Archivo | enero 2nd, 2018

Opinión: Sobre la ley del Pedemonte -->

Opinión: Sobre la ley del Pedemonte

Baglietto tiene una hermosa canción que dice “quien quiera oír que oiga”. Yo sostengo que es necesario y urgente escuchar otras voces respecto al tema del título. Es fácil comprobar que del otro lado de la cordillera, todo el pedemonte chileno está plantado y urbanizado. Y solamente nos separa la Cordillera de los Andes, que al mismo tiempo nos hermana y provoca idénticos problemas, pero las soluciones que encontramos no son similares.

Por Sergio de la Torre

De este lado de la misma cordillera que ellos urbanizan, nosotros padecemos la prohibición de construir y sembrar, y las consecuencias negativas son para nosotros, no para ellos. Por ejemplo: las fincas productivas de la zona del valle se destruyen para construir viviendas por el valor inclinado del metro cuadrado; la gente de todas maneras se instala y construye en el pedemonte, pero las dificultades que se le imponen para escriturar le impide sentir seguridad en su inversión y por eso todo es precario.

Es urgente e impostergable una planificación adecuada, que comience por reconocer que la Ley del Pedemonte es obsoleta, ya que no se ha cumplido con ninguno de los requerimientos que la misma ley previó, y ninguna ventaja surge de su pretensión para mantenerla como si estuviera vigente.

Téngase presente que hace más de cuarenta años que Mendoza no padece un aluvión, a pesar de las grandes lluvias que ha sufrido en tan largo período. Y eso se debe a que las aguas fueron, y son, bien canalizadas por sistemas de grandes canales que Mendoza tiene gracias a las obras de hidráulica llevadas a cabo, que han demostrado su eficiencia en cada verano.

Las circunstancias que motivaron esa ley se han modificado: hoy tenemos el Colector Escudo, al que solamente le faltan ochocientos metros para ser terminado, y al Dique Potrerillos. Entre ambos la protección hidráulica de Mendoza está garantizada.

Además, hay que entender que la urbanización del Pedemonte es insoslayable, porque la gente desea vivir cerca de la ciudad, en ese balcón natural donde hasta el aire es más puro, pero resulta que desde la calle Belgrano –por donde pasa la línea del ferrocarril- para arriba, todo es pedemonte.

Obviamente no es el pedemonte al que se refiere la ley, pero originalmente lo fue. Por eso crearon las primeras protecciones anti aluviones de Mendoza: la Plaza Independencia y el Parque General San Martín.

Así es, originalmente la Avenida Emilio Civit era un gran río seco por el cual bajaba mucha agua cada verano, y donde está actualmente la fuente de la Plaza Independencia era un gran pozo de retención. De allí se extraía material de arrastre para la construcción de la época. Con el pozo -o trampa de agua- se conseguía también una importante defensa anti aluviones, porque detenía grandes cantidades de agua.

El Parque Gral. San Martín, por su parte, fue proyectado en forma de escudo ya que en su lago desembocan ríos secos. En 1938 -cuando fueron proyectados los diques anti aluviones- no existía tanta tecnología pero realizaban excavaciones o trampas de agua, como existe hoy. Los trampas de agua son mucho más ecológicas y simples de realizar -calculando la lluvia de los 100 años-.

También el arbolado fue plantado en forma de escudo para que atajara las grandes lluvias. Por eso cumple una función, además de estética y recreación, de defensa aluvional.

Con el correr del tiempo, administraciones más recientes se ocuparon del tema con el Colector Aluvional Escudo, e incluso con el dique Potrerillos.

El Colector Aluvional Escudo, ubicado al Oeste de Chacras de Coria, es una obra maestra de ingeniería que desvía el 80% del agua que antes bajaba en la zona hacia el Río Mendoza. Por su parte, el dique Potrerillos también cumple la función de gran defensa aluvional de Cacheuta y de los barrios de Luján de Cuyo, construidos en la margen del Río Mendoza.

Por último, la pretendida defensa de las zonas mediante la Ley del Pedemonte, abarcó un espacio tan inmenso que el Estado no ha podido hasta hoy -ni podrá en el futuro- pagar semejante expropiación.

