Sobre el Piedemonte y las lluvias de verano

He leído un artículo que se le hizo al ingeniero Toledo, publicado en un diario de Chacras de Coria años atrás, en el cual se explaya con respecto a los peligros aluvionales actuales que considera, afectan al piedemonte.

Por Sergio de la Torre, Médico Veterinario y Habitante del Piedemonte. La Crucesita

Recuerdo que el 4 de enero del 1970 cayeron 105 mm. de lluvia en una hora, provocando que el Dique Frías, que se encontraba en muy malas condiciones de mantenimiento, se rompiera y Mendoza fuera víctima de un aluvión que le costó la vida a 21 personas. Si en vez de un dique hubiese habido un gran pozo de absorción, este aluvión no hubiera ocurrido, hubiese bajado mucha agua pero no toda junta de repente, como ocurrió.

Desde entonces no han vuelto a padecerse episodios similares. Ni siquiera el 14 de febrero de 2007, cuando cayeron 85 mm. de lluvia en el Dique Cipolletti (74 mm. en una hora), 51 mm. en Chacras de Coria (Facultad de Ciencias Agrarias, dato de la estación del SMN), 31 mm. en La Crucesita y 34 mm. en el puesto El Peral.

¿Por qué durante 40 años no se ha repetido el fenómeno aluvional, a pesar de las fuertísimas lluvias que se producen casi todos los veranos? La respuesta surge simple y clara: porque las obras de hidráulica y sus desagües están bien planificadas y bien ejecutadas.

Haciendo un poco de historia, podemos recordar que la primera obra antialuvional fue el pozo que existía hasta principios de siglo en la Plaza Independencia (pozo de absorción, donde ahora está la fuente), que cada verano frenaba las grandes lluvias que bajaban por el entonces Río Seco que hoy es la calle Emilio Civit. Otra gran obra antialuvional fue la del Parque Gral. San Martín, creado en forma de escudo mediante la inserción de miles de árboles y de otro gran pozo (otra gran fosa de retención) que recibía el agua de las lluvias de verano, y que hoy es el lago del Parque. Estas dos obras primigenias permitieron que el agua que bajaba de la montaña cada verano pudiese contenerse en el grado suficiente como para urbanizar desde el ferrocarril hasta el Parque, sin mayores riesgos.

Más adelante se llevaron a cabo otras grandes obras de ingeniería, tales como los desagües que rodean al Barrio Bombal, el gran desagüe que bordea la Universidad Nacional de Cuyo y muchos otros que se proyectaron y llevaron a cabo después del gran aluvión del 4 de enero de 1970.

Más acá en el tiempo, en 1977, se construyó el “colector antialuvional escudo”, bajo la dirección del ing. Vera. Esta fantástica obra de ingeniería desvía casi toda el agua de lluvia torrencial que baja del piedemonte de Las Heras hasta el Río Mendoza, y trabajando en consonancia con el Dique Potrerillos permite que Luján de Cuyo, Chacras de Coria y parte de Godoy Cruz estén bien protegidos de eventuales aluviones. Esta obra monumental que es el colector escudo no fue tenida en cuenta, ni siquiera mencionada en el artículo que comento. Pero, ¿por qué  se ignora semejante obra?

Tal vez porque quien escribió el artículo en cuestión no la conoce personalmente y no ha advertido su verdadera magnitud, sin captar sus virtudes (es más ancho y profundo el Cacique Guaymallén).

No intento con esta nota sembrar suspicacias que relacionen el color político del gobierno que construyó el colector escudo (ejecutado en la época de Menem), pero en mi condición de habitante del piedemonte por más de veinte años, puedo asegurar que Mendoza está bien defendida hidráulicamente gracias a las gestiones anteriores.

En cada tormenta de los últimos veinte años he salido a buscar su epicentro en El Challao, La Crucesita, o el lugar donde éste se produzca, para seguir el curso de agua hasta su desembocadura en el canal Cacique Guaymallén, por lo cual conozco detalladamente su comportamiento.

Camino esta tierra de día y de noche, he subido cerros, he trotado por ella entrenándome y también la he recorrido a caballo, y siempre, siempre he visto bajar el agua de las grandes tormentas por las acequias naturales.

Si se desea protección adicional, bastará con que se hagan nuevas fosas de contención (o trampas de agua), mucho más eficientes, económicas y fáciles de construir que los diques propuestos en dicha nota, con técnicas del siglo pasado que hoy ya no se usan en el mundo.

Aprovecho este escrito para exhortar a la clase gobernante a que los puestos claves de la dirección hidráulica sean ganados por concurso (los mejores). Pronto yo no estaré, ni los de mi generación, en este medio ni en esta tierra. Me duele que se hagan emprendimientos faraónicos que casi no hacen falta, para justificar años y años de escritorio que pagarán las próximas generaciones, seguramente con créditos. Cambiemos. Llegó la hora de cambiar.

Invito al ing. Toledo y a quien corresponda a que recorramos juntos las zonas que menciono y debatir en el piedemonte, con honestidad intelectual al respecto, de manera que se convenza que los más de 40 años sin aluviones evidencian una realidad totalmente ajena al “calendario maya” expuesto.

1 Comentar este artculo

  1. MANUEL MIR Dijo:

    EXCELENTE EXPLICACION DE SERGIO DE LA TORRE

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