prácticamente ya no hay viviendas familiares, sólo comercios. En cambio en calle Loria sólo hay viviendas familiares y algún comercio. El sólo hecho de que los colectivos transiten por la, hasta ahora, tranquila calle, fastidiará a más de uno y le cambiará la vida para siempre, ya que de ahí a que se declare calle comercial hay sólo un paso. La historia de calle Italia se repite.

Se sabe también de un proyecto que consiste en abrir una calle -o callejón- que conecte Loria con Delhez a través de las vías donde hoy hay un espacio verde. Apelemos al sentido común. Si no desalentamos el uso del automóvil -hay muchas formas de hacerlo-, si se sigue permitiendo estacionar en cualquier lado de la calle, si de una buena vez por todas no habilitan las tan promocionadas ciclovías, si nadie controla el límite de velocidad nada va a cambiar.

Pero no hay que bajar los brazos. Usemos más la bici, caminemos hasta la verdulería y dejemos el auto bien guardado.

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Editorial: La cultura se construye entre todos -->

Editorial: La cultura se construye entre todos

El término ‘cultura’ deriva del latín: cultus: ‘acción de cultivar o practicar algo’, derivado de colere: ‘cultivar’, ‘cuidar’, ‘practicar’, ‘honrar’.

La cultura de un pueblo es el producto de años silenciosos donde cada integrante de la comunidad, conscientemente o no, va entretejiendo una invisible red que da identidad propia, que distingue a un pueblo desde su forma de expresarse, de bailar, de cantar, de comunicarse con los semejantes.

Algunos de los representantes que el pasado 8 de junio elaboraron el Manifiesto de la Red Cultural Chacras de Coria.

Esta ‘red’ tejida siempre en silencio y sin pretensiones económicas está mostrándose de alguna forma más visible e institucional en nuestro amado pueblo. Muchas instituciones se han organizado para seguir cultivando nuestro acervo cultural, para cuidarlo, difundirlo y promover su progreso.

Es un indicio importante que la máxima autoridad municipal haya manifestado públicamente su apoyo a este emprendimiento de la Red Cultural de Chacras de Coria. Y más importante aún es la voluntad y entusiasmo de las personas que la integran.

La familia Angelelli fue propietaria de los dos cines del pueblo. Uno estaba ubicado en la calle Mitre al 1400, daba funciones al aire libre durante las noches veraniegas y a la vez tenía un salón y servicio de banquetes, en él festejaron su casamiento muchos vecinos de Chacras.

El otro cine fue el Splendid, frente a la plaza, que proyectaba películas en dos o tres funciones los fines de semana. Esta familia decidió vender las instalaciones y cerrar definitivamente el cine. Luego, allí funcionó durante un tiempo un supermercado llamado ‘Para todos’ que no tuvo futuro.

El destino del salón pasó por varias gestiones. Hoy es el teatro Leonardo Favio donde seguramente será el lugar de encuentro y reunión de esta red cultural. El intendente de Luján de Cuyo prometió arreglar sus instalaciones y a la vez se mostró muy contento por esta hermosa iniciativa. Sabemos que nada se logra sin empeño y muchas ganas de trabajar.

Chacras cuenta con muchos ‘hacedores culturales’ algunos más visibles y otros desapercibidos. Músicos, actores, docentes, artistas plásticos, escritores, fotógrafos, deportistas, diseñadores. Todo proyecto demanda tiempo y constancia, pero la voluntad todo lo puede.

Un ejemplo claro es la Biblioteca Popular de Chacras, una de las mejores del departamento, que además de libros nos brinda diversas actividades culturales. No fue nada fácil y hubo de enfrentar muchas peripecias hasta poder establecerse definitivamente en su propio local. Esto es un logro de los vecinos que se empeñaron en concretar esta anhelada ilusión.

Ahora simplemente queda seguir trabajando sin pausas para que todos sigamos tejiendo la red cultural que nos identifique como pueblo: Chacras de Coria.

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Editorial: La amistad a ultranza -->

Editorial: La amistad a ultranza

Cada vez más, en este mundo ajetreado, encontramos personas solas, con rostros tristes y miradas perdidas. Están sentadas en el banco de una plaza o en algún bar. Tal vez no tienen con quién hablar ni con quién compartir sus pocas esperanzas. Y esta soledad, cada vez más frecuente, nos convierte en seres parcos, enjutos, indiferentes.

