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Bodega DiamAndes

Bodega Diamandes

La nueva joya del Valle de Uco

Al pie de la Cordillera de Los Andes inauguró sus instalaciones este nuevo eslabón del grupo Clos de los Siete. Ubicada en Vista Flores, Tunuyán, antes de la apertura esta bodega obtuvo un premio mundial por sus características arquitectónicas.

Conceptuada y dirigida por el estudio mendocino Bórmida Yanzón, el estilo arquitectónico de la bodega busca armonizar la producción de vinos de alta calidad con el paisaje al pie de la cordillera de los Andes.

La arquitectura de la bodega está inspirada en el nombre “DiamAndes”, que surgió como un juego de palabras entre “Diamante” y “Andes”, la cordillera que le otorga su marco, cuando su propietario Alfred Bonnie comía un asado en la Laguna del Diamante. En un determinado momento, un reflejo del volcán Maipo sobre la laguna lo hizo relacionar ambos nombres y ningún otro concepto pensó que la definiría mejor; iba a ser un diamante en la naturaleza.

Para diseñar la bodega, que hoy se alza con un paisaje monumental entre la cordillera y las viñas, Alfred Bonnie buscó arquitectos locales, “algo que hago siempre que tengo que construir, porque son quienes conocen mejor cómo son las cosas en su lugar de origen”. A poco de comenzar surgió el nombre del estudio Bórmida – Yanzón, y ellos fueron quienes definitivamente diseñaron la bodega.

“En un viaje a Mendoza hablé con Mario Yanzón”, recuerda Alfred Bonnie, “y dio la casualidad de que poco después él iba a Portugal. Lo invitamos un fin de semana a Bordeaux y allí, después de algunas conversaciones sobre la filosofía del proyecto, dibujó las primeras ideas con un lápiz, un domingo por la tarde, en la sala de reuniones de Malartic-Lagravière”. Inmediatamente se sumó Eliana Bórmida a las ideas, y luego hizo sus aportes Gustavo Albera, uno de los arquitectos del estudio, hasta que se le dio su forma definitiva a bodega DiamAndes. “Son muy talentosos, saben escuchar y dialogar, y jamás hubo una crisis en todo el proceso. El trabajo ha sido muy armónico y el resultado es estupendo”, describe Alfred.

“Ensamblar tecnología enológica y la arquitectura es un gran desafío que plantea el proyecto. El trabajo en equipo aporta una sinergia imprescindible, que sin coartar el desarrollo individual –donde cada uno desarrolla un rol particular y vinculado a su capacidad personal-, hace posible el desarrollo y ejecución del proyecto”, afirman desde el estudio. El equipo estuvo integrado por arquitectos, paisajista, ingeniero, artesano, enólogo y la empresa constructora Santiago Monteverdi, bajo la atinada guía de Eliana y Mario.

Bodega DiamAndes es un emprendimiento que pertenece a la familia de origen belga Bonnie, encabezada por Alfred-Alexandre y Michèle Bonnie, propietarios del Chateau Malartic-Lagraviere de Burdeos. En ella participan en puestos gerenciales sus hijos Véronique y Jean-Jacques, este último junto con su esposa Séverine.

La bodega utiliza los mejores equipamientos para producir vinos de muy alta calidad gracias al concepto de gravedad global que lleva “la vendimia a la botella”.

Lo nuevo y lo tradicional conjugado en su arquitectura.

Rodeada por 130 hectáreas de viñedos propios, bodega DiamAndes conjuga lo mejor de la tradición y la innovación. La bodega mundialmente premiada posee un diseño lineal: la uva entra por un extremo y sale por otro en una línea de niveles escalonados. Se aprovecharon las ventajas de la gravedad, uno de los mejores sistemas de elaboración de vinos que trata mejor a la uva y al vino.

El proyecto está planteado en dos grandes naves, una de ingreso que aloja los tanques de acero inoxidable de fermentación y conservación. La otra, posee los depósitos y el sistema para fraccionamiento. En el centro se localizan tres niveles de cavas subterráneas -las que guardan respectivamente barricas, botellas y  la colección  de vinos privada, iluminadas suavemente con luz solar indirecta, a través de un patio enterrado- y las dos naves se conectan mediante una plaza circular acompañada por dos edificios cóncavos que alojan las oficinas administrativas y la recepción del turismo. Ambos edificios también están conectados con los subsuelos.

Un “diamante” emerge de esa especie de pozo monumental. Está creado con tensores, líneas muy brillantes de acero inoxidable y barras.  El mismo es el ícono de la bodega y parece flotar con la cordillera al fondo. El tipo de estructura utilizado se llama tensovigas, y son formas autoestables que funcionan con tensión y compresión. El taller metalúrgico de Daniel Rodríguez construyó el diamante.

Pensado para recibir visitantes, -ya que el turismo enológico es una de las grandes fortalezas de la cultura del vino en el mundo actual-, se crearon espacios originales, que puedan comunicar la identidad de la marca, agregando valor al interesante panorama de la arquitectura bodeguera contemporánea del mundo. “De este modo buscamos brindarles la experiencia de comprender mejor el producto y realizar degustaciones en el lugar de origen, con un wine bar y un microcine”, explica Eliana Bórmida.

Uno de los conceptos rectores del proyecto es poner en valor la relación entre vino y naturaleza, con una atención muy particular al medio ambiente.

Cómo surgió la idea de crear  DiamAndes.

En 1999, el winemaker Michel Rolland con la colaboración de 6 viticultores bordeleses fundó el Clos de los Siete, un concepto único e innovador: más de 850 hectáreas divididas en 7 parcelas cada una con su bodega. El campo está ubicado en el corazón del Valle de Uco, una de las regiones vitícolas de mayor relevancia de Argentina.

En 2005, la familia Bonnie, propietaria del reconocido ‘‘Grand Cru Classé’’ Château Malartic-Lagravière y de Pessac-Léognan Château Gazin Rocquencourt forma parte de esta aventura argentina al comprar junto con sus socios un bloque 130 has. en el seno del Clos de los Siete. Así nació DiamAndes.

Bodega DiamAndes es un emprendimiento que pertenece a la familia de origen belga Bonnie, encabezada por Alfred-Alexandre y Michèle Bonnie. En ella participan en puestos gerenciales sus hijos Véronique y Jean-Jacques, este último junto con su esposa Séverine.

Junto a la cordillera andina, a 1100 m de altitud, la bodega DiamAndes posee un terruño ideal: un clima templado por la altitud, suelos areno-arcillosos con numerosos cantos rodados que permiten la expresión de los grandes Malbecs, el varietal rey argentino.

Los Bonnie se lanzaron entonces a las grandes obras: 100 ha. se plantaron  progresivamente y la construcción de la bodega se terminó a fines de 2009. Todos los detalles fueron pensados con el mayor cuidado para optimizar la calidad a todos los niveles: vendimias manuales, refrigeración en cámara de frío seguido de una doble selección manual, concepto de gravedad total -de la vendimia a la botella-, vinificación en pequeños tanques de acero inoxidable termo regulados aislados con doble pared.

Entre el universo de la bodega DiamAndes se encuentran: la Cripta de las Añadas, su bodega circular, las salas de cata, el Wine Bar, y sus vinos, listos para descubrir,  complejos y seductores, intensos y equilibrados que seducen a los aficionados del mundo entero.

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