Rincón de Ciencia: Resignificando la Menopausia

Una etapa de cambios físicos, emocionales, nuevos objetivos y oportunidades.

Por la dra. Myriam Laconi, Investigadora de CONICET

La biología reproductiva de la mujer atraviesa varias etapas de evolución y cambios constantes desde la niñez pasando por la pubertad y luego de décadas, cuando se alcanza la menopausia. Algunos hablan de esta última como “pérdida de” la capacidad reproductiva, lo que es una mera reducción de la biología femenina.

En cada etapa del desarrollo se requiere de la capacidad de “adaptación” a los cambios, y aparece la oportunidad de reinventarse disfrutando de lo nuevo como un escalón más en el desarrollo de cuerpo-mente-alma. Esta visión, resignifica el término menopausia.

Es clave revalorizar el cuerpo, las sensaciones y los sentimientos que en la menopausia se basan en la experiencia de vida. El género femenino es una entidad maravillosa de la biología. Las fluctuaciones hormonales cíclicas del ovario impactan en el cerebro y en toda la fisiología de la mujer a lo largo de su vida.

Estos cambios son fuertes y constantes. En los seres humanos la diversidad es inmensa, de modo que hay mujeres que no padecen ningún síntoma ni en las menstruaciones ni en el período peri menopáusico, mientras que otras los sufren a todos con respuestas emocionales y físicas extremas, al punto de requerir medicación.

Los disparos hormonales causan a veces alteraciones en la ansiedad, sensibilidad, sueño, cambios en el metabolismo, irritabilidad, deseos incontenibles de llorar; otros días, los estrógenos aportan energía, sensualidad y vitalidad gracias a que encienden todos los motores.

Tremenda admiración produce el género femenino, que se adapta a estos cambios permanentes. Así es como las variaciones hormonales a lo largo de la vida de una mujer son “fisiológicas”; nuestro cuerpo está preparado para el embarazo, la menstruación y la menopausia. Pensar en estas etapas como “enfermedades” es un error.

A medida que la mujer madura, sus células reproductivas, los ovocitos, la acompañan en el desarrollo y van perdiendo su capacidad de generar un embrión tras la fecundación. La época reproductiva “óptima para la reproducción” va entre los 20 y los 35 años, y a los 50 empieza a prepararse para disfrutar de otras experiencias fabulosas. La biología es muy sabia.

Los cambios físicos van acompañados por cambios emocionales en absoluta sintonía, como una orquesta tocando a Mozart. Por eso es preciso escuchar e interpretar las señales del cuerpo. No todo es “reproducción para una mujer”. Las mujeres en esta etapa suelen convertirse en cabezas de grupos, vitales, maduras, buenas consejeras, amigas, madres, algunas abuelas, piezas vitales de la sociedad.

Hay una mirada diferente de la vida, desde una perspectiva más simple y serena, viajas más liviana y disfrutás con plenitud lo que elegís. Hay situaciones que duelen menos y te importan menos. Es vital construirse  una buena vida día a día. El reloj biológico indica cambios y va mostrando qué es lo mejor en cada etapa. Una mujer en los 50 y pico es un conjunto armonizado de sintonías que vibran, una fábrica de cientos de procesos trabajando sin descanso.

Abandonar el trauma y alivianar la carga, dejar fluir la tristeza y fortalecerse aprendiendo a disfrutar de los beneficios de cada momento es una buena manera de resignificar la menopausia. Reinventarse y entender que la vida es demasiado breve como para preocuparse por situaciones que pasarán igual, es biología básica y pura, cada minuto cuenta; no vale la pena desperdiciarlo resistiéndose a ello.

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