Seguramente nadie tiene ‘un millón’ de amigos, pero sí algunos pocos y buenos. A esos pocos es los que hay que cuidar y cultivar. No deberíamos nunca dejar por descontado que un amigo ya es por siempre y que por siempre lo será. La amistad es un regalo extraño.

Un hombre o una mujer nos brinda parte de su alma, nos la regala sin pedir nada a cambio, siembra dentro nuestro algo de su vida que quiere compartir. Es esa simiente la que debemos proteger y mimar. Porque los amigos surgen de la casualidad, no son buscados ni inventados. Un día aparecen y se instalan a compartir nuestras vidas.

Pocos días atrás festejamos “el día del amigo”. Muchos bares y hogares fueron el sitio elegido para congregarse. Comer y beber abundantemente. Estas reuniones son magníficas, divertidas y necesarias. La propuesta es pensar la amistad desde otra perspectiva.

No sólo festejarnos entre nosotros, los que nos sabemos amigos y disfrutamos de esa dicha, sino tratar de amigarnos con otras “cosas”. Ser amigos del medio ambiente, por ejemplo, abrazarlo imaginariamente y agradecer su aire y su agua y sobretodo protegerlo de sus enemigos. ¡Qué mejor amigo que un arroyo de aguas cristalinas que bajan desde la montaña sin contaminar!

¿O la sombra de un bosquecito de álamos en medio de una larga y agotadora travesía? En nuestro caso, particularmente en Chacras de Coria, sería indispensable amigarnos con nuestro pueblo. Desde hace algunos años vemos con indiferencia el deterioro que éste viene padeciendo. Como si lo hubiésemos dejado de querer, como si él nos hubiese hecho algo a nosotros para dejar de quererlo, para no sentirlo más como un amigo. Y así transitamos por sus veredas rotas, por sus calles atestadas de camiones y autos vociferantes de bocinas, con la indiferencia propia del que no rememora a su amigo de toda la vida.

Nuestro pueblo no tiene culpa alguna, somos nosotros los que dejamos de ser amigables con él. Pero siempre hay alternativas de reconciliación. No es un mero pedir perdón por las omisiones o errores ya cometidos sino de abrazarlo y encarar una nueva relación para que Chacras vuelva a ser aquel fantástico pueblo amistoso. Y no olvidar nunca que la amistad es una mágica sinfonía compuesta a dúo.

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Editorial: Lo único seguro es la inseguridad -->

Editorial: Lo único seguro es la inseguridad

Sale un joven estudiante, a la siesta, a esperar el colectivo que lo lleve a la Facultad. Camina distraído por calle Larrea escuchando música desde su celular. De repente lo abordan dos muchachos armados con cuchillos y le quitan la campera y el celular.

Una señora algo mayor sale del Banco antes del mediodía, cruza la Plaza y frente a la Iglesia, un ciclista le arrebata la cartera con el dinero de su jubilación.

Un vecino salió a cenar el domingo a las 22 hs y regresó a las 24 hs. Encontró la reja de entrada arrancada, la puerta destruida y el faltante de muchos bienes materiales. Nadie vio nada nadie escuchó nada.

Otro vecino dejó la camioneta a las 14 hs. estacionada por el lapso de 20 minutos sobre calle Aguinaga. Cuando regresó al vehículo advirtió que le habían sustraído un maletín con documentos varios. Nadie vio nada.

Ninguno de estos sucesos, que por cierto son absolutamente reales, fue noticia policial de ningún periódico. Es más algunos de los damnificados ni siquiera concurrió a la comisaría para realizar la correspondiente denuncia.

¿Quién de nosotros, de nuestros amigos o familiares no ha padecido algún incidente de inseguridad? Si de algo estamos seguros es que vivimos en un permanente estado de inseguridad. Y ya parece que no hay medidas de prevención que alcancen para nuestro propio resguardo. Vivimos encerrados entre rejas, colocamos alarmas y serpentinas electrificadas, atamos y encadenamos la bicicleta bajo candado… Y lo verdaderamente preocupante es que de a poco vamos asumiendo esta situación como algo natural, nos estamos resignando a la inseguridad como si fuera una fatalidad inevitable que algún día nos tocará experimentar. Ya nadie se asombra frente a estos sucesos, es más se comentan con la misma soltura como  cuando hablamos del clima. Ni la misma policía sabe a ciencia cierta cuántos atracos, robos o hurtos se producen a diario ya que muchas víctimas no creen que valga la pena perder el tiempo haciendo el burocrático trámite de la denuncia.