Por eso sugiero achicar la zona que se pretende proteger, permitiendo que las expropiaciones realmente se produzcan teniendo en cuenta el uso real de la tierra.

El resto del Pedemonte, el más cercano a la ciudad, está listo para su disfrute con el manejo adecuado, tal como sucede en Chile, confiando en las obras de ingeniería que ya existen, en el respeto por las acequias naturales y en la adecuada planificación. Tal como se hizo en Buenos Aires con Puerto Madero, un antiguo basural que hoy se ha convertido en un ejemplo de urbanización y calidad de vida.

De este lado de la misma cordillera que ellos urbanizan, nosotros padecemos la prohibición de construir y sembrar, y las consecuencias negativas son para nosotros, no para ellos. Por ejemplo: las fincas productivas de la zona del valle se destruyen para construir viviendas por el valor inclinado del metro cuadrado; la gente de todas maneras se instala y construye en el pedemonte, pero las dificultades que se le imponen para escriturar le impide sentir seguridad en su inversión y por eso todo es precario.

Es urgente e impostergable una planificación adecuada, que comience por reconocer que la Ley del Pedemonte es obsoleta, ya que no se ha cumplido con ninguno de los requerimientos que la misma ley previó, y ninguna ventaja surge de su pretensión para mantenerla como si estuviera vigente.

Téngase presente que hace más de cuarenta años que Mendoza no padece un aluvión, a pesar de las grandes lluvias que ha sufrido en tan largo período. Y eso se debe a que las aguas fueron, y son, bien canalizadas por sistemas de grandes canales que Mendoza tiene gracias a las obras de hidráulica llevadas a cabo, que han demostrado su eficiencia en cada verano.

Las circunstancias que motivaron esa ley se han modificado: hoy tenemos el Colector Escudo, al que solamente le faltan ochocientos metros para ser terminado, y al Dique Potrerillos. Entre ambos la protección hidráulica de Mendoza está garantizada.

Además, hay que entender que la urbanización del Pedemonte es insoslayable, porque la gente desea vivir cerca de la ciudad, en ese balcón natural donde hasta el aire es más puro, pero resulta que desde la calle Belgrano –por donde pasa la línea del ferrocarril- para arriba, todo es pedemonte.

Obviamente no es el pedemonte al que se refiere la ley, pero originalmente lo fue. Por eso crearon las primeras protecciones anti aluviones de Mendoza: la Plaza Independencia y el Parque General San Martín.

Así es, originalmente la Avenida Emilio Civit era un gran río seco por el cual bajaba mucha agua cada verano, y donde está actualmente la fuente de la Plaza Independencia era un gran pozo de retención. De allí se extraía material de arrastre para la construcción de la época. Con el pozo -o trampa de agua- se conseguía también una importante defensa anti aluviones, porque detenía grandes cantidades de agua.

El Parque Gral. San Martín, por su parte, fue proyectado en forma de escudo ya que en su lago desembocan ríos secos. En 1938 -cuando fueron proyectados los diques anti aluviones- no existía tanta tecnología pero realizaban excavaciones o trampas de agua, como existe hoy. Los trampas de agua son mucho más ecológicas y simples de realizar -calculando la lluvia de los 100 años-.

También el arbolado fue plantado en forma de escudo para que atajara las grandes lluvias. Por eso cumple una función, además de estética y recreación, de defensa aluvional.

Con el correr del tiempo, administraciones más recientes se ocuparon del tema con el Colector Aluvional Escudo, e incluso con el dique Potrerillos.

El Colector Aluvional Escudo, ubicado al Oeste de Chacras de Coria, es una obra maestra de ingeniería que desvía el 80% del agua que antes bajaba en la zona hacia el Río Mendoza. Por su parte, el dique Potrerillos también cumple la función de gran defensa aluvional de Cacheuta y de los barrios de Luján de Cuyo, construidos en la margen del Río Mendoza.

Por último, la pretendida defensa de las zonas mediante la Ley del Pedemonte, abarcó un espacio tan inmenso que el Estado no ha podido hasta hoy -ni podrá en el futuro- pagar semejante expropiación.

Por eso sugiero achicar la zona que se pretende proteger, permitiendo que las expropiaciones realmente se produzcan teniendo en cuenta el uso real de la tierra.

