Archivo | enero 7th, 2016

Alerta meteorológica y lluvias hasta el viernes -->

Alerta meteorológica y lluvias hasta el viernes

Según el Servicio Meteorológico Nacional rige alerta por tormentas fuertes con actividad eléctrica y caída de granizo. El SMN aseguró que habrá “mejoramiento temporario”, pero que seguirá lloviendo al menos hasta el viernes. “Podrían registrarse valores de precipitación acumulada superiores a los 70 mm”, afirmó el servicio.

Fuente: Los Andes. Seguir leyendo en http://www.losandes.com.ar/article/rige-alerta-meteorologica-para-mendoza-y-las-lluvias-se-quedan-hasta-el-viernes

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Asalto en Luján: Una familia fue encerrada por delincuentes armados en el baño de su casa -->

Asalto en Luján: Una familia fue encerrada por delincuentes armados en el baño de su casa

Ocurrió en Vistalba. Los delincuentes robaron electrodomésticos, 600 dólares y 30 mil pesos, luego se dieron a la fuga en un auto que las víctimas no supieron identificar. Por el hecho no hay detenidos.

Fuente: Diario Uno. Seguir leyendo, http://www.diariouno.com.ar/policiales/una-familia-fue-asaltada-su-casa-lujan-tres-delincuentes-armados-que-los-encerraron-un-bano-n208868

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Pedagogía Waldorf en Mendoza: Por una educación más libre y con padres presentes -->

Pedagogía Waldorf en Mendoza: Por una educación más libre y con padres presentes

Basada en el conocimiento profundo de las necesidades de los niños, las escuelas Waldorf se enfocan en la espiritualidad, la creatividad, el arte y la libertad con responsabilidad. En nuestra provincia, desde Tres Esquinas, Maipú, la Asociación Laberinto Sur viene haciendo punta en este derrotero.

Sobre la calle de tierra, a la sombra de una frondosa arboleda y entre paños de vías y cultivos, aparece una bella casa amarilla, típica de la arquitectura rural mendocina de años atrás. Apenas cruzado el puente de entrada sobre el canal, el ruido del agua nos avisa que en aquel lugar pasan cosas lindas.

La imagen de niños jugando y padres trabajando alegremente en la preparación de un festejo, nos confirma lo sospechado. Es la comunidad de la escuela Risas de mi Tierra, abocada a la organización de una peña, uno de los tantos eventos que los padres y docentes organizan cada año para aportar al sostenimiento del edificio escolar.

Un hallazgo. Risas de mi Tierra ofrece una formación muy distinta a la que estamos acostumbrados con nuestro sistema educativo. Aquí el método utilizado se basa en la pedagogía waldorf, “que ve a los niños no como un futuro adulto, sino como un ser íntegro: no solo una mente a desarrollar, sino también un cuerpo físico y una espiritualidad”, arranca Laura Gigena, una de las madres y docentes partícipe del proyecto y quien nos recibe. Por ello aquí no solo se busca generar capacidades intelectuales, sino también anímicas y espirituales.

En esta escuela los niños aprenden a cultivar la tierra y a construir con distintos materiales, como arcilla, madera, sogas, etc. También ejercitan su habilidad manual haciendo distintas actividades artísticas, ya que sostienen sus docentes que la agilidad de los dedos acarrea agilidad del pensamiento y es un excelente preparador para la escritura.

Un proceso de gestación colectiva

La historia de este proyecto creativo e innovador arranca cuatro años atrás, cuando un grupo de padres, hoy también devenidos en docentes de la escuela, se unieron para dar forma al proyecto que posibilitara una educación mas libre para sus hijos que la que actualmente ofrece el sistema educativo convencional.

Con este objetivo, Charly Villegas, Analía Castro y Cristian Yunez crearon la Asociación Laberinto Sur para gestionar el proyecto “Risas de mi Tierra”, que hoy coordina junto a la asociación de padres y al equipo de docentes de la Escuela. Primero funcionaron en forma itinerante, luego cómodamente instalados en la casa amarilla en que actualmente trabajan. Las 17 familias iniciales hoy son 45, con cuatro salitas: de dos, tres, cuatro y cinco años. Este último nivel se incorporó en marzo del año pasado, cuando la Dirección de Educación de Gestión Social y Cooperativa, autorizó la incorporación de la salita de cinco, como un reconocimiento al camino emprendido y ante la necesidad de darle continuidad a este proceso educativo de características especiales.