Lejos quedó aquel tiempo de Chacras de Coria apacible, donde los vecinos sacaban las sillas a la vereda y se reunían en hermosas tertulias acompañados por el mate. Lejos estamos de poder dejar la bici en la puerta de la panadería sin haberla atado al árbol; muy lejos el de caminar distraídos a la media noche por cualquier callecita del pueblo. Nos atemorizaron, nos encerraron en nuestras propias viviendas y parece que ya estamos resignados a vivir así.

Las autoridades siempre prometen soluciones y se comprometen a tomar medidas pero nada mejora. Por otro lado también nos preocupa la falta de solidaridad entre los propios vecinos. ¿Cómo es posible que nadie nunca ve ni oye nada cuando están destrozando y arrasando la casa de al lado? Nadie quiere “meterse” en problemas. Cada uno cuida lo suyo. Deberíamos ser capaces de formar una red solidaria contra la inseguridad, de organizarnos con alarmas comunitarias, de avisarnos mutuamente cuando vemos caras o movimientos sospechosos en nuestra cuadra. No es difícil. En algunos barrios ya lo están implementando y algo mejoró. Pero debemos dejar de sentir que lo “único seguro es la inseguridad.”

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Tiempos Modernos: La Editorial de este mes -->

Tiempos Modernos: La Editorial de este mes

En 1936 Charles Chaplin escribe, dirige, musicaliza y actúa en un memorable film, en blanco y negro: ‘Tiempos modernos’. Básicamente  la película muestra la alienación de un hombre sometido a un trabajo en una planta industrial. Sólo tenía que apretar una tuerca en una línea de producción. La revolución industrial traía nuevas formas de producción. En el lugar del trabajo nadie habla con nadie. Son muchos pero a la vez están solos. Ninguno es feliz.

Salvando las distancias hoy vivimos, disfrutamos y padecemos la ‘revolución tecnológica’. Es algo fantástico. Con un celular, una tablet, una computadora hogareña, un MP 4, etc., etc… conseguimos prácticamente todo. Al menos eso sienten muchos de los usuarios de estos aparatos. Supuestamente esto haría feliz a miles de personas. Por eso se promocionan y se consumen cada vez más.

Al igual que Chaplin atrapado en una nueva tecnología revolucionaria hoy vemos a muchos niños, jóvenes y adultos cuasi presos de esta nueva revolución industrial.

Basta con ser un poco observador. Subimos a un colectivo y de cada diez pasajeros ocho llevan un auricular en el oído. No saludan, se sientan a tu lado y siguen conectados a su mundo. ¿Cuál será?

Caminamos diez cuadras por cualquier sitio y vemos personas distraídas, como enajenadas tocando ávidamente teclas para decir algo y tropiezan y pasan al lado de un amigo y no lo ven. Ven el aparato que es más importante que las personas.

La tecnología es muy buena, indispensable. Es un instrumento pero no un fin. Como cuando se pudo inventar la rueda o el cuchillo. Ahora bien, el cuchillo sirve tanto para cortar un exquisito trozo de asado como para asesinar a una persona. Todo depende de quién lo utilice.

No se trata de vivir apegados a la nostalgia (“deseo doloroso de regresar”) sino de repensar en nuestro diario vivir. Sí, la propuesta es reflexionar juntos cómo nos comportamos como amigos, padres, vecinos o hijos.

Con un dejo de tristeza vemos que cada cual atiende lo suyo. Seguramente este neoliberalismo nos está inculcando que individualmente podemos ¿progresar?, que es el esfuerzo de cada individuo el único camino al éxito. Como en ‘en el gran pirulero cada cual atiende su juego’

Casi nadie silba por las calles como antes, nadie va entonando alguna canción.

Tal vez la vayan escuchando sólo en su oreja. Pero las canciones más hermosas son las que podemos compartir, cuando algún amigo desafinado toma una guitarra y un coro cómplice disfruta de ese instante.  Y es el momento del aplauso y del regocijo.

Se nos están yendo minutos irrecuperables de nuestra efímera vida sin disfrutar de lo más hermoso que poseemos: la comunicación y la solidaridad con nuestros semejantes.

No es difícil ni imposible. Vecino, cuando camine por las veredas de Chacras, si no tiene tanta prisa, salude, pregunte por la familia; si entra al almacén primero ‘buen día, ¿cómo fue la mañana’? y luego haga su pedido sin un botón en su oído.

Y si se encuentra con un amigo dele un abrazo fuerte y diga ‘te quiero y te necesito amigo’. Luego vaya silbando bajito con el alma plena de dicha.

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