El resto del Pedemonte, el más cercano a la ciudad, está listo para su disfrute con el manejo adecuado, tal como sucede en Chile, confiando en las obras de ingeniería que ya existen, en el respeto por las acequias naturales y en la adecuada planificación. Tal como se hizo en Buenos Aires con Puerto Madero, un antiguo basural que hoy se ha convertido en un ejemplo de urbanización y calidad de vida.

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Pequeños futbolistas con pasión -->

Pequeños futbolistas con pasión

La escuelita de fútbol infantil Liga Crack, cuyos objetivos formativos se basan en promover valores y buenos hábitos en nuestros niños organizó su Torneo de fin de año con el agregado de que “los integrantes disfruten del fútbol y la sana competencia de una manera recreativa y sin violencia”. El equipo de trabajo de Liga Crack es comandado por Nicolás Martin, los árbitros Segundo y Nazareno Maldonado, el administrador Facundo Gaviola, el planillero Facundo Santin y la pequeña Abril Martin.

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La gran hazaña de Gonzalo Peñalva en el Everest -->

La gran hazaña de Gonzalo Peñalva en el Everest

“Namasté” es el cordial saludo de esos hombres y mujeres inclinados sobre los campos de arroz, mientras realizan su silenciosa tarea de largas horas cada jornada, desde la mañana hasta la noche. Es el momento en que levantan sus cuerpos, fijan su mirada a su alrededor y agitan sus brazos en testimonio de bienvenida y amistad al paso de esos 59 atletas llegados de distintos países del mundo que participan de la Everest Trial Race.

Por José Félix Suárez – Especial para CORREVEIDILE

Se trata de una nueva edición de la travesía más difícil del mundo, en la que se deben recorrer 160 kilómetros en seis días de complicada y extenuante marcha a los pies del Everest, la montaña más alta del planeta con sus impenetrables 8.848 metros de altura, que se ubica imponente en la parte central de la Cordillera de los Himalayas en la frontera con Nepal y el Tibet.

La competencia en que toma parte nuestro vecino, empresario y deportista Gonzalo Peñalva, gerente de The Sportsman y Piedrabuena, que feliz y extenuado logra completar el recorrido pleno de accidentes geográficos, entre ascensos y descensos que exigen el mejor estado físico y la máxima concentración posible. El ha cumplido sus metas y objetivos, para los que se preparó con gran responsabilidad con el apoyo de su profesor Federico Fader, especialista en entrenamientos de alto rendimiento.

Gonzalo logró la hazaña, entró en la historia de una prueba única y apasionante, y en la propia línea de llegada descargó por Facebook toda su ansiedad y emoción contenida durante esos seis interminables tramos que han provocado una enorme cantidad de abandonos: “Este esfuerzo, este entorno y esta cultura te hacen valorar lo importante. Gracias y mil gracias a todos ustedes por apoyarme, ya agradeceré personalmente a cada uno, pero no puedo esperar ni un minuto sin agradecerte a vos, Pauli, te quiero. A mi entrenador, Fede Fader, por mucho más que entrenarme”.

Conmovido mensaje de un ser humano más que agradecido, protagonista de una aventura que parecía imposible y que ha convertido en realidad con su esfuerzo, respuesta que ahora lo ha transformado en un verdadero y auténtico sportsman del deporte, luego de otras experiencias coronadas con la misma voluntad e idéntico espíritu: automovilismo -integró el primer grupo de mendocinos que corrió el Dakar del 2011-, ciclismo y natación hasta que descubrió en el running el nuevo desafío que buscaba.

Los Himalayas

“Namasté”, “Namasté” repiten entre los arrozales esos seres anónimos de rostros curtidos y quemados por el sol, sorprendidos por la presencia de los 59 deportistas que aparecen ante sus ojos, provistos con su bolsa de dormir, los bastones que deben utilizar para atravesar las zonas de escaladas más dificultosas, sus abrigos y algo de comida que llevan en sus mochilas -y que no pueden pesar más de seis kilos-.