El cuerpo de docentes está conformado por ocho en el Jardín Maternal y cuatro en el Centro de Apoyo Educativo que funciona por las tardes, “todas formadas en pedagogía Waldorf”, explica Laura. Por su parte, Cristian Yunez, otro padre y docente iniciador del proyecto, comenta el funcionamiento del CAE: “Estos centros fueron diseñados para brindar apoyo educativo en zonas vulnerables. Bueno, nosotros lo brindamos desde el arte y el juego. Es así que cuatro adolescentes de la zona concurren para participar de los talleres de arte, a cargo de Andrea Pardo, y de los de circo, con Agustina Rico, otra madre de alumnos que participa activamente del proyecto”.  Y en este punto, recordamos a nuestros lectores que ambas profesoras están muy relacionadas con Chacras: Andrea, hija del gran artista plástico Orlando Pardo, vivió toda su vida en nuestro pueblo, y Agustina Rico es la artesana de la cerámica utilitaria que durante muchos años fue parte de la Feria dominguera de artesanos de nuestra plaza principal.

¿Cómo se financia el funcionamiento de la escuela?

“El proyecto también se sostiene comunitariamente”, explica Laura. “La comisión de finanzas –una de las varias que integran padres y docentes- propone tres tipos de aportes voluntarios que los padres eligen de acuerdo a su capacidad económica. Además, ellos también se ocupan del sostenimiento del edificio y del parque, organizando eventos como esta Peña. Todo es trabajo voluntario. Así logramos no sólo mantener el espacio más económicamente, sino que también se fomenta la participación y el compromiso”.

Sólo el maestro que se compromete encuentra alumnos comprometidos

La escuela forma al niño con una enseñanza que exige del maestro ser un artista en la educación. La enseñanza se da de manera vívida, empíricamente, para ser una experiencia interior que luego se conceptualiza. A la inversa del método utilizado en la pedagogía convencional, que busca asimilar un concepto abstracto.

“Esta teoría tampoco avala la estimulación temprana, sino que sigue el natural proceso madurativo de los niños”, asegura Laura Gigena. “Se propicia el trabajo y contacto  con la naturaleza; los planes educativos se rigen por las estaciones del año -a través de fiestas, cuentos y actividades que siguen el ritmo anual de las estaciones-. Los niños llevan un ritmo constante todos los días ya que les hace bien respetar una rutina: entonces se desarrolla una actividad principal cada día, como pintar con acuarelas o un paseo, y así se da estructura a la semana y se va configurando un ritmo diario y un ritmo semanal. Esto es fundamental en la educación inicial, porque les da tranquilidad saber lo que vendrá. Comenzamos todos los días con una ronda, luego se saludan todos y cada uno y después salimos a caminar. Los más pequeños se pueden juntar con los más grandes, se les permite que se pasen a otra sala, y así logramos una integración sana y natural, donde se comparte y convive entre pares”.

La alimentación es un punto fundamental en esta escuela. “Los niños no traen merienda de la casa, solo le permitimos traer fruta, porque propiciamos la alimentación natural”, explica la madre docente y agrega que “el Jardincito les provee una merienda salada en vez de merienda dulce,  porque los chicos no necesitan tanto azúcar. Entonces les damos una comida con un cereal cada día: arroz con queso o con huevo, por ejemplo, avena, centeno o mijo”.

Qué es la pedagogía Waldorf

La pedagogía Waldorf nace de la mano de Rudolf Steiner, un pensador del siglo pasado, en el marco de su cosmología humanista conocida como Antroposofía. Esta concepción de Steiner nace como contraposición a la cosmovisión cientificista y materialista que reinó a lo largo del siglo XX en nuestro mundo occidental.

Es a partir de su profundo conocimiento del ser humano, que Steiner logra introducir enfoques renovadores a cuerpos de conocimientos tan disímiles -en apariencia- como la medicina, la pedagogía, la agricultura, el arte, la religión y otros espacios del quehacer humano.

Para la Antroposofía, el hombre es un ser trimembrado, o sea, tiene cuerpo, alma y espíritu, que funcionan integradamente como un todo. A su vez, sus capacidades se desarrollan a lo largo de tres períodos fundamentales: la infancia temprana, la infancia intermedia y la adolescencia.

Estos tres períodos se dividen en septenios: de 0 a 7 años, de 7 a 14 y de 14 a 21. Antes de los siete años, el niño se identifica con su entorno por la imitación, por lo que los padres y maestras de jardín tienen que garantizar un ambiente digno de ser imitado. “Es la etapa de oro, base para todo el futuro desarrollo”, enfatiza Laura Gigena. Según la antroposofía, en la primera infancia la energía está destinada a la formación de los órganos internos y no es prudente usar esa energía para desarrollar contenido intelectual.

Una vez que se le cae el primer diente, comienza la intelectualización y, entonces si aprenden a leer y a escribir. Ya una vez cumplidos los 14 años, emerge una persona independiente y apta para comenzar con la formación de opiniones.

En la actualidad, hay más de 1.200 escuelas Waldorf en el mundo. En la Argentina funcionan desde 1940. Algunas tienen reconocimiento oficial y otras están en trámite para obtenerlo.

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