La marcha continúa a buen ritmo con el nepalés Suman Kulung, que será el postrer vencedor a la cabeza, mientras Gonzalo, que es el único argentino inscripto, se mantiene en el grupo más calificado. Los competidores se encuentran al pie de los Himalayas, la cordillera que se extiende Oeste a Este desde Afganistán hasta Birmania en una franja de aproximadamente 2.500 kilómetros, de 14 cumbres de más de 8.000 metros y cerca de otros 70 picos de más de 7.000 metros. Donde además del gigante Everest, casi en la misma línea de ese infinito horizonte vestido de blanco por las nieves y hielos eternos, asoma también el Dhaulagiri con sus  8.172 metros de altitud. Además a la distancia los cerros K2 (Chogori), Kangchen, Junga, Lhotse, Makalú, Cho Oyu, Manaslú, Nanga, Parbat, Annapurna, Gasherbrum I, Broard Peak, Gasherbrum II y Xixabangma.

Al pie de esas montañas de roca pura aparecen los valles formados por los ríos Kaly Gandaky, Myagar Khola y Myandgy Khola. Como si fuera una postal, el paisaje es verde, muy verde, rodeado de típicos poblados, antiguos templos, vastos arrozales, altos collados y callados agricultores. Es la gente del cielo -del propio Himalaya, de las montañas-, es la gente del valle (de la tierra). Son los nepaleses y los tibetanos, los que también cantan cuando la caravana de la Everest Trial Race profana la soledad y tranquilidad de sus dominios. Se trata de un mundo milenario por su historia, su cultura, sus costumbres, su gente.

Allí también habitan los llamados sherpas, que son los portadores de bultos, los que cargan los equipos de los andinistas que van en busca de esas desafiantes cumbres, como alguna vez lo hicieron los mendocinos Miguel Angel Lito Sánchez (Dhaulagiri: 05-10-1990), Heber Orona (Everest: 27-05-1999) y Luciano Badino (Lhotse: 25-05-2012, que fue la expedición que integró el actor Facundo Arana), que entonces estuvieron tan cerca del cielo y las estrellas.

Rincones en los que el tiempo es tan variable que se puede pasar del calor sofocante y la alta humedad al frío intenso en cuestión de horas, con tormentas de lluvia y viento que se anuncian en cuestión de minutos. Travesía que recorre todo tipo de obstáculos y dificultades, con pronunciados desniveles, con caminos marcados o no, entre arrozales y otras plantaciones, sobre un terreno muchas veces fangoso y resbaladizo, entre las mismas calles de tierra y piedras sueltas  en las que cientos de niños juegan descalzos.

Para permitir que los corredores pudieran hidratarse, la organización colocó puestos especiales en distintos lugares, según cuenta Gonzalo, que agrega que al partir ya no podían regresar al hotel en que se habían alojado y que para poder descansar solo podían hacerlo en campamentos ubicados en el trayecto de la competencia y hasta alcanzar la ansiada línea final que nuestro vecino coronó  a la par de otros ultramaratonistas mucho más preparados y experimentados.

El relato

A su regreso a Mendoza, donde fue uno de los invitados especiales a la reciente inauguración de Chacras Park, la nueva ciudad empresaria que ubica frente a los caracoles, Gonzalo Peñalva se mostró satisfecho y orgulloso de haber podido completar las seis etapas de la prueba de 160 kilómetros. Comentó que resultó muy importante su excelente estado atlético por lo que ponderó una vez más el excelente trabajo de su entrenador, Federico Fader, que lo puso a punto físicamente. Se recuerda que Gonzalo, que pasó de disputar maratones de 24 kilómetros a otras de 100 el año pasado, cumplió varias sesiones de entrenamiento en Penitentes antes de viajar a Asia.

Al respecto se conoció la opinión de Fader muy orgulloso del logro alcanzado; “Gonzalo trabajó siempre muy duro. Es más, lo viene haciendo desde hace varios años y responde muy bien a la altitud. Cuando descubrió el running encontró lo que tanto buscaba y se puso a entrenar muy en serio. Esta vez durante el último tramo del entrenamiento hicimos un training en Penitentes y durante cuatro días realizamos varias sesiones de distinta altitud y subió el cerro Penitentes.  Afortunadamente su ritmo de marcha nunca bajó en la altitud y eso obviamente le sirvió en el Everest. Todo lo que ha alcanzado es por su esfuerzo personal y estoy muy contento que así sea”.

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